Arte y espectáculosCulturaRegiónFiesta del Teatro en Murphy: proyectar los festejos mientras se renuevan los objetivos

Juan Miserere06/05/2019
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La Fiesta Homenaje al Teatro Independiente cumplió 24 años ininterrumpidos en Murphy, una celebración que a fuerza de constancia se instauró como un auténtico clásico, pasando por etapas más prósperas y más complejas (como la actual), pero sin dejar de insistir. Un pueblo entero que se moviliza durante tres o cuatro días en torno al arte es una postal que solo puede tener connotaciones positivas. Y este año, a pesar de las dificultades económicas, volvió a ser realidad; apuntando a la próxima edición, a los 25 años que obligan a celebrar en grande.

La fiesta existe gracias al tesón del grupo La Ventana, que bajó la dirección de Oscar Barotto plantó bandera en el lejano 1996, se impulsó la instalación de un monumento al teatro independiente en la plaza principal del pueblo y eso, como contará el propio director, generó una obligación permanente. Gracias a esa convicción, hoy varias generaciones del pueblo pueden jactarse de haber disfrutado de obras de teatro. Y eso es una semilla que siempre germina, que algún resultado terminará reflejando.

Este año tuvimos algunos aciertos, como la participación de muchos chicos del secundario dentro de la sala, viendo teatro y practicando el comportamiento para empezar a ver teatro. Lo notamos fuertemente cuando hicimos ‘Las Obreras’, con la sala llena y la mitad adolescentes, en una función que fue magnífica, con una contundencia enorme, tal vez porque se volvía al lugar donde había nacido la obra, que marca un antes y un después para La Ventana y para el teatro en Murphy”, señala Barotto a modo de reflexión.

Se hizo con el convencimiento de que tenía que seguir, con la prepotencia de que iba a durar mucho, y así fue. Con el tiempo las cosas se van corporizando y tomando más potencia

Vale la aclaración: Las Obreras es una pieza teatral que La Ventana estrenó hace tres años, que llevó al grupo a representarla por diferentes puntos del país e incluso Chile, que le sigue dando satisfacciones y que se despidió de Murphy en esta nueva fiesta.

Recordábamos las funciones en Villa Constitución, en Rafaela, Rosario y Venado Tuerto, que no es común para un grupo independiente y menos con una obra tan grande en actores y escenografía, incluso muchas veces teniendo que llevar iluminación y sonido. Es una obra que requiere que se ponga el corazón”, remarca el director.

Las Obreras muestra la lucha de mujeres trabajadoras contra la explotación en los albores del siglo XX: “Este texto es poderoso y contundente, yo creo que la obra tiene que seguir andando, por algo en cada lugar donde vamos la gente aplaude de pie. Es una historia de 1904 que habla de los derechos del trabajador, y todos lo comparan con lo que está pasando ahora. Los protagonistas son otros, pero los problemas son los mismos”, no duda Barotto.

Agustín Di Mella y Oscar Barotto, baluartes de la Fiesta.

Nuevos objetivos

En esta edición que terminó el 1° de Mayo, desde La Ventana destacan que contaron que la predisposición de la gente del Galpón del Arte, “porque tuvimos que cambiar una obra sobre el final y el cierre fue fantástico con la obra Castoy. Además las obras infantiles al aire, la movilización inicial y la esquina de la plaza y el club que se ha convertido en una especie de pista de circo. Salió muy bien”, afirma Barotto.

Todo esto fue un ejercicio previo a los 25 años, porque todos estamos hablando ya de la próxima fiesta y ver qué tan grande la podemos hacer. El teatro La Ventana tiene una deuda con ellos mismos que es la sala, que todos los años se intenta, pero ahora hay que iniciarla porque ese grupo y este director ya necesitamos tener las luces montadas en los ensayos para que las puestas sean más contundentes”, reflexiona.

Huellas en Murphy

¿Cuál es el peso de la fiesta 24 años después? ¿Qué generó tantos años de teatro en una localidad tan pequeña? Barotto ensaya algunas respuestas: “Creo que una clave fue haber plantado ese mojón en la plaza, que es el monumento al teatro independiente, porque si la fiesta duraba dos años era un monumento al pedo. Eso tiene un poder de atracción, se hizo con el convencimiento de que tenía que seguir, con la prepotencia de que iba a durar mucho, y así fue. Con el tiempo las cosas se van corporizando y tomando más potencia”.

Pero otra vez, la idea es no quedarse en lo logrado. Ir a más. “Ahora hay que generar otras cosas como la sala, porque no tenerla nos impide entrar en el circuito de los grupos, y Murphy es el lugar donde está el único homenaje al teatro independiente con su monumento en todo el país. Y eso nos obliga a seguir”, expresa Barotto.

El teatro es una herramienta, que acá está bien utilizada, con mucho esfuerzo. Ahora es el momento que los chicos desde las escuelas dejen de ser espectadores para ser protagonistas, que empiece a haber teatro para contar las cosas. Estamos por el buen camino, creo”, finalizó el director.

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