Mauro CamillatoOpiniónSegunda ola y restricciones: la vista gorda como arma de doble filo

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La denominada segunda ola de coronavirus avanza lentamente sobre Venado Tuerto. Y si bien es cierto que dicho avance es menor que en otros aglomerados urbanos, en los últimos días los números no paran de subir. Mientras tanto, por acá las autoridades municipales y provinciales eligieron “hacer la vista gorda y en los últimos días no se exigió demasiado el cumplimiento de las nuevas restricciones que impuso el gobierno nacional, que luego rubricó con su decreto respectivo el Ejecutivo santafesino.

De hecho, una clara señal sobre lo que podía suceder ocurrió posterior a la oficialización del decreto provincial, ya que desde el Municipio definieron llamarse al silencio. Es más, a pesar de que realizaron una reunión de gabinete para analizar las medidas, decidieron no hablar al respecto.

Esta vez ni siquiera existió enfrentamiento verbal (por ahora) entre los representantes de la Casa Gris y los locales, es más parece que hubo un acuerdo tácito. Es que la situación cambió y el 2021 a diferencia del anterior, es un año electoral y ninguno quiere pagar los platos rotos de una eventual rebeldía de la población. El Centro Comercial e Industrial de Venado Tuerto lo anticipó y, antes que Alberto Fernández anunciará las nuevas medidas, advirtió mediante un comunicado que “no soportarían” más restricciones.

Ahora, si bien es cierto que “hacer la vista gorda” cosecha hoy apoyo en gran parte de la población, también puede convertirse en “un arma de doble filo. Es que, si la segunda ola avanza y provoca el colapso del sistema sanitario, es posible que gran parte de los que aplauden por “la vista gorda” culminen reprochando no haber tomado mayores restricciones.

Riesgo epidemiológico

Según la información oficial del Ministerio de Salud de la Nación, por ahora el departamento General López y Venado Tuerto no están incluidos como zona de riesgo epidemiológico alto (roja). Dicho informa data del 3 de abril.

Así, si tenemos en cuenta que el indicador que utiliza la cartera sanitaria nacional es la incidencia de casos en los últimos 14 días, la situación podría cambiar prontamente (los 14 días de esta etapa se cumplirán el próximo 17 de abril).

De este modo, guiándonos por el reporte epidemiológico que emite diariamente el Municipio local, en el último periodo de 14 días (del 20 de marzo al 3 de abril) analizado por la Nación para determinar la actual categorización de zona de riesgo, súmanos 105 contagios. Mientras, desde el 4 hasta hoy 11 de abril, llegamos a los 153 casos. O sea, existe una alta probabilidad que el sábado 17 de abril, fecha que el Ministerio de Salud Nacional utilizará para realizar un nuevo corte, dupliquemos los casos comparados con el anterior periodo y por lo tanto pasemos a formar parte de la zona roja.

Aclaración importante: la Nación tiene en cuenta los datos provinciales, que no siempre coinciden con los locales, y releva el conglomerado del departamento General López en su integridad.

Vuelta del dilema

A esta altura, la dicotomía entre economía y salud vuelve a emerger en el medio de la segunda ola de coronavirus. Pero, el contexto es completamente diferente a lo sucedido durante la primera ola. Al combo año electoral/pandemia hay que sumarle una sociedad que posee menos recursos materiales y psíquicos para afrontar una nueva restricción estricta.

Por eso los desafíos para nuestra dirigencia política son de mayor complejidad. Además, a lo dicho también hay que agregarle la desvalorización de la palabra sufrida a partir de episodios como el de la vacunación vip y la grieta… la bendita grieta que todo se traga (hasta a la pandemia)

Así, el camino elegido parece ser el del pragmatismo, esto es: tomar en cuenta la demanda de la gente y mientras tanto esperar que la situación no se complique (en todo caso si se complica veremos). Es decir, se prioriza el razonamiento político antes que el sanitario.

Especificidades de la segunda ola

En tanto, fue la vicedirectora del Hospital Alejandro Gutiérrez, Silvana Morelli, quien advirtió sobre las especificidades de esta segunda ola que podrían provocar una complicación mayor que la primera.

Es que el principal dato a tener en cuenta sigue siendo el de ocupación de camas en los efectores de salud y por lo tanto la imperiosa necesidad de evitar que el sistema colapse. De hecho, en el transcurso de la primera ola, Venado Tuerto llegó a tener casi el 100% de las plazas de terapia intensiva ocupadas.

Ahora, aunque tenemos a favor una importante cantidad de personas inmunizadas por las vacunas y otras tantas por conservar anticuerpos luego de haber padecido la enfermedad, las escasas restricciones podría tener (esperemos que no) un efecto devastador.

Es que Morelli señaló que esta situación provoca de manera colateral una mayor ocupación de camas sanitarias por causas colaterales. Entre ellas destacó la gran cantidad de accidentes de tránsito (lógica consecuencia de la mayor circulación) y la coexistencia de otros virus típicos de esta época del año.

Pero, además, agregó otra causa a tener en cuenta: con la apertura de escuelas aparecieron mayores consultas pediátricas por distintas patologías en niños, entre ellas un llamativo contagio de Covid 19 en esta franja etaria.  En ese sentido, resaltó: “si bien el impacto de la enfermedad en ellos es leve, en la gran mayoría luego aparecen familiares mayores que también están contagiados”.

O sea, otra vez: hacer la vista gorda” puede hoy cosechar apoyo en gran parte de la población, pero sí como consecuencia de dicha actitud el sistema de salud a futuro colapsa todo pueda cambiar. Ojalá no suceda.

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