El último jueves cerró la presentación de las alianzas que competirán en las legislativas nacionales del 26 de octubre próximo. Ese cierre dejó un panorama político con contrastes marcados en Santa Fe: mientras el oficialismo provincial, bajo el paraguas de la alianza Provincias Unidas, exhibió cohesión y ya definió a sus principales candidatos, en el peronismo santafesino persiste una disputa interna que amenaza con dejarlo dividido y debilitado. Por su parte, La Libertad Avanza (el partido del poder nacional) se cerró sobre sí misma y no logró, en Santa Fe, a diferencia de lo sucedido en la vecina Buenos Aires, conformar una coalición con otro partido.
A su vez, la centroizquierda estará representada por el consolidado Frente Amplio por la Soberanía. Y se esperan novedades sobre futuras confirmaciones de candidaturas en sendas alianzas que se inscribieron, pero que por ahora no ratificaron postulaciones. Amalía Granata podría intentar mudarse a la Cámara de Diputados nacional encabezando la lista del frente inscripto con el llamativo nombre de Avanza la Libertad (una edulcorada denominación que parafrasea al partido de Milei) y también existe la posibilidad de que el campo termine confirmando la candidatura de la cañaseña y actual presidenta de la Sociedad Rural de Rosario, María Soledad Aramendi, en alguna de las otras alianzas que se presentaron. Como sea, estas dos últimas opciones le disputarían votos por derecha al oficialismo nacional.
De esta manera, ahora quedan solo siete días, que se anticipan electrizantes, para definir los nombres que integrarán las distintas listas que competirán el 26 de octubre por las nueve bancas de la Cámara de Diputados Nacional.
Pero, más allá de las bancas en disputa, esta elección nacional, como todas las de medio término, pone en juego posicionamientos futuros de cara a la elección de 2027. En ese sentido, Santa Fe será un verdadero test para confirmar o no la hegemonía del oficialismo puertas adentro y, a la vez, para ponderar el futuro de la novedosa construcción del frente Provincias Unidas, que tiene a Maximiliano Pullaro como uno de sus líderes.
El desafío de Provincias Unidas
Por ahora, el comienzo luce venturoso: el oficialismo se mostró sólido al cerrar su lista, con la actual vicegobernadora y referente del PRO, Gisela Scaglia; el socialista Pablo Farías; la radical Melina Giorgi (del riñón de Pullaro); y Rogelio Biassi, ligado a Pablo Javkin. Cabe recordar que esta coalición recoge el acuerdo nacional entre los gobernadores de Santa Fe, Córdoba, Jujuy, Santa Cruz y Chubut, y nuclea en Santa Fe a partidos como la UCR, PRO, PS, PDP, Creo, UNO y Encuentro Republicano Federal.
Realizar una buena elección en octubre será fundamental para medir la posibilidad de que Provincias Unidas se consolide como un espacio que trascienda la grieta nacional. Un frente amplio, con diversidad ideológica (similar a armados que llegaron a la presidencia en países vecinos) donde convergen radicales, peronistas e integrantes del casi fenecido PRO.
De hecho, un buen resultado le abriría las puertas para que se sumen otros gobernadores que simpatizan con la idea del “grito federal”, pero que todavía no se animaron a romper del todo con el personalismo/autoritarismo cada vez más evidente de Javier Milei. A la vez, mandatarios peronistas aguardan para definir si dejan atrás definitivamente la era K dentro del partido y pegan el salto a este nuevo armado.
El peronismo, entre la unidad formal y las tensiones
El justicialismo inscribió su frente Fuerza Patria, integrado por el Frente Renovador, Ciudad Futura, el Partido Solidario, Principios y Valores, Patria Grande, el Frente Grande y otras expresiones. Sin embargo, la formalidad de la inscripción no selló la unidad real: el sector del exgobernador Omar Perotti —que impulsa la reelección del actual senador Roberto Mirabella— impugnó judicialmente el proceso, alegando que no fue convocado al encuentro partidario donde se resolvió la conformación del frente.
El trasfondo es político y estratégico: sin PASO nacionales, no hay un mecanismo interno consensuado para dirimir candidaturas, y el perottismo reclama condiciones de participación que, según afirman, hoy no existen. Si no hay cambios, no descartan competir por fuera, aunque sin romper formalmente con el PJ, replicando la jugada de 2009, cuando Agustín Rossi encabezó la boleta del Frente para la Victoria y Carlos Reutemann lo hizo por Santa Fe Federal, ambos bajo el paraguas del peronismo.
Mientras tanto, las otras tribus peronistas reclaman su lugar en la lista: Rossi quiere volver a encabezar; Eduardo Toniolli, del Movimiento Evita, aspira a la candidatura con respaldo de Ciudad Futura; La Cámpora reclama el segundo lugar; los intendentes del espacio “Vamos” piden representación; y el Frente Renovador, junto a sectores que responden a Marcelo Lewandowski, también presiona por espacios expectantes. No parece fácil llegar a acuerdos.
El fallo judicial que reclama el perottismo será determinante. Si les da la razón, obligará a reconfigurar el frente con reglas más inclusivas y evitarían la fractura. Si no prospera, el quiebre se profundizará y podrían aparecer dos o más listas justicialistas compitiendo en octubre, con el consiguiente debilitamiento electoral. Por si acaso, Mirabella, el candidato del espacio, mantiene abierta la posibilidad de encabezar la nómina de la alianza inscripta como Defendamos Santa Fe (MID y País).
Mientras, especulando con la fractura, la semana pasada el gobernador Maximiliano Pullaro se reunió con mandatarios locales de origen justicialista para tentarlos en sumarse a Provincias Unidas.
La Libertad Avanza y el riesgo de la fuga de votos
LLA definió que su lista estará encabezada por la actual diputada nacional Romina Diez, economista cercana a Karina Milei. La ausencia de otra figura emergente dentro del espacio libertario (y, en todo caso, la inexistencia de una construcción sustentable en la provincia) provocó que tuvieran que recurrir nuevamente a la figura de Diez. Aunque, vale aclarar, que su actual banca vence en 2027. Más “casta”, difícil.
A su vez, el partido del presidente competirá sin alianzas, pero su electorado podría dispersarse si prosperan candidaturas de su mismo espectro ideológico, como las mencionadas de Granata o Aramendi, que representarían alternativas con alto nivel de visibilidad pública.
La búsqueda de la izquierda
Mientras tanto, el Frente Amplio por la Soberanía —integrado por Libres del Sur, la Liga de los Pueblos Libres, Bases (PS), PARES, el Partido Comunista, el PCR y otros— presentará como principales candidatos a Carlos del Frade y Gabriela Sosa.
El Frente de Izquierda (integrado por el Partido de los Trabajadores por el Socialismo, Partido Obrero, Izquierda por una Opción Socialista y Nueva Izquierda) también competirá con su propia lista.
Este espacio intenta captar parte del electorado socialista que rechaza la alianza de su partido con el oficialismo provincial. Sobre todo, de los grandes sectores descontentos con las políticas del gobierno de Pullaro: jubilados y empleados de distintos organismos provinciales, fundamentalmente docentes y empleados judiciales.
Un tablero abierto y un sur sin representación
La elección santafesina se perfila como una contienda de tres frentes fuertes —Provincias Unidas, Fuerza Patria y LLA—, pero con posibles irrupciones de figuras mediáticas y del campo, además de expresiones de centroizquierda que buscan instalar agenda. El resultado final no solo definirá el reparto de las nueve bancas, sino que también marcará el pulso de la política santafesina rumbo a 2027.
Sin embargo, como ya ocurrió en la última elección de convencionales constituyentes, el extremo sur santafesino volverá a tener escasa o nula representación en las listas que se presentarán. Esto, a pesar de que en las semanas previas circularon distintas versiones periodísticas que colocaban a dirigentes de la región como potenciales cabezas de lista del oficialismo. En ese radar aparecieron el actual ministro de Obras Públicas, el venadense Lisandro Enrico; el ministro de la Producción, Gustavo Puccini, oriundo de Labordeboy; e incluso, alguién mencionó la posibilidad de que el actual intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, encabezara la boleta. Ninguna de esas hipótesis, finalmente, se materializó.







