La Justicia homologó un procedimiento abreviado y condenó a Rodrigo Alejandro Ríos, hermano de Maximiliano Ezequiel Ríos, conocido en el ambiente delictivo local como “Wacho Maxi”, a cuatro años de prisión efectiva y una multa de 45 unidades fijas por su participación en una organización dedicada a la comercialización de estupefacientes.
“Wacho Maxi”, considerado uno de los principales referentes del narcomenudeo en Venado Tuerto durante los últimos años, ya había sido condenado por comercialización de estupefacientes y otros delitos. Según la investigación, continuó dirigiendo parte de la operatoria de venta de droga incluso mientras permanece detenido en la Unidad Penitenciaria N° 11 de Piñero.
Además, la investigación forma parte de la causa que puso al descubierto la estructura narco mencionada y que alcanzó una enorme repercusión pública en la ciudad tras una serie de allanamientos realizados en marzo de 2025, que derivaron incluso en la imputación de dos reconocidos empresarios de la ciudad.
La resolución reviste además una particular significación institucional: se trata de la última causa que tenía pendiente el fiscal Iván Gastón Raposo al frente de la Sección Microtráfico del Ministerio Público de la Acusación, área que dejó meses atrás en un proceso de reestructuración interna ordenada por el fiscal regional, Mauricio Clavero.
Según el acuerdo abreviado presentado por Raposo y aceptado por la defensa, Rodrigo Ríos fue considerado partícipe necesario de la actividad de comercialización de drogas que encabezaba su hermano Maximiliano.
El rol de Rodrigo Ríos
La investigación determinó que Rodrigo Ríos colaboró con la estructura criminal facilitando su cuenta bancaria para recibir y canalizar dinero proveniente de la venta de estupefacientes.
De acuerdo con la acusación, entre diciembre de 2024 y febrero de 2025 recibió en su cuenta transferencias por un total de 414 mil pesos provenientes de integrante de la organización.
La maniobra fue reconstruida a partir de declaraciones testimoniales, pericias contables, análisis de movimientos financieros y la extracción de información de teléfonos celulares secuestrados durante la investigación.
Uno de los elementos centrales fue la declaración del propio “Wacho Maxi”, quien admitió haber utilizado cuentas de terceros, entre ellas la de su hermano y la de su madre, para administrar el dinero generado por la venta de droga mientras permanecía detenido.
Chats, transferencias e instrucciones desde la cárcel
La evidencia digital incorporada al expediente resultó determinante para sostener la acusación.
De la pericia realizada sobre el teléfono celular de Rodrigo Ríos surgieron comprobantes de transferencias, fotografías y videos vinculados con armas de fuego y sustancias estupefacientes, además de conversaciones que revelaban instrucciones impartidas por Maximiliano Ríos desde la cárcel para administrar la organización.
Los investigadores también detectaron mensajes codificados vinculados a operaciones de narcotráfico, referencias a precios de droga expresados en dólares y comunicaciones con integrantes de su entorno familiar sobre la utilización del dinero recaudado para adquirir nuevos cargamentos de estupefacientes.
Para la Fiscalía, estos elementos demostraron que Rodrigo Ríos no era un mero receptor ocasional de transferencias, sino una pieza funcional dentro del circuito económico que sostenía la actividad ilícita.
Una investigación que generó fuerte impacto en la ciudad
La condena de Rodrigo Ríos se inscribe en una de las investigaciones por narcotráfico de mayor repercusión pública de los últimos años en Venado Tuerto.
La causa cobró notoriedad tras una serie de allanamientos realizados el 30 de marzo de 2025 en distintos puntos de la ciudad, que derivaron en la detención de varias personas vinculadas a la organización que lideraba Maximiliano “Wacho Maxi” Ríos. Entre los arrestados se encontraban dos reconocidos empresarios locales, quienes posteriormente fueron imputados por la Justicia provincial por el delito de comercialización de estupefacientes en carácter de partícipes secundarios.
El expediente provocó una fuerte conmoción en la opinión pública no sólo por la identidad de algunos de los involucrados, sino también por ciertas controversias que surgieron entre la Justicia Provincial y la Justicia Federal respecto de la competencia de la investigación.
De hecho, mientras los procedimientos fueron ejecutados de manera conjunta por fuerzas y organismos de ambas jurisdicciones, desde la Justicia Federal se planteó la necesidad de contar con más tiempo para profundizar una investigación paralela vinculada a presuntas maniobras de lavado de activos asociadas a la organización.
Posteriormente, los empresarios recuperaron la libertad bajo una serie de estrictas medidas de conducta impuestas por la Justicia, aunque continúan sometidos al proceso penal y la investigación permanece abierta.
La causa que cerró el ciclo de Raposo
La condena adquiere además relevancia por el contexto institucional en el que se produce.
El procedimiento abreviado fue impulsado por Iván Gastón Raposo, quien durante los últimos años encabezó numerosas investigaciones por microtráfico en Venado Tuerto y la región, incluyendo varias causas vinculadas a la organización liderada por “Wacho Maxi”.
Fuentes judiciales señalaron que este expediente era el último caso de importancia que permanecía bajo la órbita de Raposo luego de su apartamiento de la Sección Microtráfico del MPA.
De esta manera, la condena de Rodrigo Ríos marca un punto importante de una investigación que permitió reconstruir el funcionamiento financiero de la organización liderada por “Wacho Maxi”, estableciendo responsabilidades penales para quienes comercializaban la droga y avanzando sobre quienes facilitaban los mecanismos económicos necesarios para sostener el negocio ilegal.
Foto: fiscal, Iván Raposo







