Venado Tuerto vuelve a ocupar el centro del mapa político de Santa Fe. Como en 2021, cuando fue el terreno de ensayo del entonces incipiente frente opositor al peronismo —aquel experimento local llamado Primero Venado— la ciudad se transforma otra vez en el emblema y en la esperanza blanca del nuevo armado oficialista, ahora rebautizado Provincias Unidas.
Aquella experiencia de hace cuatro años no fue un hecho menor: anticipó la fórmula que más tarde se consolidaría a nivel provincial y catapultaría a Maximiliano Pullaro a la gobernación. Desde entonces, el sur santafesino se convirtió en el núcleo de poder del actual gobierno. Funcionarios, legisladores, intendentes y operadores de peso surgieron de este territorio. Y, en paralelo, las obras públicas financiadas por la Casa Gris se multiplicaron en Venado Tuerto y su zona de influencia como nunca antes en la historia reciente.
De laboratorio a bastión
El experimento funcionó. Primero Venado se tradujo en gestión sin fracturas internas y en resultados electorales arrolladores. En 2021, el frente ganó con amplitud; en 2023, Leonel Chiarella batió todos los récords democráticos locales: reelección con el 84% de los votos y cuatro de las cinco bancas en disputa. En simultáneo, el departamento General López se convirtió en el territorio donde Pullaro obtuvo su mayor diferencia de votos en la pelea por la Casa Gris.
Ese engranaje político, aceitado y disciplinado, es hoy el principal sostén de Provincias Unidas en un escenario electoral que se presenta mucho más incierto. Las encuestas provinciales vuelven a mostrar un escenario de tercios, con diferencias mínimas entre las fuerzas nacionales. En ese marco, el sur vuelve a ser decisivo.
El sur como termómetro
Aunque General López no es el departamento más poblado (es el tercero en cantidad de población), su peso político es hoy desproporcionado. Rosario asoma, según diversos estudios de opinión, con ventaja para Fuerza Patria y la capital provincial aparece en disputa; pero en el extremos sur provincial, en prima facie, Provincias Unidas conserva un bastión sólido. Por eso no sorprende que Venado Tuerto haya sido elegido como sede del primer gran cierre de campaña del oficialismo santafesino.
El mensaje es claro: Pullaro apuesta fuerte. Aun tratándose de una elección nacional, eligió poner su gestión provincial en el centro de la escena. La decisión de postular a su vicegobernadora, Gisela Scaglia, como cabeza de lista, no hace más que confirmarlo.
La apuesta de siempre
Maximiliano Pullaro vuelve a jugarse a todo o nada, fiel a la lógica que lo llevó hasta donde está. La misma que en 2015 lo impulsó a aceptar el desafío de ser ministro de Seguridad de Miguel Lifschitz, en un momento en que Rosario ardía y pocos querían hacerse cargo de ese frente. Esa decisión, que muchos consideraron temeraria, terminó siendo el punto de inflexión de su carrera política que lo llevó a la Casa Gris.
Hoy Pullaro reedita aquella audacia: vuelve a exponerse, vuelve a poner su capital personal sobre la mesa. Sabe que un triunfo consolidará su liderazgo en la provincia y lo proyectará nacionalmente; pero también que una derrota podría abrir la puerta al fortalecimiento de una oposición que hasta hoy aparecía apagada y a la pérdida de control sobre su propio frente.
Y es aquí, en Venado Tuerto, donde comenzó la historia y donde, una vez más, puede definirse el futuro político del frente que gobierna la provincia.







