Arte y espectáculosCulturaOscar Barotto: “Yo quiero que el teatro sea una fiesta”

Juan Miserere21/10/2023
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Hoy, atravesar las puertas de calle Pellegrini e introducirse en la sala del teatro Ideal para presenciar una obra, un espectáculo musical, de danzas o un infantil, es parte de la rutina de una ciudad que siempre tiene una gran cantidad de propuestas culturales. Perfectamente cuidado y en constante evolución, el Ideal es un lugar que brilla con luz propia con sus 360 butacas y su balcón, con su amplio escenario, con sus paredes cargadas de trabajos de artistas plásticos.

Sin embargo, ese lugar que será el ámbito donde se estrenará el próximo 14 de noviembre la obra teatral “Perfume de campeones”, alguna vez tuvo que ser rescatado de las ruinas, del abandono y hasta de algún proyecto inmobiliario. Unos locos -un poco soñadores, un poco inconscientes- decidieron que ese espacio tenía que seguir siendo un teatro, y porque fueron tenaces e insistentes, hoy el Ideal es un teatro que alberga anualmente más de un centenar de propuestas, y no un supermercado, una cochera o una iglesia, destino que le esperó a decenas de salas similares en distintos puntos del país.

Foto: Gabriel Carlini

Ese rescate no fue producto de una acción solitaria, sino que hubo un grupo de gente que puso el cuerpo y el trabajo para sostener el espacio en los tiempos más difíciles y para administrarlo con criterio cuando el viento vino un poco más a favor. Fue un trabajo de muchos, pero hay un emblema: Oscar Barotto.

Actor, director, militante político, obstinado, decidido. Es todo eso y mucho más. Es alguien que un día se encontró casi accidentalmente con el lenguaje del teatro y se dio cuenta muy rápido que ahí estaba su esencia, que tenía que transitar ese camino. Y más de cuarenta años después lo sigue haciendo, siempre buscando un nuevo estímulo, “un nuevo inicio” como él mismo dice. En eso anda en estos días con la obra Perfume de campeones, que lo tiene como uno de los protagonistas junto a algunos otros nombres de peso de la escena local, en un encuentro histórico.

Encuentro con el teatro

Barotto escribía poemas y en la Biblioteca Alberdi funcionaba la rueda literaria los sábados a la tarde, donde se encontraban con Mirley Avalis, Pablo Sevilla, Enrique Pérez y Roberto Ledesma, entre otros. Corría el año 74 o 75, y enseguida recibió la invitación de Karen Vigetti para hacer teatro en ese mismo espacio. Ese paso fue transformador y pronto llegó a realizar su primera obra, El pan de la locura, donde también actuó Tato Zattara.

Oscar Barotto y Tito Visentín, largos años compartidos en el teatro.

Oscar terminó siendo presidente de la Biblioteca Alberdi entre el 76 y el 82, siendo muy joven y en una época muy complicada en la que pudieron darse algunos gustos, como traer a la ciudad a Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana, aunque “los jueves teníamos que ir a la policía a contar lo que habíamos hecho en la semana o qué pensábamos hacer en la siguiente”.

Ahí se formó el grupo Atelana y Oscar Barotto, que tenía 22 o 23 años y hasta ese momento era pintor de autos, decidió que había que “encarar por otro lado, por lo que me llamó la atención, porque no tenía ningún vínculo con el teatro. Pero una vez que nos invitaron con Tito (Visentín) y fuimos, fue algo atrapante”, repasa. Ahí también hicieron La Nona junto a Miguel Brandoni.

Cerrado el ciclo en la Biblioteca, tuvieron un paso por el teatro Verdi donde protagonizó la obra infantil El duende de la música, que “fue como salir de un cascarón de algo más chico, descubriendo que había un mundo más grande, con un escenario mayor y más gente”. Luego hicieron una adaptación al aire libre de Inodoro Pereyra con Tito Visentín, que “fue una bisagra en la historia de muchos, principalmente en la mía, dirigidos por Eugenio Filipelli.

Recuperar

Con la necesidad de encontrar un ámbito donde desarrollar su labor, ese grupo que fue Atelana y luego la cooperativa de actores, empezó a pergeñar la idea de meterse en el teatro Ideal, que estaba totalmente abandonado desde hacía 12 años: “Cuando se cerró, se llevaron las butacas y la estructura que había al Verdi. No había vidrios, estaba lleno de palomas… No había nada de nada”, describe.

Desde un primer momento, además de limpiar y empezar a acomodar en una total precariedad, la intención fue que la Provincia pudiera comprar el inmueble. Entonces “empezamos las gestiones con el senador Antonio Prats, con quien no nos conocíamos. Lo invitamos a conocer el lugar con la intención de recuperarlo, lo interesó al gobernador Reviglio y un día lo mandó al subsecretario de Cultura, Juan Carlos Bettanin, y ejecutaron la compra”. Entraron en 1987, un año después se concretó la compra y en 1989 se estrenó la primera obra: Moreira.

Fue la obra emblemática y punto de partida para todo lo que vino después, porque esto era una cáscara donde no había nada. Por eso a los nueve o diez meses que nos metimos acá teníamos que estrenar una obra, porque era probable que de lo contrario no se pudiera hacer nada. Estrenamos Moreira con las sillas naranjas que nos prestaba Ramón Franco que tenía un servicio de gastronomía, pero cuando tenía un evento se nos complicaba (risas)”, rememora el hoy director del teatro Ideal.

Resistir

La compra del teatro fue importante, pero hubo que pelear mucho. Vino el reutemismo y no tuvimos ningún tipo de apoyo, no se pagaba absolutamente nada desde la Provincia. Yo llevo 34 años en este lugar, de los cuales cobré 16 como empleado raso, hasta hace poco. Pero sabíamos que no había que irse más de acá adentro, y muchos compañeros colaboraron en eso, algunos desde la impronta teatral y otros desde el trabajo”, repasa Barotto.

Incluso el actor recuerda que “en aquel momento hubo dirigentes políticos que discutieron mucho si había que comprar o no la sala, nos decían que ya el BID tenía el Verdi y la Municipalidad el Centro Cultural, y se discutía si era necesaria otra sala en la ciudad. Saquemos la cuenta de cuántos años estuvo sola ‘esta sala de los locos’ porque el BID quebró y el Verdi quedó cerrado mucho tiempo y el Centro Cultural estuvo seis años sin poder funcionar. Hoy pasan más de cien actividades por el Ideal en forma anual”.

Barotto actor, junto a Miguel Brandoni.

Hay una impronta y una forma de sostener este espacio desde la Asociación Amigos del Teatro: “El Estado una vez estuvo para que salváramos la sala, después se hicieron inversiones… pero en general sentimos que nos queda un poco lejos, no es lo mismo que Rosario o Santa Fe. Pero tampoco tiene que venir todo de arriba, estamos orgullosos de este lugar porque laburamos y lo defendemos”.

Para que un artista brille en el escenario, hay varios procesos que no se ven, pero que son fundamentales: “Hay muchos gastos que los paga la asociación, porque si tenés que mandar una boleta a Santa Fe, hasta que se paga te cortan la luz o el gas, como nos ha pasado. La burocracia es una cuestión a solucionar, pero si no se logra se sigue igual”.

Teatro de gente común

Haciendo una mirada en retrospectiva sobre su recorrido en las tablas, Oscar Barotto no duda que “Moreira fue un punto de quiebre porque había un montón de chicos que participaban que no tenían ningún tipo de experiencia, algunos no tenían ni documentos. Y terminó siendo un lugar de encuentro, porque eran pibes que se acercaban a una unidad básica o andaban dando vueltas, terminaron siendo actores y dando notas en los diarios”.

También destaca el trabajo que hizo dirigiendo incipientes grupos de teatro por localidades de la región, logrando una continuidad en Murphy, donde se sostiene la Fiesta Homenaje al Teatro Independiente, con algún hito importante junto al grupo La Ventana: “Las obreras fue una obra emblemática y tenemos el orgullo de decir que gracias a lo recaudado en esa gira pudimos comprar el techo de la sala que se va a levantar en la localidad”.

A lo largo de estas décadas, Barotto consolidó un lenguaje propio, una manera de transmitir a través de las obras que llevó a escena: A mí me interesa que el teatro sea popular, entendible y que tenga algún código en el mensaje, que puede tener que ver con la solidaridad, el prójimo o una crítica más o menos acentuada. Nosotros somos esto, somos teatro del interior, venimos del radioteatro que mi abuela me llevaba a ver las obras que estaban en gira, que era lo que antes habíamos escuchado por radio. A uno le quedó eso: yo quiero que el teatro sea una fiesta”.

Por las dudas, aclara: “Que el teatro sea popular no significa que no tenga mensaje o no sea de calidad. Nosotros estamos muy conformes con lo que somos y cómo lo hacemos: un teatro hecho por gente común, dirigido por gente común y destinado a gente común. No hay grandes secretos.

Perfume de campeones

Antes de que el 2023 baje la persiana, hay un acontecimiento importante para el teatro venadense. La obra Perfume de campeones, escrita por Paul Citraro y dirigida por Roberto “Nene” Corvatta, reunirá en escena a Andrés Pieli, Tato Zattara, Ñoti Martínez, Agustín Di Mella y el propio Barotto, con Verónica Pipelo en el rol femenino y Moli Paulinovich como “el sexto hombre” de recambio. Se estrena el 14 de noviembre y ya hay funciones confirmadas para el 15, 16 y 17 del mismo mes.

Ensayos de Perfume de campeones. Foto: Gabriel Carlini.

Se nos da en el momento exacto esta idea que fue tomando forma a partir de charlas con Paul Citraro, que es el autor. Cuando nos cruzábámos con Ñoti y Tato siempre hablábamos de hacer algo juntos, pero quedaba en una amenaza que sabíamos que no se iba a cumplir”, admite Barotto.

Luego valora que esta oportunidad nos agarra ya grandes, después de haber fundado salas y haber defendido espacios, y el acierto radica en que nos divertimos muchísimo: yo soy feliz viéndolos felices a mis compañeros, porque los ensayos son una fiesta y no una presión. Y creo que eso se va a trasladar al público porque nadie se está guardando nada. El proyecto no muere en cuatro o cinco funciones, sino que se está pensando en giras y seguir mostrando la obra”.

E incluso Oscar Barotto se anima a mirar más allá: “Creo que esto puede ser un punto de partida para hacer otras cosas, después de tantos años de trabajo y esfuerzo nos merecíamos esto que está sucediendo y va a suceder. Hacer teatro en la biblioteca Alberdi fue el punto de partida para empezar, salir de ahí fue otro inicio y llegar al Ideal fue otro punto de partida. Fueron ciclos y etapas que se fueron sucediendo, y creo que ahora estamos para arrancar una más”. Que se corra el telón entonces, que la magia sigue intacta.

Perfume de campeones tendrá funciones en el Teatro Ideal los días 14, 15, 16 y 17 de noviembre a las 21 horas. Las entradas salen a la venta el próximo 24 de octubre, por EntradaWeb y en la boletería de la sala, de lunes a sábado de 9.30 a 12.30. Serán con ubicación y con precio diferencial para las 100 primeras. Además antes de fin de mes se realiza la muestra fotográfica de Gabriel Carlini sobre el proyecto experimental de la obra, con 24 imágenes que serán exhibidas en el hall del Teatro Ideal. Se podrá visitar de manera gratuita.

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