AméricaBrasil: detienen al asesino de Mariel Franco y se trata de una persona cercana a Boslonaro

Editor13/03/2019
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La concejal y activista social de Río de Janeiro, Marielle Franco, fue asesinada hace casi un año, una noche del 14 de marzo de 2018.

Era vigilada por un auto Chevrolet Cobalt, que, luego se demostraría, era conducido por un ex policía militar expulsado de esa fuerza tras comenzar a ser investigado por otros crímenes. Se trata de Elcio Vieira de Queiroz, de 46 años. En el banco trasero viajaba otro policía retirado Ronnie Lessa, de 48, que llevaba una subametralladora MP5 9 mm con municiones originalmente vendidas a la Policía Federal. Tras cercarla con ayuda de otro vehículo realizaron 13 disparos que terminaron con la vida de Franco y su chofer, Anderson Gomes. Solo sobrevivió una asesora de la legisladora, que resultó una testigo fundamental para el esclarecimiento del hecho.

Ayer, a solo dos días del aniversario del atentado, agentes de la División de Homicidios de la Policía Civil de Río de Janeiro, cumpliendo una orden judicial, detuvieron a Queiroz y Lessa, que fueron acusados por doble homicidio calificado, de Marielle y Anderson, y también por tentativa de homicidio, de Fernanda.

Vínculos
El presunto parapolicial Ronnie Lessa reside en el mismo predio donde vivió Jair Bolsonaro hasta asumir la presidencia fue arrestado en Río de Janeiro.

El supuesto sicario, fue apresado alrededor de las cuatro de la mañana por agentes de la División de Homicidios y poco después cayó Queiroz. Ronnie Lessa es sargento jubilado de la policía de Río, corporación a la que también perteneció su cómplice Vieria de Queiroz, que fue dado de baja de esa fuerza por su vinculación con las “milicias” parapoliciales.

Contexto

De acuerdo con la denuncia de las fiscales Simone Sibilio y Leticia Emile, del Grupo de Actuación Especial de Combate al Crimen Organizado, el asesinato de Marielle fue planeado hasta cada detalle durante tres meses y fue motivado por la actuación política de la concejal, que enfrentaba a las mafias policiales y denunciaba violaciones a los derechos humanos en las favelas. La policía comprobó, analizando sus archivos en la nube, que Ronnie hizo búsquedas en internet sobre los lugares frecuentados por la concejal y también por el diputado Marcelo Freixo, con quien ella había trabajado durante años antes de ser candidata. De acuerdo con los investigadores, la autoría material del crimen está esclarecida, pero aún no hay pruebas de quién la mandó a matar y por qué.

Lo que se sabe hasta ahora es que los autores materiales del homicidio, detenidos hoy, formaban parte de la Oficina del Crimen, un grupo de sicarios vinculado a una milicia del barrio Rio das Pedras, de la zona oeste de Río, el mismo donde viven el chófer y testaferro de Flávio Bolsonaro (diputado e hijo del presidente), Fabrício de Queiroz, y otros asesores del hijo del presidente.

El grupo de sicarios era comandado por el capitán Adriano Magalhães de Nóbrega, alias “Gordinho”, prófugo desde enero. Otro de los jefes de la banda sería el mayor de la Policía Militar Ronald Paulo Alves Pereira, alias “Tortuga”, detenido en enero y acusado por otros crímenes. El mayor Ronald y el capitán Adriano fueron elogiados y homenajeados años atrás por Flávio Bolsonaro en una ceremonia oficial en la Asamblea Legislativa. En el caso del mayor Ronald, el homenaje organizado por el hijo del presidente ocurrió cuando el miliciano ya era sospechoso de cinco asesinatos.

Raimunda Veras Magalhães, madre del prófugo, fue hasta noviembre del año pasado asesora del hijo de Bolsonaro en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, donde el joven senador era diputado provincial. Raimunda había sido una de las asesoras que, cada mes, depositaba parte de su sueldo en la cuenta bancaria del chofer Fabrício de Queiroz, investigado por movimientos bancarios compatibles con maniobras de lavado de dinero por más de 7 millones de reales y por un depósito sospechoso de 24 mil reales en la cuenta de la primera dama, Michelle Bolsonaro. La madre del jefe miliciano ganaba R$ 5.124,62 reales –el mismo sueldo de Danielle Mendonça de Nóbrega, esposa del prófugo y también asesora de Bolsonaro Jr.– y llegó a depositar R$ 4.600 en la cuenta del chófer y testaferro Queiroz, quien ya confesó ante la fiscalía que el dinero era para la campaña del hijo del presidente, aunque aseguró que Flávio desconocía el origen ilegal del dinero.

No son las únicas personas vinculadas a las milicias que trabajaban para el hijo del presidente: Valdenice de Oliveira Meliga, hermana de los milicianos Alan y Alex Rodrigues de Oliveira, presos el año pasado en la operación “Quinto Elemento”, fue la tesorera de la campaña de Flávio y firmaba los cheques en su nombre. Sus hermanos llegaron inclusive a participar de actos de campaña de la familia Bolsonaro antes de ir preso. Es más, el presidente y su hijo fueron a la fiesta de cumpleaños de los delincuentes y se sacaron fotos con ellos, que están en Instagram.

Tanto el presidente como sus hijos han sido durante años defensores de las milicias de auto-defensa, que son realidad mafias policiales que se apoderan del control del delito, sobre todo el narcotráfico, en las favellas. Durante los trabajos de la CPI, el diputado Flávio Bolsonaro, hijo del presidente, dijo que las milicias llevaban “felicidad” a los territorios que controlan. En agosto de 2011, la jueza Patricia Acioli, que investigaba la acción de las milicias en la ciudad de São Gonçalo, fue asesinada con 21 tiros por once policías vinculados a la milicia, que fueron condenados.

Uno de los condenados por el asesinato de la jueza –a 36 años de prisión– fue el teniente coronel Cláudio Luiz Silva de Oliveira, excomandante de la 9º BPM, del barrio Rocha Miranda, la misma donde trabajaba Lessa, el vecino de Bolsonaro preso hoy por el asesinato de Marielle. El círculo se cierra cada vez más. Cada pieza del rompecabezas del asesinato de Marielle lleva a una nueva pista de la relación de la familia presidencial con las milicias –contratos, manejo de dinero, cuentas bancarias, fotos, relaciones políticas, fiestas de cumpleaños– y, en particular, con los asesinos.

Jair Bolsonaro fue el único candidato presidencial que no repudió el asesinato de Marielle Franco.

 

 

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