Cerca de las 10 am hubo una amenaza de bomba sobre la sucursal local del Nuevo Banco de Santa Fe. Las autoridades policiales ordenaron la evacuación del edificio de San Martín al 500. También debió ser cerrado el perímetro en el radio de una cuadra, aunque la actividad fue casi normal en los alrededores. "Estamos queriendo sacar a la gente pero no nos hacen caso", afirmó un agente de Bomberos durante el operativo. Las autoridades estiman que se trató de una falsa alarma. Finalmente, el personal retomó sus tareas habituales.
En el lugar trabajaron bomberos voluntarios, policías y gendarmes. También se solicitó la colaboración del personal para recorrer el lugar e identificar el material sospechoso (el edifico está realizando reformas arquitectónicas en su interior). Luego de una intensa revisión, los trabajadores y clientes volvieron a sus puestos de trabajo.
Amenaza inédita
Según declaró el dirigente gremial y trabajador bancario Víctor Ubaltón, "se trató de una amenza telefónica", sin querer dar certezas, arriesgó durante el operativo que "posiblemente se trate de la obra de algún desequilibrado". De acuerdo a Ubaltón, "no hay registros de que una cosa así haya pasado alguna vez en un banco".
Ya finalizando el procedimiento, el subjefe de bomberos Francisco Acraap, informó "que se procedió a la evacuación, y colaboramos con el personal policial y no se encontró nada sospechoso", agregando que se revisaron "una cajas con materiales, porque se están haciendo modificaciones en el interior del banco". Si bien llamaron la atención de los agentes ciertas "cajas con cables", se las terminaron de identificar como parte del material para la obra, y se descartó la presencia de cualquier explosivo.
Acraap informó que si bien el personal pudo ser evacuado rápidamente, "el público fue reacio a irse", ya que, según el oficial, "estaban más preocupados por no perder el turno que por su seguridad".
El agente admitió que además de la evacuación de la sucursal, deberían haberse "cerrado algunos comercios" en forma preventiva, pero admitió que el desalojo resulta difícil ante "la falta de costumbre de los venadenses frente a este tipo de hechos".






