Este martes por la mañana, Venado Tuerto conmemoró el 50° aniversario del Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 con un acto oficial realizado en la Plaza de la Democracia, encabezado por el intendente Leonel Chiarella.
La ceremonia contó con la presencia de los diputados provinciales Leo Calaianov y Rosana Bellatti, la mayoría de los concejales, funcionarios del gabinete municipal y representantes de instituciones intermedias, educativas, religiosas y de derechos humanos. También participaron familiares de detenidos-desaparecidos, excombatientes de Malvinas y vecinos.
Uno de los datos políticos que dejó la jornada fue la ausencia de la concejala de La Libertad Avanza, Marisel Fabbiani, en una fecha de fuerte carga simbólica. La no participación se inscribe en sintonía con el posicionamiento del gobierno nacional, que en el marco de este aniversario ha reactivado discursos de tono negacionista, bajo la consigna de una presunta “verdad completa”.
El acto incluyó la entonación del Himno Nacional a cargo de la Banda Municipal “Cayetano Alberto Silva”, el depósito de una ofrenda floral en memoria de los desaparecidos venadenses, la entrega de una placa conmemorativa al Instituto Venadense por la Memoria, Verdad y Justicia (IVMVJ) y la presentación de una escultura de la artista local Ailén Llali. El cierre estuvo a cargo de una emotiva intervención artística de la Escuela Municipal de Teatro Musical.
Memoria como acto presente
El primer discurso estuvo a cargo de la exdetenida durante la dictadura y representante del IVMVJ, Bibiana Pieli, quien aportó un testimonio atravesado por la experiencia personal y colectiva del terrorismo de Estado.
“Recordar no es solamente mirar hacia atrás. Es un acto de conciencia presente”, afirmó, y remarcó que la democracia “no es un hecho dado, sino una construcción permanente que requiere del compromiso de todos”.
Pieli visiblemente emocionada relató su propio secuestro ocurrido cinco días después del golpe, cuando estaba embarazada de ocho meses, y recordó el destino de familiares y compañeros víctimas de la represión ilegal. “No lo leímos en un libro. Lo padecimos”, señaló, al tiempo que llamó a dimensionar el horror multiplicando esas historias por las más de 30 mil familias atravesadas por la desaparición forzada.
En ese marco, reivindicó el valor de la memoria, la verdad y la justicia como pilares irrenunciables: “No hay futuro posible si no hay justicia”.
“No fue un exceso, fue terrorismo de Estado”
Por su parte, Chiarella pronunció un discurso con fuerte contenido político e histórico, en el que rechazó las interpretaciones relativistas sobre lo ocurrido durante la dictadura.
“Hace 50 años la Argentina cayó en la noche más oscura de su historia. No fue un desorden ni un exceso: fue terrorismo de Estado”, sostuvo. Y agregó: “Cuando se intenta sembrar confusión moral entre víctimas y victimarios, lo que está en juego no es una interpretación histórica, sino el piso ético de la Nación”.
El intendente también reivindicó el rol de los organismos de derechos humanos y destacó la figura del expresidente Raúl Alfonsín en el proceso de recuperación democrática, subrayando la creación de la CONADEP y el Juicio a las Juntas como decisiones fundacionales.
“A 50 años del golpe venimos a reafirmar de qué lado estamos: del lado de la memoria frente al negacionismo, de la democracia siempre”, afirmó.
Homenaje local y compromiso colectivo
Durante el acto se recordó especialmente a los 12 desaparecidos de Venado Tuerto, en un gesto que buscó poner en dimensión local el impacto del terrorismo de Estado. Además, en el marco de la consigna “Florecerán pañuelos”, el IVMVJ realizó intervenciones artísticas en el espacio público, sumando nuevas marcas de memoria en la ciudad.
La jornada volvió a poner en escena no solo el ejercicio conmemorativo, sino también las tensiones actuales en torno a la construcción de la memoria colectiva. En ese contexto, el acto oficial dejó un mensaje claro desde el ámbito local: frente a los intentos de relativización, la memoria no se negocia.












