Mauro CamillatoOpiniónRumbo al 2027: la oposición muestra los dientes en el inicio de la recta final hacia la campaña

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La recta final hacia el comienzo de la campaña ya está cerca. Aunque la fecha estimada (todavía no está definida) para las elecciones en la provincia de Santa Fe sería el 13 de junio de 2027, antes, el 18 de abril, se llevarán a cabo las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). De confirmarse ese esquema, la campaña electoral formal comenzaría el 19 de marzo. Es decir, en la vertiginosa vida política santafesina, quedan poco más de cinco meses para llegar a las PASO, con el verano y las vacaciones de por medio.

Más cercanos aún son los tiempos si se toma en cuenta que el 7 de febrero sería la fecha estimada para el reconocimiento de alianzas y frentes electorales, y que cinco días después, el 12 de febrero, llegaría el cierre de listas de precandidatos.

Por eso sostenemos que ya estamos en la recta final, o en todo caso, doblando la última curva. Y es en ese sentido que todos los partidos políticos están a full en plena rosca para intentar confirmar posicionamientos y candidaturas.

En esa “carrera”, en primera instancia, la ventaja en los tiempos parece tenerla el oficialismo, que, a nivel provincial, tras la reforma de la Constitución, quedó habilitado para que el gobernador pueda aspirar a la reelección. Algo similar ocurre en Venado Tuerto, aunque acá el actual intendente, Leonel Chiarella, ya confirmó que no irá por un nuevo período. El candidato a sucederlo cuenta con la ventaja de estar en carrera desde hace tiempo: nos referimos al actual presidente del Concejo Municipal, Juan Ignacio Pellegrini, quien, de no suceder algo extraño, será el candidato natural a la intendencia por Unidos.

Pero, además, el oficialismo tiene una ventaja lógica por el solo hecho de ocupar el gobierno y administrar los recursos del Estado. Entre otras cosas, los gobernantes en funciones pueden inaugurar obras, anunciar medidas y aparecer constantemente en los medios de comunicación y en redes sociales a partir de la propia actividad de gobierno. También cuenta con la ventaja de la capilaridad territorial, es decir, mayor facilidad para movilizar estructuras partidarias y territoriales utilizando la administración pública y sus programas.

Estos beneficios se potencian en el caso de Venado Tuerto por la denominada “sintonía con el gobierno provincial”, sumada a los logros propios de la gestión, que le permiten a la ciudad tener en marcha un volumen significativo de obra pública sin antecedentes cercanos en la historia local. Para un oficialismo que buscará sostener el poder, mostrar gestión constituye naturalmente uno de los principales argumentos electorales.

Además, pesa el antecedente de la anterior elección ejecutiva, donde Chiarella obtuvo más del 80% de los votos. Por todo ello, la oposición parece inmersa en un inmenso desierto del cual resulta complicado salir. Más aún si se tiene en cuenta que el principal partido de dicho sector, el PJ, se quedó, inéditamente, sin representantes en el Concejo Municipal de Venado Tuerto. A su vez, el oficialismo consolidó una hegemonía inédita desde el retorno de la democracia, al obtener, desde las elecciones del año pasado, siete de las diez bancas del cuerpo legislativo local.

Una oposición necesaria

Y acá vale insistir con algo que venimos sosteniendo desde esta columna: una mejor calidad democrática necesita una oposición activa, controladora y capaz de construir alternativas para disputar el poder. 

Todo este contexto vale la pena remarcarlo en una semana en la que la oposición, tras una larga parálisis, empezó a mostrar los dientes. Y lo hizo con un acierto del bloque de Ciudad Futura (hoy la principal oposición al gobierno municipal), puntualmente de la concejala Florencia Giacometti, quien presentó un pedido de informes sobre la empresa constructora que ejecuta la remodelación de calle Belgrano. Giacometti alertó sobre la aparición de llamativos carteles de una firma venadense denominada Niva Construction Company que, más allá de su ampuloso nombre, no contaba con CUIT propio. En realidad, dicha empresa es subcontratada por la rosarina Pecam, ganadora de la licitación de la obra de la plaza San Martín, que luego fue reformulada para incorporar la remodelación de veredas de calle Belgrano.

Posteriormente llegó la aclaración oficial: Niva es el nombre de fantasía de una inexperta (en su propias redes sociales exhiben escasas obras previas realizadas) empresa local, constituida en Venado Tuerto y perteneciente a Yamina Brisa Orozco, monotributista.

Por eso resulta razonable es que la oposición pregunte. Que quiera conocer quién subejecuta una obra pública, bajo qué modalidad, qué relación contractual existe entre las empresas y cuáles son las responsabilidades de cada una. Al fin y al cabo, una de las funciones de la oposición es controlar y fiscalizar al gobierno de turno, por lo que nadie debería asustarse ni molestarse ante señalamientos de este tipo. Cuando se utilizan recursos públicos, el control político y ciudadano es parte del funcionamiento normal de una democracia.

Es más, el oficialismo debería valorar que, en una ciudad donde existen tantas obras públicas en marcha, sean pocas las consideraciones que la propia oposición realiza al respecto. En el mismo sentido, hasta se podría señalar como una de las debilidades de la oposición la falta de marcamientos al respecto. La verdadera discusión política debería ser bastante más profunda y ahí reside la principal oportunidad de los sectores no oficialistas.

Por otra parte, el otro sector de la oposición en el Concejo, La Libertad Avanza (LLA) encontró un hueco para mostrar presencia. Aunque, en este caso, se trata de una iniciativa más simbólica que vinculada con los problemas centrales de la ciudad. La concejala Marisel Fabiani, de La Libertad Avanza, presentó un proyecto de ordenanza en la última sesión con el objetivo de retirarle el nombre “Néstor Kirchner” al Centro Integrador Comunitario (CIC) de Venado Tuerto, ubicado en Falucho y Vuelta de Obligado, inaugurado en 2013 durante la gestión de José Freyre y construido a partir de un programa del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en tiempos de Cristina Fernández de Kirchner.

No se trata de nada novedoso dentro del repertorio de LLA: a pocos kilómetros de Venado Tuerto, el bloque de La Libertad Avanza en Rosario presentó un proyecto en el Concejo local para retirar la estatua del Che Guevara y rebautizar la plaza que lleva su nombre en homenaje al papa Francisco.

Pero, además, en el proyecto de Venado Tuerto la representante del LLA sumó un componente adicional (o una picardía), al proponer que el espacio pase a llamarse “Dr. Alfredo Manuel Ruiz”. Es que más allá de la ponderación que pueda hacerse sobre la figura del recordado médico, fallecido en 2019, hay un dato que le agrega el condimento especial a la idea: el profesional era padre de la exconcejala oficialista Verónica Ruiz, integrante del PRO, espacio que a nivel nacional forma parte (con sus idas y vueltas) de la coalición de gobierno de Javier Milei, a diferencia de lo que ocurre a nivel provincial, donde integra la coalición gobernante. A este dato cabe sumarle que Verónica Ruiz, en 2025, aspiraba a renovar su banca y finalmente no obtuvo el respaldo de su espacio para competir.

Cuenta regresiva

Con este telón de fondo, con una oposición que empieza a desperezarse (aunque todavía a media máquina) arranca la cuenta regresiva hacia una campaña que, en Venado Tuerto, tendrá un escenario marcado por una fuerte asimetría entre oficialismo y oposición.

El oficialismo llega a esta instancia con una estructura consolidada, una gestión con fuerte despliegue de obra pública y un candidato que viene construyendo su posicionamiento desde hace tiempo. La oposición, en cambio, todavía tiene por delante la tarea de reconstruirse, encontrar liderazgos y, fundamentalmente, definir qué quiere representar y qué ciudad propone para los próximos años.

Porque, al final, cuando llegue el momento de votar, la discusión debería ser bastante más sencilla y bastante más profunda: qué modelo de ciudad quiere la sociedad venadense para los próximos cuatro años y quiénes están en condiciones de llevarlo adelante.

La recta final recién comienza.

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