El gobierno provincial dispuso una recompensa de 8 millones de pesos para quienes aporten datos que ayuden a esclarecer la desaparición de Christian Nicolás Godoy, ocurrida en Venado Tuerto entre el lunes 14 y el martes 15 de julio de 2014. La medida se adopta en coordinación con el Ministerio Público de la Acusación (MPA), que mantiene activa la investigación.
La causa está a cargo de las fiscales Marianela Montemarani y Mayra Vuletic, quienes reiteraron el pedido a la comunidad para que aporte información que pueda resultar relevante.
Los datos pueden enviarse al correo recompensas@mpa.santafe.gov.ar, o comunicarse a través del 911 y del 0800–444–3583.
“No fue una desaparición voluntaria”
Las fiscales señalaron que existen elementos que permiten presumir que la desaparición de Godoy “no fue voluntaria”. Recordaron que, días después de ser visto por última vez en la terminal de ómnibus local, su auto apareció completamente incendiado y sus perros fueron rescatados en las inmediaciones del vehículo.
Montemarani y Vuletic insistieron en que todas las hipótesis siguen abiertas y remarcaron la necesidad de sumar datos precisos que puedan incorporarse al legajo penal.
Reserva total de identidad
En caso de que la información aportada resulte verosímil y relevante, el MPA notificará al Ministerio de Justicia y Seguridad para que se efectivice la recompensa.
Las autoridades garantizaron que la identidad de quienes brinden datos será mantenida en estricta reserva. Si fuera necesario, podrán intervenir los Programas de Protección de Testigos, tanto provinciales como nacionales.
Los hechos
El jueves 17 de julio de 2014, los Bomberos Voluntarios de Venado Tuerto respondieron a una emergencia tras una explosión cerca del Autódromo local. Al llegar, encontraron un vehículo completamente calcinado, pero sin rastro de personas. El propietario del auto, Nicolás Christian Godoy Lucas, había sido reportado como desaparecido dos días antes.
Nicolás, en aquel momento con 28 años, fue visto por última vez el lunes 14 de julio del mismo año, cuando se dirigía a la ciudad para realizar trámites bancarios. Se confirmó que ese mismo día hizo una compra en un supermercado local. Su familia denunció su desaparición después de que aparecieran sus dos perros bóxer en el Parque Industrial.
En un principio, se especuló con una posible mudanza repentina de Nicolás, pero la aparición de los perros y el incendio del vehículo sembraron dudas. Investigaciones posteriores sugirieron que podría haber estado en el lugar del siniestro y que se había desplazado unos 200 metros desde el punto de la explosión.








