El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Venado Tuerto, Diego Olave, aclaró este lunes en el programa A Pesar de Todo (LT29) la información difundida por algunos medios nacionales durante el fin de semana sobre supuestos despidos masivos en la fábrica de ollas Essen, radicada en la ciudad.
“Fueron 34 bajas, de las cuales 17 son trabajadores efectivos de planta permanente, y el resto son eventuales. Dentro de ese total hay vencimientos de contrato y distintas situaciones, pero no dejan de ser bajas que preocupan”, detalló Olave.
El dirigente remarcó además que esta tanda de desvinculaciones no es un hecho aislado: “Hace tres meses la empresa viene achicándose progresivamente, sacando de a tres, cuatro o cinco trabajadores por mes. Si sumamos todo, estamos en alrededor de 58 bajas recientes en Essen”.
Más de 200 puestos perdidos en seis meses
La problemática, subrayó Olave, excede el caso de la tradicional fábrica de cacerolas. La seccional Venado Tuerto de la UOM, que incluye empresas de la región, supera los 2.000 afiliados, pero en los últimos meses el panorama productivo sufrió un deterioro notable.
“En los últimos seis meses superamos las 200 bajas en la seccional”, indicó. Entre los casos más graves mencionó el cierre de Artemetal (Rufino), dedicada a la fabricación de casillas y de Imagro, una firma histórica, con 15 trabajadores despedidos. A esto se suma el cierre de Los Crisoles, cuyos empleados pudieron reubicarse en Garro Fabril por pertenecer al mismo grupo empresario.
“Estamos en un panorama muy oscuro. En cada reunión con las empresas nos vamos con una perspectiva que no es buena”, reconoció.
Importaciones, ensamblado y pérdida de empleos
Olave atribuyó la situación a la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional. Para el gremio, esa política está acelerando la sustitución de producción local por piezas importadas, que luego se ensamblan con menos mano de obra.
“Las importaciones generan desempleo. Si una pieza que requiere 30 trabajadores para fabricarse se trae hecha desde afuera, alcanza con ocho o nueve personas para ensamblarla. Se abaratan costos, sí, pero a costa de empleo y calidad”, explicó.
En ese punto remarcó la trayectoria de Essen como empresa familiar y símbolo de producción local: “Es conocida en el mundo por la calidad de sus productos. No es lo mismo la industria nacional que un producto traído del exterior”.
El comunicado de Essen
La empresa difundió un comunicado asegurando que el rubro cacerolas representa solo el 1,9% de las importaciones del sector, y que no incorpora productos terminados que reemplacen la producción local.
Olave explicó la postura sindical: “Nos guiamos por la información oficial y por lo que conversamos en las reuniones. Si hay un achique de 60 trabajadores en tres meses, es porque bajaron las ventas, y cuando eso pasa la empresa busca competitividad. Mientras siga la libre importación, va a entrar materia prima o productos que abaratan costos, pero eso significa más desempleo”.
“Nadie puede garantizar que no habrá más bajas”
Ante la consulta sobre versiones que indicaban que Essen no realizaría nuevos despidos en 2025, Olave fue cauteloso: “Nadie garantiza nada a largo plazo. La situación cambia mes a mes. No me animaría a asegurar que no habrá más bajas”.
El dirigente recordó que trabajadores de distintas fábricas realizaron esfuerzos para sostener los puestos laborales.
A esto se suma otro frente crítico: la homologación de acuerdos paritarios. Según Olave, la Secretaría de Trabajo de la Nación demora las aprobaciones con argumentos “inexplicables”. “Estamos ante un proceso de desindustrialización y en un panorama realmente complicado”, afirmó.
Antes de cerrar, Olave aclaró que mantienen diálogo permanente con la empresa y con todas las firmas de la seccional. “La situación de Essen es la situación de todos: cambia el rubro, pero la preocupación es la misma”, finalizó.







