El inicio del ciclo lectivo en Santa Fe volvió a quedar atravesado por el conflicto salarial docente. Mientras el Gobierno provincial aseguró que el 98 % de las escuelas abrió sus puertas y que las clases comenzaron “con normalidad”, desde Amsafé Departamento General López cuestionaron con dureza la metodología oficial y denunciaron presiones sobre los trabajadores.
El ministro de Educación, José Goity, sostuvo que “el dato positivo hoy es que las clases empezaron en toda la provincia” y remarcó que “un 98 % de las escuelas están abiertas y funcionando”. Según explicó, los datos preliminares surgen de las declaraciones juradas que deben completar los docentes que no adhieren a la medida de fuerza.
El funcionario indicó que el nivel de acatamiento es “muy similar al de paros anteriores” y, en el caso de Rosario, habló de un “acatamiento dispar”, aunque subrayó que la mayoría de los establecimientos permanecieron abiertos. De acuerdo con la información oficial, solo un 2 % de las escuelas no abrió sus puertas.
Además, el titular de la cartera educativa defendió la propuesta salarial presentada por la administración provincial, a la que definió como “una de las mejores ofertas del país” en un contexto económico adverso. En ese marco, afirmó que el Gobierno no desconoce el conflicto y convocó a “seguir haciendo un esfuerzo para que los aprendizajes ocurran”, destacando el compromiso de docentes y familias para sostener la presencialidad.
La mirada gremial: “No es una buena noticia”
Desde el otro lado del conflicto, la delegada de Amsafé en el departamento General López, Silvia Buzzi, ofreció una lectura diametralmente opuesta en declaraciones a Radio Jota.
Para la dirigente, el foco no debe ponerse en la apertura de escuelas sino en “qué es lo que está pasando y por qué”. En ese sentido, cuestionó lo que definió como una estrategia de presión por parte del Gobierno, mencionando el envío de mensajes a padres y alumnos, el uso de declaraciones juradas y la advertencia de designar reemplazantes para quienes adhieran al paro.
“Que hoy estén los docentes en las escuelas trabajando no es una buena noticia”, sostuvo Buzzi, al considerar que muchos trabajadores asisten “extorsionados” ante la posibilidad de perder más de un 30 % de un salario que -según afirmó- se encuentra “45 % por debajo de la línea de pobreza”.
La delegada también apuntó contra la política salarial del gobernador Maximiliano Pullaro, señalando que el sector perdió más de un 30 % de poder adquisitivo desde el inicio de la gestión. Según su planteo, las obras públicas que el Ejecutivo exhibe como logros se financian con recortes a los trabajadores, al tiempo que cuestionó la reforma previsional y los cambios en los plazos de pago del denominado aporte solidario a jubilados.
Paritaria cerrada por decreto
Otro eje de tensión es el mecanismo de cierre de la negociación salarial. Buzzi sostuvo que, desde el inicio de la actual gestión, esta es la novena paritaria docente y que en siete oportunidades el Ejecutivo la cerró por decreto. “No aceptan, pago igual”, resumió, y calificó esa modalidad como una muestra de “autoritarismo”.
Consultada sobre la continuidad del reclamo, la dirigente confirmó que el gremio insistirá con la reapertura de la paritaria, pese a que el gobernador dio por cerrada la discusión salarial y anticipó que liquidará la propuesta rechazada.
Así, mientras el Gobierno provincial exhibe cifras de apertura escolar y reivindica la regularidad del calendario, el gremio docente pone el acento en la pérdida salarial y en las condiciones en que -según denuncia- se desarrolla el inicio de clases. El conflicto, lejos de saldarse con el comienzo del ciclo lectivo, mantiene abierto el frente político y sindical.







