Mauro CamillatoOpiniónRemodelación de la plaza San Martín: ¿obra necesaria o gasto desmedido?

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¡Bienvenido al debate! Por fin apareció un tema en la ciudad que provoca controversia y discusión. La reciente apertura de sobres de la millonaria licitación para la obra de remodelación y puesta en valor de la plaza San Martín provocó la vuelta del debate en Venado Tuerto. En este caso, no solo fue la oposición de Ciudad Futura quienes salieron a criticar lo que ellos denominaron “una inversión descabellada”, sino también emergieron voces críticas en las redes sociales y en los mensajes de oyentes en distintas radios.

Es que con una inversión anunciada en torno a los 3.928 millones de pesos (aunque, sorpresivamente varias ofertas presentadas fueron muy por debajo de ese presupuesto), la refacción del espacio público emblemático divide opiniones entre quienes defienden la obra como un paso hacia la modernización y hasta la cohesión social, y quienes, como los concejales de Ciudad Futura, critican lo que consideran un gasto desmedido frente a urgencias mucho más apremiantes. También, aparecieron vecinos resaltando la actual belleza de la plaza y lo innecesario de la obra.

Como sea, las distintas opiniones empujaron al oficialismo a ponerse a la defensiva, una actitud que no es común para un gobierno que tiene el dominio de la agenda pública desde sus inicios.

Imagen proyecto

La historia de la plaza San Martín

La Plaza San Martín que nació en los comienzos de la ciudad con el nombre de Plaza Fair, es el espacio emblemático de Venado Tuerto con una rica historia que abarca más de un siglo. No solo es el lugar de esparcimiento y de encuentro más importante de la localidad sino también es el lugar de expresión y de disputas políticas y sociales. Es la sede para la mayoría de los actos oficiales (el más paradigmático el del 17 de agosto), pero a la vez es el lugar elegido para las luchas reivindicatorias. Toda marcha o manifestación realizada en Venado Tuerto culmina en la plaza San Martín.

Diseñada por el agrimensor Rodolfo Warner por encargo de Eduardo Casey, la plaza se concibió como un elemento fundamental en el desarrollo urbano de la ciudad. Su diseño original en forma de damero seguía el modelo tradicional de la colonización española, con calles internas que convergen en un círculo central.

En sus inicios, la plaza carecía de monumentos y su estética era más bien funcional. Alejandro Estrugamou se encargó de la forestación de la plaza, enviando a comprar árboles a Rosario. Para proteger las plantaciones del ganado, Estrugamou alambró el perímetro de la plaza y colocó molinetes en las esquinas.

Plaza San Martín 1938- Gentileza Archivo Histórico Digital

En 1910, la plaza fue rebautizada como Plaza San Martín. A pesar del cambio de nombre, no se erigió ningún monumento y hubo que esperar hasta 1937, para que el Intendente Municipal, José Amado Aufranc, impulse la creación de un monumento al Libertador mediante una ordenanza.

Sin embargo, el comienzo de la concreción del monumento se logró recién en 1950, año del centenario del fallecimiento de San Martín, en el marco de un esfuerzo nacional para fortalecer la cultura sanmartiniana.

La base del monumento, diseñada por el arquitecto Juan José Monti, se inauguró en 1950. La estatua ecuestre, una réplica de la obra del escultor francés Louis Daumas, se instaló en 1951. La inauguración oficial de la estatua completa, con su revestimiento de mármol en la base, se postergó hasta 1953.

Inauguración del momunmento-17 de agosto de 1951- gentileza Archivo Histórico Digital

Más allá de los cambios que se fueron haciendo a lo largo de la historia (sobre todo con la suma de monumentos al espacio), no existen antecedentes de una remodelación total de la plaza como se va a realizar ahora. De hecho, el último rediseño importante, aunque de mucho menor magnitud de la que se va realizar ahora, que aparece en los archivos fue el llevado a cabo en el año 1979 durante los finales de la intendencia de Fernando López Sauqué. Según, nota de semanario La Ciudad (Fuente Archivo Histórico Digital) el encargado de realizar la obra fue Cesar “Pachacho” Álvarez, “un apasionado de la naturaleza y la arquitectura”.

En aquel momento, también hubo polémica. En la mencionada nota, el periodista le pregunta a Álvarez: “¿Por qué se refaccionará la Plaza San Martín, cuando los comentarios afirman que es una de las mejores del país?”.

La respuesta fue contundente: “Solamente un desmedido fanatismo puede hacer decir a algunos que tenemos la mejor plaza del país, está lejos de serla. La plaza San Martín es simpática, todos la queremos y todos le guardamos recuerdos emotivos, pero está un poco ´fuera de onda’. La moda también cambia en jardinería, y no diría remodelarla, sino remozarla”.

Plaza San Martín- 1971

La polémica actual

Los defensores de la obra, entre ellos el intendente Leonel Chiarella y el ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico, sostienen que renovar la Plaza San Martín trasciende el embellecimiento de un espacio urbano. En palabras de Chiarella, “darle prioridad al espacio público nos permite mejorar la calidad de vida”, argumentando que este proyecto no solo embellece la ciudad, sino que fomenta el sentido de comunidad, brindando un espacio equitativo para el disfrute de todos los ciudadanos. Además, la renovación promete un rediseño integral: ampliación de la superficie peatonal, incorporación de áreas de circulación segura y baja velocidad para peatones y vehículos, y modernización de los juegos. Este esfuerzo, según Enrico, representa un “legado” para Venado Tuerto y apunta a que la ciudad recupere un estándar de infraestructura que esté a la par de las grandes urbes provinciales.

Sin embargo, los concejales de Ciudad Futura, Bruno Taddia y Florencia Giacometti, exponen un costado incómodo de esta ambiciosa inversión. Aseguran que la magnitud de los fondos destinados a la Plaza San Martín contrasta de manera desfavorable con las necesidades inmediatas de los ciudadanos en áreas críticas como seguridad, salud y servicios básicos en los barrios más relegados. Para los ediles opositores, la obra de remodelación es un símbolo de las “prioridades equivocadas”, un gasto que, a su juicio, no responde a las necesidades reales de la ciudad sino a la lógica de la “foto y la propaganda”. La crítica de Ciudad Futura toca un nervio sensible en tiempos de dificultades económicas, en los que cada peso invertido por el Estado debe estar justificado en función del bienestar común y no de intervenciones cosméticas.

Por su parte, Enrico insistió que la obra no solo embellece, sino que también reactiva la economía local al generar empleos y utilizar materiales de empresas regionales, argumentando que el proyecto tiene un efecto multiplicador en la economía local. La apertura de sobres realizada ayer dio como resultado 17 ofertas, la mayoría por debajo del presupuesto oficial, lo cual, según las autoridades, evidencia que la obra es viable y atrae a empresas serias con capacidad para llevarla a cabo.

En el trasfondo de esta polémica está la eterna discusión entre inversión en infraestructura visible y las necesidades básicas que no siempre se materializan en obras tan palpables. Desde una perspectiva económica, renovar la Plaza San Martín podría contribuir a la revalorización del centro urbano, incentivando el turismo y el comercio, como lo plantea el intendente en su intención de avanzar hacia un “plan estratégico comercial”. Sin embargo, las voces críticas de Ciudad Futura insisten en que, en lugar de una refacción urbana de estas características, el foco debería estar en intervenciones que fortalezcan la infraestructura de servicios y la seguridad en las zonas que más lo necesitan.

Imagen proyecto

Este debate que se torna bizantino, expone un dilema frecuente en la gestión pública: ¿es justo destino una suma millonaria a una obra de impacto estético y social, o es un lujo en tiempos de carencias? Algo parecido, salvando las distancias, ocurrió/e con el nunca concretado proyecto del Puerto de la Música impulsado por Hermes Binner en Rosario.

Mientras tanto, es importante valorar que esta no es la única obra que el gobierno provincial realizará en Venado Tuerto. De hecho, el 27 de septiembre se abrieron los sobres para la finalización de las reformas en el Parque Municipal General Belgrano.  El 20 de septiembre, se realizó el acto correspondiente a la licitación de la “megaobra” de ampliación de cloacas, que permitirá que el 90 % de la ciudad cuente con este vital servicio sanitario. El 18 de octubre fue el turno de la apertura de sobres para la obra de construcción de la avenida Circunvalación.

También es cierto que hay otras obras prioritarias y largamente reclamadas para la localidad que, por ahora, no aparecen proyectadas. Solo para nombrar algunas: la obra que culmine con la división que impone la vía del tren en Venado Tuerto, la remodelación de la deteriorada Terminal de Ómnibus, el entubamiento del canal a cielo abierto Cayetano Silva, el embellecimiento del centro (reparación del desastre de las veredas incluida).

Como sea, al final, la clave estará en si esta inversión logrará efectivamente impactar en la calidad de vida de los venadenses y fortalecer su sentido de pertenencia, o si será recordada como un gasto innecesario. Para una ciudad en desarrollo, con demandas urgentes y expectativas crecientes, definir estas prioridades no es solo cuestión de presupuesto: es también una cuestión de propósito.

 

 

Imagen de portada: Proyecto presentado por gobierno provincial

 

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