PoliticaEl cinematográfico robo al correo en Diego de Alvear será investigado por la Justicia Federal

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Entremezclado entre una decena de jubilados que esperaban cobrar ansiosos sus haberes estaba un joven que cubría parte de su rostro con un cuello polar en el edificio del Correo Argentino de la pequeña localidad de Diego de Alvear.

Todos esperaban que el camión de caudales de la firma Prosegur llegara para dejar 3,5 millones de pesos en varios bosones para de esa manera empezar a recibir sus jubilaciones y pensiones.

El trámite se concretó con rapidez y dos minutos después de que el camión emprendiera la retirada, el joven sacó un arma de fuego que sería una pistola calibre 9 milímetros y obligó a los jubilados a que se tiraran al piso mientras ingresaban al recinto otros dos hampones armados. El golpe comando se consumó en apenas segundos y los asaltantes huyeron en el mismo auto en el que habían llegado y que abandonaron a pocos kilómetros del pueblo, en la limítrofe provincia de Buenos Aires. El vehículo tenía la patente de otro auto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba).

El golpe de aristas cinematográficas ocurrió ayer a las 8 de la mañana y dejó asombrado a todo el pueblo de unos 2.300 habitantes ubicado en el departamento General López, a 230 kilómetros al suroeste de Rosario. Fuentes allegadas a la investigación confirmaron que los tres delincuentes se llevaron unos 3,5 milones de pesos correspondientes al pago de jubilaciones que, como el pueblo no cuenta con bancos ni cajeros automáticos, se realizan en la oficina del Correo Argentino.

Forastero

Pasadas las 8 de ayer, mientras jubilados y pensionados del pueblo comenzaban a llegar a la oficina del Correo, un hombre que no parecía ser de la localidad se acercó a un jefe, Flavio Godoy, y le dijo que iba a recibir un pago a través de Western Union. El funcionario le dijo que aguardara unos minutos hasta que pusiera todo en orden.

Minutos más tarde llegó el camión de caudales de la firma Prosegur para entregar el dinero destinado, entre otras cosas, pagar los haberes de jubilados de Diego de Alvear, un pueblo que no cuenta con sucursales bancarias ni cajeros automáticos.

“Después de que llegara el camión de caudales y se fuera, a los pocos minutos apareció un Renault Sandero gris con dos hombres que se sumaron al que estaba en el Correo. Sacaron sus armas, hicieron tirar a todos al piso, al jefe, al empleado que en esos momentos estaba trabajando y a los jubilados que esperaban cobrar”, dijo a este diario el titular de la comuna, Daniel Sagardia, para agregar que los delincuentes actuaron “a cara descubierta”.

Luego de tomar todas las bolsas con dinero los delincuentes se dieron a la fuga en el Sandero que tenía los vidrios polarizados. El vehículo, patente LUV143 que luego se comprobaría que pertenecía a un Renault Clio, fue encontrado horas más tarde en el distrito de Iriarte, en la provincia de Buenos Aires y a unos cuatro kilómetros de Diego de Alvear. El auto se encontraba en un camino lateral a la ruta nacional 7.

El hecho es investigado por el fiscal de Rufino Horacio Puyrredón con asistencia de la Policía Científica del Departamento General López. Si bien Rufino está a 80 kilómetros de Diego de Alvear, como la ruta 7 está cortada a la altura de la laguna La Picasa, para llegar al lugar el funcionario tuvo que recorrer unos 200 kilómetros, pasando por Venado Tuerto.

En principio, el fiscal constató que el Correo no es privado sino estatal, al igual que el dinero sustraído, por lo que debe intervenir la Justicia Federal. No obstante le tomó declaraciones a siete jubilados que presenciaron el hecho, al jefe y al empleado de la oficina y ordenó las primeras diligencias.

En ese marco, al cierre de esta edición no habían trascendido avances de la investigación por parte de los federales y nada se sabía sobre los delincuentes, ni mucho menos sobre el dinero.

Previsible

El incidente no parece haber tomado por sorpresa al jefe comunal. “Esto iba a pasar en cualquier momento. Era previsible. Acá se pueden llevar lo que quieran y no hace falta tener tres armas como tenían los delincuentes estos. Con una gomera cualquiera hace lo que quiere. Esto que nos pasó le va a pasar a muchas localidades que no tienen ni bancos ni cajeros automáticos”, sostuvo Sagardia.

“Yo sabía —añadió el funcionario comunal— que esto iba a pasar. Del gobernador (Miguel) Lifschitz para abajo yo ya había hecho gestiones para que instalaran una sucursal bancaria o un cajero automático. Este es un pueblo tranquilo, donde vos llegás a tu casa y todavía podés dejar la bicicleta en la puerta que nadie te la va a llevar. ¿Se hará algo ahora con el hecho consumado? Voy a seguir insistiendo con el pedido. Tenemos que brindar con champán porque no murió nadie. A estos tipos no le hizo falta tirar un tiro, pero podría haber pasado algo mucho peor”, concluyó.

 

 

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