La histórica firma metalmecánica Vassalli, con planta en Firmat, vuelve a quedar en el centro de la escena por un nuevo intento de rescate que combina cambio de manos, reordenamiento financiero y una eventual reactivación productiva. El movimiento se da tras meses de parálisis casi total y en un contexto marcado por deudas, incertidumbre laboral y reiterados incumplimientos.
Según trascendió en las últimas horas, la empresa atraviesa un nuevo proceso de venta luego de haber quedado prácticamente detenida desde fines de 2025, con la producción paralizada y un pasivo significativo que condiciona cualquier salida.
El antecedente inmediato remite a 2024, cuando la firma pasó del control de Esteban Eskenazi y Matías Carballo a manos de Eduardo Marsó, empresario vinculado al sector avícola. Aquella operación se estructuró bajo un esquema de pagos escalonados que no llegó a cumplirse en su totalidad, generando parte de las deudas que hoy integran el complejo cuadro financiero de la compañía.
En este nuevo capítulo aparece una figura conocida dentro del universo Vassalli: Roberto Chinelli. Con trayectoria en distintos momentos clave de la empresa (desde su participación en los años ‘90 durante la gestión del grupo Koner-Salgado hasta su rol como gerente general en etapas más recientes), Chinelli actúa actualmente como articulador entre los propietarios y un grupo de potenciales inversores.
Se trata de un consorcio heterogéneo, integrado por actores vinculados al sector de maquinaria agrícola y otros provenientes de rubros distintos, lo que configura un esquema abierto pero todavía en proceso de consolidación.
El plan que se analiza contempla dos etapas bien definidas. En primer lugar, un saneamiento financiero orientado a ordenar los pasivos con proveedores, trabajadores y organismos. Luego, una segunda fase enfocada en la reactivación productiva, con el objetivo de retomar la fabricación bajo una estructura más estable y con respaldo de capital.
El deterioro de la situación se profundizó durante los últimos meses de la gestión Marsó, cuando la actividad se redujo progresivamente hasta niveles mínimos, sin producción sostenida y con creciente incertidumbre entre los trabajadores. Ese escenario derivó, como reflejó Venado24 en diciembre pasado, en asambleas, reclamos salariales y la amenaza de medidas de fuerza ante la falta total de pagos.
Pese al cuadro crítico, el interés inversor se mantiene. La marca Vassalli conserva peso dentro del mercado de maquinaria agrícola, respaldada por décadas de trayectoria y reconocimiento en el sector, un activo que aparece como uno de los principales motores de este nuevo intento de rescate.
Por estas horas, las negociaciones avanzan sin definiciones públicas, pero con la expectativa de concretar una transferencia de control que permita evitar un desenlace más profundo y, al mismo tiempo, abrir una nueva etapa para una empresa emblemática de la industria nacional y de fuerte impacto en Firmat y toda la región.







