Arte y espectáculosCiudadSocialesIgnacio Montoya Carlotto, el desafío de convivir con la tragedia familiar y la alegría colectiva

Juan Miserere26/04/2019
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Ignacio Montoya Carlotto no nació el 5 de agosto de 2014, pero ese día empezó una nueva vida para él. Entonces ya era un destacado músico en Olavarría, su ciudad, desempeñándose como director de la Escuela Municipal de Música, ámbito desde el cual forjó una relación con Quintino Cinalli algunos años antes de que el país entero se emocionara al saber que Estela de Carlotto, la mujer que representaba la lucha de muchas desde Abuelas, encontrara a su nieto.

Casi cinco años después, aunque llegue a Venado Tuerto para realizar una presentación junto a su amigo baterista, no puede evitar hablar de su historia. Sabe que la pregunta invariablemente va a aparecer y no la esquiva. Hoy no solo conmueve su vivencia, también lo hace la madurez con la que asume el lugar que la historia le tenía reservado.

Ignacio Montoya Carlotto no solo es el nieto recuperado 114, un dato lo suficientemente conmocionante, sino que además es “el nieto de”. Por eso acepta que su caso multiplicó lágrimas por miles: “No me hago responsable, pero sé que mi historia emocionó al país entero. En un país donde muchas veces las historias no tienen resoluciones -ni hablemos de finales felices- en este caso que tenga esa resolución es muy bueno”, señaló en una entrevista con el programa “De diez” que se emite por FM 90.3.

Si bien ya pasaron casi cinco años de la noticia, Ignacio remarca: “La espuma nunca termina de bajar, porque siempre termino hablando de esto, y está bien porque es un acontecimiento que a mí me excede, y como tal es difícil de superar. Esto tiene todos los condimentos, porque no deja de ser un encuentro familiar con base en una tragedia muy grande como es el asesinato de nuestros padres. Muchos tomamos conocimiento de la situación más de tres décadas después, es una noticia que recibís de la noche a la mañana, que no la esperás ni la imaginás”.

El día después

Después de recuperar su historia, empezó una nueva instancia en la vida de Ignacio Montoya Carlotto. Sigue siendo el pianista que vive en Olavarría, pero ahora con mucha más información. Demasiada: “Se abre una puerta de la tragedia, se genera mucha movilización y muchos inconvenientes, porque no es que te sacaste la lotería, sino que te dan una noticia difícil, donde tenés que hacer carne un montón de cuestiones, conocer familia con la complejidad que eso implica. Y tiene la particularidad que esto se vivió como una fiesta”, analiza.

Esa alegría colectiva “es genuina y me pone feliz a mi también”, pero es el propio protagonista el que tiene que encontrar el eje “para poder tramitar la historia que viene detrás. Es un golpazo, un accidente muy fuerte en la historia de tu vida que te deja medio enclenque y la mayoría de la gente lo toma como una alegría. Es como si vos tenés un accidente en la ruta, te salvás y el seguro te paga los gastos del auto, y nadie te va a decir ‘que bueno boludo que te pegaste un palo’. Y acá un poco pasa eso. Y lo entiendo porque siento la misma alegría cuando encuentran otro nieto”.

Primero el artista

La profesión de músico fue mi refugio, porque el nieto tan esperado de la abuela más emblemática venía con muchas expectativas, y de golpe uno es una persona ya formada, con su vida hecha y tiene que tramitar esto. Y uno no quiere resignar los aspectos fundamentales de la vida construida, porque también es identidad. La música fue un refugio de todo lo que se esperaba, y yo me metí adentro y en un momento tuve que tener la capacidad de salir, porque dejaba de ser un refugio para ser otra cosa”, procesa ahora Montoya Carlotto.

Reconoce que esta experiencia le generó cambios de personalidad, de maneras de ver el mundo y un montón de cuestiones más, y que todo eso termina influenciando en la música que va haciendo. No perder el eje, ese fue el desafío que Ignacio superó con creces: “Para mí en un momento fue una lucha imponer que soy músico, que no gasten en encuestas (risas).  Todos los que hacemos arte, es nuestra única manera de ver el mundo, y si te dan un premio mejor, y sino todo bien. Lo vas a seguir haciendo igual, más allá del concepto de éxito que se tiene en estos momentos, que uno también lo celebra porque no me voy a hacer el raro. Para mí lo más hermoso es sentarme a tocar música”.

Por supuesto que ser quien es, le terminó abriendo puertas al músico. Después estuvo en su talento poder aprovecharlo: “Debo admitir que esto me permitió conocer gente que de otra manera no habría conocido, como Daniel Barenboim, quien me dijo algo después de un concierto en el Colón con esa orquesta integrada por músicos de países en conflicto. El planteó que el mundo ya probó con la política para disuadir las ideas, la fuerza para oprimir al otro, la religión… y ahora es tiempo de probar con el arte como elemento de unión”, replica.

En la actualidad, Ignacio Montoya Carlotto está contento con su presente musical. Sigue mostrando un material que editó con su septeto y la última novedad fue un material que grabó en formato de trío, mezclado y masterizado en Nueva York, que está nominado a los Premios Gardel.

Hoy en Venado

La relación data de muchos años, desde mucho antes de todo el episodio que le ocurrió. Él era director de la escuela de música de Olavarría y contactamos para hacer unos talleres y tocadas, y a partir de 2011 más o menos empezamos a frecuentarnos y eventualmente tocamos juntos. Después se dio la posibilidad de venir a tocar juntos a Venado en formato de trío, y ahora aprovechando los festejos del aniversario de la ciudad, vamos a hacer un poco de música”, relató Quintino Cinalli sobre el vínculo que lo une con el pianista.

La cita es en el Restó del Galpón (Chacabuco 1071) esta noche a partir de las 22.30, donde en formato de dúo interpretarán canciones compuestas por ambos y algunos clásicos. Porque la historia dijo su parte, pero la música sigue hablando.

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