Con un multitudinario acto desarrollado en la Escuela Salesiana Don Bosco, en la estancia La Victoria, en la tardecita del lunes quedó sellado el convenio que formaliza la llegada de la carrera de Ingenería Agronómica a la ciudad de Venado Tuerto, a través de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Para la concreción, intevinieron la casa de altos estudios, la Municipalidad de Venado Tuerto, la empresa Venturino y la escuela anfitriona, donde se dictará parte del cursado de la carrera. Si bien no se hizo mención durante el acto formal, es un hecho que la cantidad de inscriptos superó todas las expectativas, con más de 200 jóvenes que se postularon para cursar la carrera en la ciudad, muchos de ellos de lugares distantes a Venado Tuerto. En principio se definirá una comisión de alrededor de 50 estudiantes para el inicio del cursado.
El impactante edificio que fuera el casco de la estancia fue el entorno para un acontecimiento que los protagonistas calificaron como “histórico”, contando con la presencia del intendente Leonel Chiarella, el rector de la UNR, Franco Bartolacci; el decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, Pablo Palazzesi; Ricardo Venturino de la firma Venturino SRL, y Marcelo Bottazzi en representación de la Escuela Salesiana, además de legisladores provinciales, miembros del gabinete municipal, concejales y representantes de instituciones.
Venturino, Chiarella y Bartolacci, protagonistas del proyecto.
“Déjenme confesarles que tengo la sensación, al menos por un instante, del deber cumplido. No hay nada más transformador que fundar una escuela, una facultad, una universidad o una nueva carrera en algún lugar y que eso le abra las puertas a las generaciones que vengan para que puedan cambiar como cambiamos nosotros”, resaltó Bartolacci en su discurso.
Posteriormente sostuvo que este logro es posible por una serie de “esfuerzos compartidos que permiten cumplir con el objetivo que nos proponemos”, agradeciendo a cada una de las partes involucradas, pero deshaciéndose en elogios hacia el intendente Chiarella: “Cuando hay buena gente, suceden buenas cosas; y Leo con ese profesionalismo y sensibilidad, hace que las cosas sucedan”, afirmó.
El rector agregó que desde la UNR “nos dimos a la tarea de abrir las puertas para llegar a quienes todavía no llegábamos, de esforzarnos para hacerla más presente donde todavía no estaba. La universidad es una herramienta maravillosa, pero a veces es una especie de palacio de saberes clausurados, que está dormida sobre su potencialidad y es imperdonable que ante el esfuerzo colectivo para sostenerla, no hagamos más para habilitar que más lleguen”.
Por último, Bartolacci realizó una valoración sobre el rol de la educación en la sociedad: “A veces la coyuntura puede distraernos o hacernos creer que lo importante y lo urgente está en otra parte, pero no tengan ninguna duda que una buena sociedad se construye en la medida que tenga una buena educación”, completando con un pedido generalizado para defender y valorar a la universidad pública.
Logro de la ciudad
Previo a formalizar el convenio, Chiarella garantizó que “este proyecto va a ser lo mejor que le va a pasar a la Facultad de Ciencias Agrarias, porque en Venado Tuerto hoy había un grupo de estudiantes que vinieron a hacer la jornada de adaptación, a conocer la carrera que van a cursar en febrero, y les digo que desde acá, de Venado Tuerto, van a salir los mejores egresados y los mejores ingenieros agrónomos de la República Argentina”.
En esa línea, con este puntapié inicial del proyecto, expresó: “Ojalá que dentro de cinco años podamos decirles a todos los argentinos y venadense que la Escuela Salesiana tiene su primer egresado de ingeniero agrónomo de la historia de Venado Tuerto gracias a este esfuerzo colectivo. Porque de eso se trata, de oportunidades, de poder trabajar todos juntos, el gobierno, la universidad, la escuela, las empresas, para lograr un objetivo tan importante. Es el logro de la ciudad”.
El arte de la ciudad estuvo presente en el velada, con una recepción musical a cargo de Sibila Colino y Eva Albert y, como cierre, un cuadro especialmente preparado por el Cuerpo Folclórico Municipal, desplegando los bailares su talento por los distintos espacios del tradicional casco de estancia.











