Cualquier retorno a la unidad con el mundo se hace desde el más puro subjetivismo. Una vez que el “bacilo de la Ilustración nos ha infectado”, la unidad entre hechos y sentido, la disolución del sujeto en un “Gran Todo que nos trasciende”, es imposible. Y el bacilo contaminó todo hace rato. Casi cuatro siglos y contando. Por eso hay que desconfiar de los que pregonan un retorno a “la Pacha”, a la “Sabiduría Oriental”...


























