La condena de 17 años de prisión dispuesta contra Lucas Ezequiel Ojeda por el homicidio de Juan Cruz Ibáñez, en un hecho ocurrido en la ciudad de Rosario el pasado 29 de junio de 2018, motivó la disconformidad de la familia de la víctima, oriunda de Murphy. Así, anticiparon que apelarán la decisión de la jueza de Menores, María Dolores Aguirre Guarrochena, no sólo en cuanto a la cantidad de años otorgados, sino que además hacen hincapié en una serie de beneficios otorgados, que en poco tiempo le permitirían al asesino gozar de salidas transitorias.
Además la familia de Juan Cruz entiende que las dos cartas que incluyó la jueza en su fallo (una dirigida a ellos y la otra al condenado) exhiben una “arbitrariedad” a partir de una perspectiva ideológica.
La familia apelará la sentencia y el caso pasará a una Cámara de Segunda Instancia con un tribunal que deberá ser sorteado: “Espero que haya jueces dignos”, expuso Ignacio Ibáñez, hermano de Juan Cruz, en diálogo con Venado24.
“En la apelación vamos a pedir que se suba el quantum de la pena y también protestar por los beneficios que representan la eliminación de dos artículos que le prohibían las salidas transitorias”, explicó Ignacio Ibáñez, que además es abogado.
Hasta el momento, Ojeda (que está alojado en la unidad penitenciaria de Piñero) tenía la categoría de “preso de alto perfil”, algo que elimina esta sentencia de la jueza Aguirre Guarrochena y que “le permitirá en breve gozar de salidas transitorias o incluso una libertad condicional”, advirtió.
Además desde la familia insisten en que hubo arbitrariedad de tratar al asesino estrictamente como un menor de edad cuando tenía 17 años y 9 meses al momento del hecho.
Otra cuestión relevante son las dos cartas que la jueza incluyó en su fallo. Para la familia Ibáñez lo que está expresado marca “una arbitrariedad importante”, destacando que “más allá de la ideología judicial que profese, la jueza se involucra como parte”, algo que ya fueron advirtiendo en distintas etapas del proceso.
Juan Cruz tenía 23 años al momento del crimen y era un destacado estudiante de ingeniería en la ciudad de Rosario. Fue atacado en su departamento de Zeballos al 2100 mientras dormía, recibiendo 26 puñaladas que le provocaron la muerte. Desde ese día su familia pide justicia, un reclamo que encontró un fuerte eco especialmente en la comunidad de Murphy, el pueblo donde nació y se crió, donde imagen sigue estando presente día a día.







