Mauro CamillatoOpiniónRepercusiones de la visita de Perotti: “¡Qué mal la estoy pasando!”

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¡Qué mal la estoy pasando!”, fue el desaforado grito que inmortalizó Gastón Gaudio mientras un (hasta ese momento) inspirado Guillermo Coria lo hacía correr por toda la cancha en aquella recordada final de Roland Garros del 2004. 16 años después, algo parecido habrá tenido ganas de gritar el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, en ocasión de su visita del último martes a Venado Tuerto.

Perotti tuvo que sortear reclamos cara a cara de docentes y de trabajadores municipales, y posteriormente una serie de improperios lanzados al aire por un vecino ofuscado que decía haber perdido su trabajo.

En primera instancia la respuesta gestual del mandatario vale rescatarla, ya que se enfrentó a los reclamantes y trató de dialogar. Aunque sus argumentos no fueron de la mano de esa actitud. Peor aún, y hasta vergonzoso, fue el proceder posterior de la Justicia que casi arbitrariamente decidió detener y armarle una causa al joven gritón.

Una frustrada primera vez

Lo cierto es que la del martes fue la primera visita del rafaelino al sur/sur santafesino desde su asunción en la Casa Gris. Es más la última vez que Omar Perotti había recorrido la región fue el 10 de junio del año pasado, seis días antes de resultar triunfador en las urnas. Ni siquiera el tradicional acto del 17 de agosto le permitió a Venado Tuerto contar con la presencia del mandatario, dado que lo encabezó desde la sede de la gobernación.

La primera visita” era muy esperada, sobre todo porque siempre la llegada de un mandatario viene precedida de anuncios importantes para la ciudad y hasta con el reparto de jugosos fondos. En este caso, Perotti vino a inaugurar las demoradas diez camas de terapia intensiva en el Hospital Gutiérrez, a traer un tardío aporte de 2 millones para la ya adquirida máquina separadora celular para aféresis (máquina extractora de plasma), y a la vez entregó un millón de pesos al intendente Leonel Chiarella, correspondiente al programa de Atención a Gobiernos Locales para la emergencia Covid (destinados al centro de salud del Ciudad Nueva). O sea, “demasiado poco” para justificar esta primera visita.

De todos modos, más allá que era esperable una fría recepción, nadie parece haber presagiado lo que finalmente sucedió. Es más, fue hasta sorpresiva la nula cobertura que tuvo el gobernador que culminó enfrentando casi en solitario a los reclamantes. (Solo el concejal Patricio Marenghini intentó algún tipo de defensa cuando fue interpelado por el secretario del gremio municipal).

Las respuestas de Perotti

Perotti en su llegada al hospital se encontró con el grupo de afiliados de Amsafe General López que habían improvisado un aula y decidió encararlos. Allí se produjo un interesante intercambio de ideas con un gobernador que hizo constantemente alusión al escenario de crisis provocado por la pandemia y a la herencia recibida. Mientras los docentes encabezados por el delegado regional Javier Delgado, insistieron en reclamar por la situación de los reemplazantes, que en la mayoría de los casos están sin cobrar desde principio de año, y que encima por figurar como empleados del Estado provincial ni siquiera pueden acceder al IFE. (Una de las presentes exhibió una copia de su último recibo de sueldo con la insólita cifra de $6).

Pero además le reprocharon la decisión de haber vetado la ley aprobada por la Legislatura para garantizarles un ingreso a este sector de la docencia. Al respecto, el mandatario provincial contestó que su decisión estuvo basada en que la ley tenía errores insalvables, aunque no les pudo garantizar que se tomen medidas alternativas en forma inmediata.

El diálogo se extendió por un poco más de 10 minutos y a pesar que las respuestas de Perotti incluyeron algunas provocaciones (entre otras cosas le reclamó al propio Delgado “la misma actitud con el gobierno anterior”, desconociendo la histórica posición de la delegación local bajo la actual conducción) el intercambio culminó siendo pacífico.

Un poco más dura fue la discusión con el secretario general de los Trabajadores Municipales, Juan Arigoni, quien criticó la falta de acuerdo paritario. “¿Dónde está la promesa de que no iba a tocar la clausura gatillo?”, arrancó directo al hueso el gremialista. El mandatario le aclaró que ese reclamo se le debe hacer a los intendentes, y le recordó que la Festram no aceptó en su momento la conciliación obligatoria.

El ida y vuelta siguió con Arigoni endilgándole que el ofrecimiento de aumento salarial con sumas no remunerativas es miserable y pidiendo que se incluya a Venado Tuerto en la Mesa Paritaria. El gobernador le respondió terminante: “Sentate en la mesa de conciliación”.

De todos modos, el momento más álgido de la tarde ocurrió cuando Perotti estaba finalizando la conferencia de prensa en un sector lateral del Hospital Gutiérrez, dentro del Parque Municipal, y fue increpado con una serie de insultos por el joven que sostenía a viva voz que había sido despedido por el exintendente, y ahora funcionario provincial, José Luis Freyre. Y demostrando que no estaba en sus cabales, cerró aduciendo que cuando sea diputado iba a “meter preso” al actual gobernador.

El episodio fue registrado en las cámaras y se viralizó a través de las redes sociales, pero hasta hubiera quedado en lo anecdótico si no fuera por la inesperada sobreactuación posterior del fiscal Iván Raposo.

La interpretación del gobierno y la sobreactuación judicial

Seguramente no va a ser fácil que Perotti vuelva a la ciudad o en todo caso en la próxima visita habrá un operativo de seguridad acorde a las circunstancias. Mientras tanto, el gobernador no se fue demasiado contento de acá, más aún cuando los episodios empezaron a circular por intermedio de las redes sociales. Distinta fue la situación en los medios de comunicación de Santa Fe y Rosario, que casi no reflejaron lo sucedido por acá o incluso llegaron a publicarlo y luego levantarlo (¿?).

A su vez las versiones que circularon en la capital provincial fueron disímiles y según colegas que recorren los pasillos de la Casa Gris, algunos funcionarios provinciales deslizan que detrás de lo sucedido hubo “una mano negra”.

De hecho, recién ayer sábado fue el ministro de Gestión Pública, Rubén Michlig, quien en nota publicada en la edición del sábado en Rosario 12 blanqueó tal sospecha, destacando que: “Fue muy llamativo lo que pasó”.

Sólo hace falta conocer a los actores para descartar en primera instancia dicha teoría. Tal como sostuvimos líneas atrás, Amsafe General López también fue crítico de la anterior conducción provincial. Mientras que Arigoni llegó a la secretaría general de la ATM de la mano del exintendente José Luis Freyre. Ahora únicamente queda poder comprobar que la persona que insultó al gobernador fue enviada por alguien. Esta última teoría en todo caso, podría comprobarla el sagaz fiscal que decidió rápidamente detener “de oficio” al exaltado joven.

Al respecto, Michlig por si acaso aclaró: “La detención de un joven de 25 años que lo insultó a los gritos fue por orden del fiscal de turno de Venado Tuerto Iván Raposo y no porque Perotti hubiera hecho algo para que lo detuvieran”.

Mientras tanto, el mismo Raposo confirmó a Venado 24 que el vecino insultador estuvo un par de horas detenido y luego de comprobarse que no tiene antecedentes se lo liberó. Aunque, a la vez se le formalizó una causa y en los próximos días se lo imputara por infracción al artículo 64 del Código de Convivencia de la Provincia de Santa Fe.

Ojalá la Justicia actuara con tanta premura y precisión en otros casos.

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