Este sábado 6 de diciembre quedó oficialmente inaugurado el nuevo edificio del Centro de Desarrollo Comunitario Mimarte, en 3 de Febrero 1345, un espacio largamente esperado por la comunidad del barrio Victoria. Vecinos, familias y referentes acompañaron una jornada cargada de emoción, atravesada por la memoria de quienes hicieron posible este sueño, especialmente la recordada Silvia Vega.
El acto contó con la presencia del intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella; la senadora provincial Leticia Di Gregorio; los diputados Leo Calainov, Sofía Galnares y Rosana Bellatti; además de concejales y funcionarios municipales que se acercaron para acompañar la inauguración.
La historia detrás de esta obra tiene raíces profundas. Mimarte nació hace años en condiciones precarias, en un espacio alquilado en calle Covasevich, con techo de chapa, piso de tierra y la urgencia de contener a mujeres y niños que allí se reunían casi sin recursos. La distancia entre aquel lugar y el edificio que hoy se levanta en el corazón de Venado Tuerto está marcada por el empuje de Silvia: su obsesión por planificar, gestionar y convencer; su capacidad para sumar voluntades y hacer posible lo que parecía inalcanzable.
Desde 2013 su proyecto para contar con un espacio propio estaba incluso mencionado en una ordenanza municipal. Y aunque no llegó a ver concretado este edificio —una pérdida que impactó incluso a quienes apenas la conocían— su legado se convirtió en un motor que impulsó a su entorno, amigas y colaboradores a continuar el plan.
Ese impulso encontró apoyo determinante en la Fundación PRiAR del Banco Galicia, donde Silvina Lillo y Silvina Gatti se involucraron de manera directa para acelerar la obra, junto a profesionales, artistas, empresas locales, asociados y una extensa red de instituciones que se sumaron en cada etapa. El Estado local acompañó el proceso con la cesión del predio y distintos aportes económicos, mientras que legisladores provinciales de diversas fuerzas también colaboraron para sostener el avance del proyecto.
El nuevo edificio no solo ofrece un espacio digno para las actividades de acompañamiento, contención, formación y recreación que Mimarte desarrolla desde hace años: también representa la fuerza de una comunidad organizada que transformó el dolor en motor y el recuerdo en obra concreta.
La inauguración dejó un mensaje claro: Mimarte abre una nueva etapa, sostenida por el esfuerzo colectivo y por la huella indeleble de Silvia Vega, cuyo sueño hoy se materializa en un edificio pensado para seguir creciendo junto al barrio.









