Cerca de 400 personas participaron el viernes pasado de una función especial de Cirque XXI en Venado Tuerto, pensada para que niños y niñas con autismo pudieran disfrutar del espectáculo junto a sus familias. La iniciativa, impulsada por el circo y la diputada provincial Rosana Bellatti, también tuvo un componente solidario, ya que los adultos acompañantes colaboraron con alimentos no perecederos destinados a comedores y merenderos de la ciudad.
La carpa instalada en Sarmiento y Ruta 8 se transformó durante la tarde en un espacio adaptado para recibir a las familias en un contexto diferente al de una función convencional.
La propuesta contempló una reducción en la intensidad de las luces y el volumen del sonido, además de evitar flashes y efectos bruscos. También se permitió que los chicos pudieran moverse libremente, expresarse, salir de la carpa y volver a ingresar cuando lo necesitaran.
El objetivo fue generar un entorno en el que cada familia pudiera vivir la experiencia respetando los tiempos y necesidades particulares de los niños.
“Lo más lindo fue ver a las familias disfrutar juntas, ver a los chicos sorprendidos, emocionados y pudiendo ser ellos mismos”, destacó Bellatti. Y agregó: “A veces pensamos en la inclusión desde grandes conceptos, pero también se trata de esto, de que un niño pueda ir al circo, sentarse, levantarse, reírse, moverse y disfrutar con su familia”.
Para algunas de las familias participantes, además, la función representó la primera posibilidad de asistir a un espectáculo de estas características. En ese sentido, la adaptación de las condiciones habituales buscó reducir las barreras que pueden dificultar el acceso a espacios culturales y recreativos.
“Esta vez sabían que había un espacio preparado para recibirlos, y eso hizo la diferencia”, señaló la legisladora.
La actividad también incluyó una acción solidaria. El ingreso de los niños se realizó presentando el Certificado Único de Discapacidad (CUD), mientras que los adultos acompañantes colaboraron con alimentos no perecederos, entre ellos leche, azúcar y cacao.
Lo recolectado será destinado a comedores y merenderos de Venado Tuerto.
Para Bellatti, la experiencia dejó planteado el desafío de que este tipo de propuestas no sean excepcionales.
“Queremos que esto deje de ser algo excepcional. Que todas las familias puedan ir a un espectáculo, disfrutar y emocionarse juntas debería ser algo natural”, sostuvo.
La función de Cirque XXI dejó así una experiencia que combinó espectáculo, encuentro familiar y solidaridad, con una premisa concreta: generar condiciones para que más chicos puedan acceder y disfrutar de propuestas culturales y recreativas junto a sus familias.










