Rosario te enamora a primera vista. Es una de esas ciudades que no necesitás conocer a fondo para que te guste: con un finde largo ya se puede experimentar una experiencia difícil de olvidar. Rosario -histórica ciudad portuaria- tiene algo especial que mezcla historia, arte y diversión de una manera que te hace querer conseguir lo antes posible unos pasajes a Rosario y visitarla cada vez que se pueda.
Lo clásico que no podés saltear
El Monumento a la Bandera es infaltable, de más está decirlo. Muy cerca del centro, donde Belgrano levantó la bandera por primera vez en 1812, se levanta esta torre de 70 metros que te deja ver todo el río Paraná. Fue inaugurado en 1957 y es el símbolo de la ciudad.
Después de visitar este histórico atractivo, se puede dar vuelta por el centro histórico y visitar la Catedral, el Palacio Municipal, la vieja estación del tren (conocida como ‘Estación Rosario Central’), que ahora es el Centro Cultural Municipal Vieja Estación. Todos estos lugares son testimonio vivo de cómo creció esta ciudad gracias al puerto y el comercio.
Museos que valen la pena
El Museo de la Memoria es una gran opción para visitar, más aún para las personas a quienes les gusta la historia argentina. No hay que olvidar que el Che nació allí, entre tantas otras celebridades. En Entre Ríos 480 está la casa natal que ahora funciona como espacio cultural. Llega gente de todos lados a verla.
A quienes les gusta el arte, el MACRO (Museo de Arte Contemporáneo) sin dudas los va a sorprender. Está en un viejo silo que convirtieron en museo y las exposiciones que traen son de mucho renombre. El edificio mismo ya es una obra de arte. ¡Para no perdérselo!
La costanera: donde late la ciudad
El Parque de España y toda la costanera son también grandes atractivos de Rosario. Acá los rosarinos viven su ciudad de la forma más genuina: salen a caminar, hacen deportes, toman mate mirando el río. En verano las playas urbanas se llenan, pero igual podés ir cualquier día del año a caminar por la rambla.
El Puente Rosario-Victoria es destacable. Lo inauguraron en 2003 y con sus 59 kilómetros cambió toda la vista de la ciudad. Es una postal moderna ideal para relajarse y sacarse unas fotos bien turísticas.
Comer y salir: Rosario sabe
La comida en Rosario es muy reconocida. En el Mercado del Patio, que está en el centro, se encuentra lo mejor de la cocina local pero en un ambiente tranquilo. Hay food trucks, puestos de empanadas santafesinas, opciones gourmet, y mucho más.
El Boulevard Oroño de noche es otro mundo. Se llena de bares y restaurantes que nada tienen que envidiar a cualquier capital. Y para llegar desde otras ciudades es fácil – hay pasajes a Rosario que salen seguido desde las ciudades importantes.
La música: tradición que no se pierde
Rosario y la música van de la mano. Acá nacieron Fito Páez, Silvina Garré, Jorge Fandermole, Litto Nebbia y Juan Carlos Baglietto, entre tantos otros músicos y bandas que marcaron el rock nacional. De la música actual, la cantante Nicki Nicole es otra destacada personalidad de esta ciudad que respira música. Los bares del centro y la zona de Pichincha tienen música en vivo casi todas las noches.
El Anfiteatro del Parque Independencia programa shows al aire libre que suelen ser muy masivos y convocar variados públicos. En invierno los teatros del centro toman la posta con obras de todo tipo.
Dos días perfectos
Con un finde largo se conoce lo principal sin complicaciones. El primer día se puede hacer el circuito histórico y museos, ya que está todo en el centro. El segundo día se puede dedicar a conocer bien la costanera, comer rico y salir de noche.
Rosario tiene eso bueno de las ciudades medianas: todo cerca, pero con suficiente entretenimiento para no aburrirse. No hace falta planificar demasiado: Rosario te atrapará con su ritmo relajado.
Lo mejor es no apurarse. Rosario se vive caminando, parando en algún bar, charlando con la gente.







