Arte y espectáculosCiudadMurió el Indio Solari: el adiós a una leyenda que dejó una huella imborrable en Venado Tuerto

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Carlos Alberto “El Indio” Solari murió este viernes a los 77 años, dejando detrás una de las obras más influyentes de la cultura popular argentina. Líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, compositor, poeta y referente indiscutido del rock nacional, el artista falleció mientras atravesaba desde hacía más de una década un cuadro de Parkinson.

Su partida provoca conmoción en millones de seguidores que durante décadas encontraron en sus canciones una forma de interpretar la realidad. También reactiva historias dispersas por todo el país. Una de ellas tiene como escenario a Venado Tuerto.

Cuando Los Redondos tocaron en Venado

Mucho antes de convertirse en el fenómeno multitudinario que marcaría a generaciones enteras, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota llegó a Venado Tuerto para presentar Bang! Bang! Estás Liquidado.

Ocurrió el 8 de julio de 1990 en el gimnasio del Club Jorge Newbery, en una jornada lluviosa que coincidió con la final del Mundial de Italia entre Argentina y Alemania. Aquella noche, el Indio Solari, Skay Beilinson y el resto de la banda tocaron ante un puñado de espectadores en una ciudad que todavía estaba lejos de imaginar la dimensión que alcanzaría el grupo años después.

La historia de ese recital fue reconstruida minuciosamente por el periodista Juan Miserere en una extensa crónica publicada por Venado24 en julio de 2020, al cumplirse treinta años del show. Bajo el título “Los Redondos en Venado: treinta años de un maldito hermoso día”, el trabajo recuperó testimonios de organizadores, músicos locales y espectadores que fueron testigos de una noche que con el paso del tiempo adquirió carácter mítico.

Un Indio caminando por las calles de la ciudad

La nota mencionada permitió reconstruir escenas hoy casi inimaginables: el colectivo de la banda estacionado frente al club, la prueba de sonido durante la tarde, el descanso de los músicos en un departamento céntrico y hasta caminatas por las calles venadenses antes del recital.

Entre los testimonios recogidos aparecía el de Agustín Althabe, quien logró fotografiarse con el Indio aquella tarde y conserva uno de los pocos registros gráficos de la visita. También se recuperaron relatos de quienes compartieron charlas con Solari, Skay y la Negra Poli durante las horas previas al show.

Aquella presentación reunió apenas algunos cientos de personas. Sin embargo, con el paso de los años se transformó en una pieza singular de la historia cultural de Venado Tuerto: una ciudad que tuvo la oportunidad de recibir a Los Redondos cuando todavía eran una banda de culto y no el fenómeno masivo que luego movilizaría multitudes en todo el país.

El legado de una figura irrepetible

Tras la disolución de Los Redondos en 2001, Solari continuó una exitosa carrera junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, manteniendo una convocatoria extraordinaria y una influencia cultural que trascendió largamente el ámbito del rock.

Su obra combinó música, literatura, crítica social y una poética singular que lo convirtió en una referencia ineludible de la cultura argentina contemporánea.

Hoy, mientras el país despide a una de sus figuras artísticas más importantes, Venado Tuerto también tiene una historia propia para recordar. La de aquel invierno de 1990 en que el Indio Solari y Los Redondos tocaron en Jorge Newbery ante unos pocos privilegiados que, sin saberlo, estaban presenciando un capítulo que décadas después sería parte de la leyenda.

Como escribió Juan Miserere al cierre de aquella recordada crónica, citando una de las canciones de Bang! Bang! Estás Liquidado:

“Maldición, va a ser un día hermoso”.

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