Una curiosa y valiosa pieza del patrimonio cultural venadense volvió a salir a la luz gracias al trabajo de difusión del Archivo Histórico Digital de Venado Tuerto. Se trata de “Venado Tuerto”, un tango-canción compuesto en 1933 especialmente en homenaje a la ciudad con motivo del cincuentenario de su fundación.
La portada de la partitura, recientemente compartida por la institución, muestra una ilustración de época donde un hombre observa desde una ventana el perfil urbano de una ciudad en pleno crecimiento. En la parte superior puede leerse la dedicatoria: “En homenaje a la próspera ciudad de Venado Tuerto, con motivo del cincuentenario de su fundación”.
La obra contó con letra de Pedro Marcel y música de Antonio J. Di Paolo, y fue editada en Rosario por la firma Carlos Trombini. Pero además de su valor documental, la partitura permite conocer íntegramente una composición que buscó retratar el pasado y el presente de una ciudad que por entonces celebraba sus primeros cincuenta años de vida.
Un tango atravesado por la nostalgia y el progreso
A diferencia de otras composiciones conmemorativas, la letra adopta la voz de alguien que regresa a Venado Tuerto después de una larga ausencia. Desde esa mirada nostálgica, el protagonista recorre recuerdos de juventud y descubre una ciudad transformada por el paso del tiempo.
La primera estrofa comienza diciendo:
“He saboreado muchas horas de alegría,
mi vida ha sido un sendero de locuras,
ahora me veo, me he gastado en las orgías,
llevo en mi pecho un dejo de amargura”.
Luego aparecen referencias directas a los antiguos caserones y a los recuerdos de la infancia:
“Añoré siempre esa casa solariega,
caserón viejo, el de tantos recuerdos,
estás clavado en el pueblo en que naciera,
donde pasara yo mi niñez”.
El estribillo resume el espíritu de la obra, contraponiendo el Venado Tuerto de antaño con la pujanza de la ciudad de comienzos de los años treinta:
“Cuanto te he extrañado,
pintoresco pueblito,
mirando el pasado
vuelvo a verme pequeñito.
Pero como el tiempo
cubrió de ceniza mi cabeza,
ahora me verás avejentado,
tú en cambio has progresado
de los años al pasar”.
En la segunda parte del tango el personaje vuelve definitivamente a la ciudad y expresa su sorpresa ante los cambios experimentados durante su ausencia:
“Venado Tuerto hoy regreso de mi exilio,
de nuevo vuelvo admirando tu progreso,
en mi equipaje traigo lista la guitarra
para ofrendarte mis mejores versos”.
Más adelante, el autor destaca el crecimiento urbano alcanzado durante aquellas décadas:
“Venado Tuerto y los años te han cambiado,
tanto has crecido que hoy te desconozco,
aquí me tienes y en tu cincuentenario
se siente alegre mi diapasón”.
La composición concluye retomando el estribillo, aunque con un tono más optimista y festivo:
“Hoy que en nuestro templo
alegres repican las campanas,
estoy extasiado y te contemplo
y de nuevo la mañana
vuelve a mi corazón”.
Una postal de la ciudad en su cincuentenario
La partitura constituye mucho más que una obra musical. Es una auténtica fotografía cultural de la Venado Tuerto de 1933, una ciudad que buscaba mostrar su progreso sin perder de vista sus raíces. El tango rescata imágenes del antiguo fortín, de los caserones fundacionales y del paisaje rural, al mismo tiempo que celebra el crecimiento económico y urbano que caracterizó a la localidad durante las primeras décadas del siglo XX.
Por eso, el material difundido por el Archivo Histórico no sólo recupera una pieza prácticamente desconocida para las nuevas generaciones, sino que permite escuchar cómo sonaba el orgullo venadense hace más de noventa años.
Un tango que nació para celebrar los primeros 50 años de la ciudad y que hoy, convertido en documento histórico, vuelve a ponerle música a la memoria de Venado Tuerto.









