SocialesLa industria del sexo en Venado: hombres, los más compradores de juguetes sexuales

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Si aporta algo para la estadística, se puede decir de antemano que en Venado Tuerto un solo sex shop sobrevive como comercio. Hasta hace un tiempo había dos y hoy “compite” con los “vendedores de valijas” que llevan juguetes sexuales a domicilio. Otros datos, son el creciente interés por adquirir juguetes sexuales por internet y la demanda de accesorios por parejas gays.

Pero lo llamativo, surge del dato que en la ciudad quienes más visitan estos lugares en búsqueda de nuevas sensaciones, son los hombres. Principalmente los jóvenes, entre 18 y 30 años, buscan lo reciente, lo novedoso o lo que venga con sabores. El adulto por su parte, busca más calidad.

Mónica Bertoni, es la propietaria de un comercio ubicado sobre calle Belgrano, en el centro de Venado Tuerto y quien aporta toda esta información. Actualmente es el único activo en el sur santafesino y desde hace más de una década incursiona en el rubro. En su local hay desde preservativos y lubricantes, hasta cotillón, lencería y juguetes eróticos para todo tipo de bolsillos (algunos llegan a las 7 mil pesos). Los más modernos, son “2.0”, vienen con conexión bluetooth y las aplicaciones para usarlos están disponibles en Google Play.

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Ella define su lugar como una “juguetería para adultos”. La idea de abrirlo fue de su hermana porque en la ciudad no había. Fue todo un riesgo incursionar en algo nuevo. Con quienes habían hablado en un primer momento, los alentaron para que le dieran forma. Desde el arranque por suerte, funcionó. Incluso tuvo que poner limitaciones a los ocasionales clientes que iban en búsqueda de otro tipo de “servicios” al comercio. “Solo se vende mercaderías y nada más. No hay otras cosas para ofrecer”, remarca muy seria.

Para evitar enredos, no tiene redes sociales para mostrar su mercadería. Solo usa una web, con el producto, descripción, precio y opción de compra. Igualmente, los clientes siguen yendo personalmente para evitar sorpresas y saber lo que compran. De a poco se fueron acostumbrando.

Las vacaciones y la tele

El público del sex shop es variado: van parejas, solteros, gays, lesbianas y trans. Jóvenes, adultos y hasta abuelos. Pero en cada caso, cambia lo que compran. Es decir: hay un juguete para cada “público” o tipo de placer. Tampoco se los interroga. Las personas entran, compran y se van.

Cuando llega alguien al sex shop por primera vez, Mónica los deja que miren, para descomprimir. Cuando ve hacia que lado va el posible comprador (N. de la R: apenas se entra al local, está la lencería en caja, juegos de ingenio, elementos “sado” y cotillón, entre otras cosas. Luego, detrás de una “pared”, están las “secciones” para gays, lesbianas, accesorios 2.0, anales o vaginales).

Mónica, cuenta que muchas parejas que son clientes, pasan antes de irse de vacaciones por su local. Y no precisamente a saludar, sino a llevarse un accesorio para “probar” experiencias nuevas. Muchos repiten cada verano o invierno. Y hasta recuerda casos de relaciones que fueron “salvadas” por sumar “chiches” a la intimidad.

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“Se salvaron parejas de una separación. Porque empiezan a cambiar. Están mejor sexualmente y mejoran en sí, en todo aspecto”, dice.

También, la tele se metió fuerte en el mercado de los juguetes sexuales. Y es que con la salida a la calle de la primera entrega de la película “50 sombras de Grey”, aumentó la demanda de accesorios sadomasoquista. Las esposas, como las que usan los policías, nunca fallan. Se siguen vendiendo. La gente aun fantasea con que los aten.

La sexóloga Alessandra Rampolla, fue otra “joya” de la industria de los juguetes para gente adulta. Abrió el consumo de los productos. La gente se animó y se enteró un poco más sobre el mundo del placer y las fantasías.

Mónica asegura que se nota la falta de información sexual. Hay parejas que evitan por ejemplo tener relaciones porque no hay lubricación y no se animan ni siquiera a ir a la farmacia. “Se hacen mal o directamente no tienen intimidad. No disfrutan. Falta que estén un poco más en onda y se animen a preguntar. Que se olviden de los tabú”.

Los clientes más corajudos, se llevan los productos, los prueban y luego la llaman para darle su punto de vista. Cada 15 días o un mes, tiene fijos que van. “Los jóvenes, lo hacen por curiosidad”, insiste. Generalmente caen en grupos de tres o cuatro. Miran, preguntan y alguno siempre vuelve.

Piden consejos y recomendaciones. Por lógica, los productos si llevan pilas o carga de batería, son testeados (no usados). De todas maneras, los juguetes más sofisticados tienen garantía.

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 “Los juguetes mejoran mucho la pareja. Una relación de 15 minutos no es lo mismo que una hora con juguetes. Cambia mucho a la pareja. Hay que animarse”.

¿Lo que más vende y más “sale”? Lubricantes (a partir de $200) y consoladores (que arrancan en los $400). Por si acaso, de a poco la gente se anima a usar los estimuladores.

Otra cosa para tener en cuenta, es que los precios que se encuentran en Venado Tuerto, son los mismos que en Capital Federal.

Para la anécdota

El primer vibrador fue inventado en 1872, por el medico norteamericano George Taylor. Era un aparato grande y pesado propulsado por un motor a vapor. Taylor recomendaba su utilización para el tratamiento de la “histeria femenina”. Durante las décadas subsiguientes evolucionaron a la par de la expansión de las redes de electricidad al ser equipados con motores eléctricos y comercializados como “masajeadores personales”.

En sus primeras épocas, eran hechos de piedra, madera, cuero, cerámica y cera. Se utilizaba aceite de oliva como lubricante. Recién alrededor de 1940 se empezó a utilizar la goma y materiales plásticos. Hoy en día se encuentran en los más variados materiales, desde silicona hasta vidrio y titanio.

En el segmento de 18 a 30 años, hay una creciente tendencia a la exploración de la sexualidad y una actitud positiva con respecto a los productos o servicios orientados a dicho fin.

A mediados de los años noventa, en nuestro país se dio un rápido surgimiento de servicios de líneas telefónicas orientadas para adultos: los famosos 0-610. También el cambio se vio reflejado en la proliferación programas de televisión del estilo consultorio o documental, de sitios web con contenido erótico y de empresas de servicios médicos especializados en disfunciones sexuales.

 

Nota: Pablo Rodríguez /Transmedia Venado Tuerto

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