CiudadPolítica y sociedadCuarenta años de democracia: Ernesto De Mattia recuerda su histórico triunfo en las urnas

Juan Miserere30/10/2023
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El 30 de octubre de 1983, hace exactos cuarenta años, el pueblo argentino recuperaba el ejercicio democrático de concurrir a las urnas después de la oscura dictadura y una etapa previa que transcurrió entre golpes, gobiernos débiles y proscripciones. Aún con sus deudas a la vista, aquel día marcó el punto de partida de la democracia más duradera en el país, y en Venado Tuerto esas elecciones consagraron a Ernesto De Mattia como intendente.

Las crónicas periodísticas de la época describían al dirigente radical como el más joven entre los que pugnaban por conducir la ciudad: un médico especializado en cardiología de 33 años, nacido en Murphy, que había sido el primer presidente de la Cruz Roja filial Venado Tuerto y se había desempeñado en el Hospital Gutiérrez, y que fue en definitiva la cara visible de un grupo de jóvenes que apostaron por la renovación de la UCR, logrando un triunfo que permitiría consolidar al radicalismo al frente del Municipio durante 12 años.

Cuarenta años después, De Mattia sostiene que todo el proceso previo a aquellas elecciones “fue muy motivado, con una sociedad pensando de otra forma, con un paradigma convocante que logró superar las grandes diferencias cotidianas que tienen las presencias políticas. Ese paradigma era la democracia y se hizo con muchísimo entusiasmo, fue una campaña muy relevante donde estábamos todos eufóricos, con ganas de salir de la dictadura”.

Diario La Ciudad/Archivo Histórico Digital.

En sus recuerdos, De Mattia expone que el radicalismo estaba precedido de “una historia institucional pobre en Venado Tuerto, con muy pocas oportunidades de gobernar la ciudad hasta ese momento”, por eso considera clave el empuje que representó la figura de Raúl Alfonsín, que aquel 30 de octubre resultaría electo presidente.

Pero además había una energía diferente en aquellos radicales, porque “éramos todos jóvenes, yo asumí con los 33 años recién cumplidos. Hubo un proceso de renovación generacional muy importante dentro del partido y de todo el espectro político de la ciudad. La generación de los mayores fue muy sacrificada, vivió entre golpes e intentos democratizantes, pero esta vez se afianzó la democracia a partir de una militancia juvenil muy movilizada”.

Las elecciones

Ernesto De Mattia no era el candidato natural a la intendencia en ese momento, sino que “había una discusión dentro del partido y los grupos respecto a quién podía ser el candidato a intendente, Pablo Nirich no quiso serlo y prefirió postularse a concejal. Se hizo una reunión sin mi presencia y me propusieron la candidatura”, afirma.

Las expectativas iniciales “no eran de llegar primero, porque el justicialismo tenía un acuerdo histórico con el conservadurismo en la ciudad, pero esta vez los conservadores llevaron su propio candidato y el radicalismo venía muy motivado por la figura de Alfonsín y llegamos con un resultado exitoso frente a un peronismo fuerte, con la figura de Chito Sava”, repasa De Mattia desde el living de su casa, hoy totalmente retirado de la actividad partidaria, aunque se lo pudo ver en el comité radical en los festejos por los recientes triunfos que obtuvo la UCR en Venado Tuerto.

30 de octubre de 1983, Ernesto De Mattia y Chito Sava emiten su voto. (Diario La Ciudad/Archivo Histórico Digital)

Según refleja el diario La Ciudad en su edición posterior a las elecciones, De Mattia reunió poco más de 11.600 votos, el peronismo con el histórico Juan Américo “Chito” Sava alcanzó 9.500, tercero fue el PDP con Alí Amid Halek (3 mil) y cuarto López Sauqué desde la Unidad Vecinal (1.900 votos).

También se armó el Concejo Municipal completo (entonces con ocho integrantes), resultando elegidos por el radicalismo José María Martín, Santiago Kovacevich, Oscar Morelli y Pablo Nirich, los peronistas Humberto Guiñazú, José Sáenz y Natalio Perillo; y Carlos Gómez Tomei por el PDP. Por sorteo, cuatro de ellos cumpliría un mandato de tan solo dos años, para permitir la renovación por mitades.

A las pocas semanas de asumir, Pablo Nirich renunció a su banca:Tuvo una diferencia con el bloque y se retiró del cargo de concejal, creo que se hizo un daño personal porque era un muy buen militante y una persona con formación, dedicación y un hombre de bien”, asegura el exintendente a la distancia. En su lugar asumió Carlos Díaz Vélez.

Ser gobierno

Hasta ahí fue todo muy lindo, después vinieron situaciones más complejas, porque el Estado no tenía una organización burocrática adecuada para funcionar ni en lo local, lo provincial ni lo nacional. Se hizo lo que se pudo y los primeros años fueron difíciles, con dos intentos de golpe que tuvo que soportar el país, que significaron un retroceso en todos los niveles. Pero abrimos un camino, entramos al proceso de democracia para estructurar un país renovado, con protagonismos distintos y respeto de las libertades y los derechos. Y se logró, aunque faltó el paso siguiente de afianzamiento democrático, que todavía está en trance”, evalúa Ernesto De Mattia sobre aquellos primeros pasos en el poder.

La tapa del día después (Diario La Ciudad/Archivo Histórico Digital).

Otra particularidad es que ni el intendente ni la mayoría de sus colaboradores tenían experiencia de gestión, en su caso solamente en la militancia universitaria en Córdoba, en una etapa muy álgida que fue justamente cuando Franja Morada se alineó definitivamente con el radicalismo a comienzos de los ’70. De Mattia se incorporó al movimiento Renovación y Cambio, liderado por Alfonsín.

Atento al clima de época, apenas asumió en la ciudad, el mandatario recuerda que “el primer paso que dimos fue crear una comisión por los Derechos Humanos, donde se hizo un decreto para poder exhumar los NN que se encontraban en el cementerio para tener la certeza de que no pertenecían a desaparecidos, algo que se pudo hacer a través de la Justicia”.

Desafíos y fin de ciclo

Hace cuarenta años, Venado Tuerto era muy diferente a la ciudad que vemos hoy. “Desde el punto de vista social, estaba muy acotada en sus espacios, teníamos un microcentro donde se desarrollaban todas las actividades, donde estaban todos los servicios, con una periferia muy relegada. Apostamos a realizar acciones para que todos tengan más oportunidades, llegamos con planes de pavimento a los barrios, se mejoró la iluminación, acompañamos a las escuelas a resolver problemas edilicios”, asegura.

También recuerda que “la ruta 8 era intransitable y había que resolver el cruce por la ciudad, la avenida Chapuis se terminaba en Piacenza y había que resolver la entrada a la terminal que ya se había trasladado a la actual ubicación, y la avenida Santa Fe estaba destruida y había que solucionarlo para el ingreso y salida de vehículos. Los barrios se integraron de manera progresiva y la sociedad se hizo más equilibrada, aunque todavía falta un despliegue barrial más interesante”.

De Mattia y Pablo Nirich celebran el triunfo, luego llegarían las diferencias (Diario La Ciudad/Archivo Histórico Digital)

Y más allá de las cuestiones propias de la gestión, De Mattia considera que las internas partidarias que se fueron generando sumaron más dificultades:En 1987, 1989 y 1991 las internas ya eran marcadas porque Nirich había quedado muy disgustado y armó un esquema opositor. Fue una lástima porque era una persona valiosa para el partido, pero se malogró con su temperamento”, sostiene.

En 1995, tras 12 años de gestión, Luis De Mattia (primo de Ernesto) sería derrotado por Roberto Scott, dando inicio a 24 años de peronismo en la ciudad.Fue muy difícil recomponer eso porque quedaron muchos resquemores internos. Perdimos las elecciones y yo me fui de presidente al Comité Provincial, en 1997 me volví a presentar como candidato a concejal y ganamos, pero es muy difícil recuperar en el corto plazo una intendencia en lugares chicos. El peronismo se fortaleció de una forma espectacular ganando seis elecciones seguidas en la intendencia, con tres de Roberto Scott y tres de José Freyre”, destaca.

Un éxito no tan radical

Lógicamente, en la charla no todo es historia, sino que es inevitable hablar de este revitalizado radicalismo que en 2019 volvió a ser gobierno en la ciudad y que acaba de lograr elecciones fenomenales, porque los resultados de Enrico, Chiarella y Meardi son inesperados, muy pocas veces vistos, pero con un peronismo que se desarticuló como nos pasó a nosotros”.

No obstante, De Mattia considera que “el radicalismo ya no es más el radicalismo, porque ya no quedaron partidos políticos a nivel nacional. El único que continúa es el Partido Justicialista, porque ahora son frentes de frentes y recontrafrentes, una melange de criterios y contenidos ideológicos muy diversa que no sé cuánto pueden aportar en el futuro. En el presente han sido exitosos y muy eficientes, muy buenos gestionando, tanto Chiarella como nuestros concejales Pellegrini y Meardi, y nuestro senador Enrico”.

Proyectos en 1987 (Diario La Ciudad/Archivo Histórico Digital).

Y consideró que en el triunfo de Maximiliano Pullaro en la provincia fue fundamental “el armado que hizo Enrico, de romper el esquema de los tres tercios para acumular las fuerzas sobre una sola posición, con dos tercios de un lado y dejar solo al peronismo”.

Justamente, el gobernador electo fue muy cercano a Ernesto De Mattia en sus inicios en la política, pero hoy ese vínculo no parece gozar de la afinidad que tuvo en otros tiempos. Incluso sorprende su análisis al afirmar que cuando era chico Pullaro militaba en mi espacio, la verdad que no le veía pasta para llegar tan lejos, pero la ha desarrollado con militancia y trabajo. No era un dirigente del que uno podría haber esperado que tenga la capacidad táctica… creo que el ideólogo es Lisandro Enrico, el que ve con más claridad la manera de neutralizar espacios políticos a los que hay que enfrentar”.

Y asegura: Con Enrico tuvimos enfrentamientos, con Pullaro tuve distanciamiento porque me retiré de la militancia. Pero hoy con este esquema –que no es estrictamente radical- nos están haciendo disfrutar a los viejos radicales de fuerte presencia del partido en la provincia”.

Irse o permanecer

Invitado a realizar una autocrítica, De Mattia sostiene que “se cometen errores todos los días al frente de una gestión”, pero hoy considera que me faltó motivación para darle continuidad a mi vida en la política, porque no quería ser legislador, el partido estaba en crisis y fracturado con el sector de (Horacio) Usandizaga, por eso me presenté a gobernador (en 1995) donde salimos segundos y al final perdimos los dos. Después de eso fui dos años concejal y funcionario nacional (llegó a vicepresidente de la Casa de la Moneda en los últimos tiempos de la gestión de De la Rúa), pero mi vocación política se quebró y me alejé, y eso podría haber sido un gran error, porque además era joven”.

Los cuatro intendentes de la democracia, en la reinauguración del Centro Cultural Municipal.

Aunque pone en la balanza que “recuperé la tranquilidad, la posibilidad de compartir con mis hijos, porque la política me había costado una separación con mi esposa, sin tener la dedicación que debería haber tenido por los tiempos que exige la función pública”.

En paralelo, considera que dos períodos es el tiempo ideal para estar al frente de la intendencia, aunque admite que cuesta dejar un lugar donde uno no encuentra la certeza de que va a seguir ganando con el reemplazo. Al finalizar el tercer período ya no tenía más deseos de estar, creo que Scott y Freyre tampoco, y confío en que Chiarella no estará tanto tiempo”.

Sin embargo, considera que “es difícil dejar los lugares de poder y Venado Tuerto es una ciudad muy importante desde el punto de vista económico, con buen desarrollo cultural y educativo. Es una sociedad que luce dentro del país y la provincia, porque Rosario está deslucida y Santa Fe está lejos, por eso Rafaela y Venado Tuerto son las dos ciudades que exhiben una sociedad con mejor calidad de vida”.

La deuda de los partidos

En definitiva, cuarenta años después de aquel hito en las urnas, De Mattia celebra la continuidad de la democracia, advirtiendo que “únicamente es sostenible con partidos políticos, porque de lo contrario no hay estabilidad democrática, ni afianzamiento ni progreso de la democracia. Las personas individualmente, por buenas que sean, tienen una tendencia a la autocracia, a controlar y manejar el poder desde afuera de la unidad básica y el comité, y eso está pasando en la nación, la provincia y los pueblos”.

Ernesto De Mattia hoy, a 40 años de protagonizar un hecho histórico.

Como consecuencia de ese proceso, observa que “la sociedad empieza a estar descreída porque la oferta electoral no tiene contenido, tenemos mucha corrupción, pero además de eso no hay partidos políticos y todo se basa en expresiones personales. Nos tocó una presidenta que era ‘la jefa’, como se la consideraba; después un presidente acostumbrado a manejar un club de fútbol que es autoridad indiscutida, y ahora nos ponemos frente a un candidato disruptivo que viene contra todas las estructuras políticas y otro con antecedentes personales muy críticos. Y eso ocurre porque los partidos políticos perdieron el control, y es la gran deuda de estos 40 años de democracia”, concluyó.

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