La Justicia Federal de Venado Tuerto condenó a una mujer por comercialización de estupefacientes agravada por la utilización de menores de edad, luego de comprobarse que empleaba a dos de sus hijos para concretar la venta de cocaína y marihuana.
La sentencia fue dictada este viernes por el juez federal de Garantías, Aurelio Cuello Murúa, quien homologó un acuerdo de juicio abreviado presentado por la Fiscalía Federal de Venado Tuerto. Natalia A. recibió una pena de seis años de prisión efectiva, mientras que Javier O., considerado partícipe de la actividad ilícita, fue condenado a tres años de prisión efectiva.
El aspecto más grave del caso fue la acreditación de que la principal imputada utilizaba a dos de sus hijos menores de edad para participar en las maniobras vinculadas al comercio de drogas, circunstancia que la legislación penal contempla como un agravante específico y que tuvo un peso determinante en la condena.
La investigación
Durante la audiencia, la auxiliar fiscal Rocío Soledad Estrada explicó que la causa se inició en enero de 2025 a partir de una denuncia presentada ante la Unidad Fiscal de Microtráfico de Venado Tuerto del Ministerio Público de la Acusación. La presentación fue realizada por el coordinador del Ministerio de Seguridad de Santa Fe, Nahuel Pasquinelli, quien alertó sobre la presunta venta de drogas en una vivienda ubicada en Rivadavia al 2100.
Posteriormente, en diciembre de ese año, la investigación pasó a la órbita federal. En una primera etapa intervino la División Microtráfico de la Policía de Investigaciones (PDI) y, más adelante, la Unidad de Investigaciones de Procedimientos Judiciales (UNIPROJUD) de Gendarmería Nacional, a raíz de una nueva denuncia recibida en febrero de este año.
Allanamientos y pruebas
Las medidas ordenadas durante la investigación permitieron reunir pruebas sobre la actividad de comercialización de estupefacientes. En los allanamientos realizados en domicilios vinculados a los acusados se secuestraron cocaína, marihuana, balanzas de precisión, elementos para el fraccionamiento de sustancias, teléfonos celulares, dinero en efectivo y otros elementos de interés.
Según expuso la Fiscalía, la evidencia recolectada permitió establecer no sólo la existencia de la venta de drogas, sino también que Natalia A. recurría a dos de sus hijos menores para intervenir en esas maniobras, una conducta que la ley castiga con mayor severidad por involucrar a niños en actividades delictivas.
Con la homologación de los acuerdos abreviados, ambos acusados quedaron condenados a cumplir penas de prisión efectiva, siendo la utilización de menores el elemento central que agravó la responsabilidad penal de la principal imputada.







