Mauro CamillatoOpiniónProtocolo de Bullrich y posicionamientos electorales en Venado

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El protocolo de Patricia Bullrich para el uso de armas de fuego de las fuerzas de seguridad federales provocó un debate que atravesó los partidos políticos en todo el país, y por supuesto Venado no quedó ajeno. Es que como se esperaba por acá rápidamente salieron desde Cambiemos local a apoyar a la decisión de la Ministra de Seguridad (incluido Francisco Paris, a pesar que él siempre se manifestó como un seguidor de Elisa Carrió, quien denostó como nadie el protocolo) y también como era de esperar, lo mismo hizo el defensor acérrimo del punitivismo, Lisandro Enrico. Más indefinida fue la opinión del Ministro de Seguridad provincial, Maximiliano Pullaro, que de paso por Venado hizo malabarismo para intentar quedar bien con Miguel Lifschitz (otro férreo opositor) y con su aliado local, el senador departamental.

En tanto, él que todavía no habló al respecto fue el intendente, José Luis Freyre, aunque justo esta semana oportunamente “aplaudió” la confirmación de la llegada a Venado de 20 agentes para la nueva Unidad de Investigación de Gendarmería, quienes deberán utilizar el protocolo de Bullrich en los futuros procedimientos que realicen por acá (ese no es un dato menor).

Freyre confirmó su vuelta a las fuentes de su comienzo en la política (al viejo y tradicional peronismo) y acompañó a Omar Perotti en una fugaz recorrida que hizo ayer por Venado

Mientras el mandatario confirmó su vuelta a las fuentes de su comienzo en la política (al viejo y tradicional peronismo) y acompañó a Omar Perotti en una fugaz recorrida que hizo ayer por Venado. Repartiendo sonrisas y abrazos con el dirigente de raíz reutemista (al fin y al cabo de ahí viene Freyre y Roberto Scott) y que representa la figura opuesta a lo que “aparentemente” significa el kirchnerismo. De hecho los puristas K todavía no culminan de digerir el voto del rafaelino a favor de los fondos buitres, ni su “lavada de manos” con respecto al debate del aborto legal. Aunque es sabido que el peronismo cuando huele sangre (esto es la posibilidad de poder volver a la provincia) es capaz de olvidar vieja rencillas y diferencias ideológicas.

Mano dura

El protocolo de Bullrich culminó siendo un símbolo de lo que se denomina la pospolítica, es que a los dirigentes “posmodernos” ya poco le interesan los lineamientos ideológicos de sus partidos y pueden salir a apoyar decisiones totalmente contraria a dichos lineamientos. Así culmina sucediendo que en un mismo partido o coalición haya disparidad de opiniones sobre un tema tan controversial (algo parecido acaeció con la discusión de la ley del aborto legal).

Es que más allá de los grises (siempre hay grises en los distintos temas) acá lo que está en juego es hacía donde vamos. Se puede aceptar que Macri es un liberal (entendido a lo argento, muy lejano de lo que significa en otros países del mundo), pero lo que tenemos que evitar es ir hacía “el bolsanarismo” o cualquiera de sus variantes neofasistas. Nuestra historia reciente al respecto fue demasiado cruenta para repetirla.

El protocolo de Bullrich culminó siendo un símbolo de lo que se denomina la pospolítica, es que a los dirigentes “posmodernos” ya poco le interesan los lineamientos ideológicos de sus partidos y pueden salir a apoyar decisiones totalmente contraria a dichos lineamientos

Por eso el mismo gobierno nacional “juega con fuego” al intentar polarizar a la sociedad con el tema “seguridad”. Es que no hay duda que la puesta en debate del protocolo, alimentado por los propios medios de comunicación afines al macrismo, tiene que ver con necesidad de imponer “la seguridad” sobre la pobre performance económica como el principal punto de debate electoral. En ese sentido para una población asustada por la creciente inseguridad es difícil ponderar los resultados. ¿Qué mide el éxito o no en el tema? ¿la mayor cantidad de operativos antidrogas deteniendo casi siempre a perejiles?; ¿el menor índice de asesinatos, ocultado en estadísticas casi siempre mentirosas?; ¿la cantidad de robos? En todo caso en las estadísticas sobre seguridad siempre existen las excusas, pero no la hay  en las económicas, porque esas se hacen visibles en los bolsillos de los ciudadanos.

Como sea solo hace falta leer el protocolo para ver, más allá de las discusiones legales al respecto, como habilita la discrecionalidad policial en el uso de las armas (recomiendo su lectura a todos los opinadores seriales de redes, son sólo cuatro páginas). De hecho la palabra más usada es “peligro inminente” y tiene aberraciones como el inciso C.1 del artículo 5 que habilita al agente a disparar a un grupo de personas si una sola de ellas posea un arma, sin importar que otro este de casualidad en dicho grupo. Además, entre otras cosas  son demasiados amplias las excepciones que permitirán a la policía no dar la voz de alto antes de disparar (artículo 3).

Como sea darle mayor poder de decisión a la policía en el uso de las armas traerá en un futuro mucho más problemas de los que se pueden evitar, sobre todo en una fuerza de seguridad corrompida y con escasa o mala preparación.

Mientras en la política local…

Por acá también el debate tuvo su capítulo con un Enrico que salió rápidamente a apoyar al protocolo, casi antes que los mismos integrantes de Cambiemos. En tanto, más allá de las vueltas dialógicas de Pullaro en su visita a Venado, poco se escuchó de los principales dirigentes locales.
De hecho por ahora quién no habló al respecto fue el intendente local (o para ser honesto por lo menos yo no lo escuche o leí declaraciones de él), que prefirió no hacer eje en el tema. Para Freyre en estos días su principal preocupación es encontrar la forma de horadar los votos del enriquismo. Es que todas las encuestas que andan dando vuelta, propias y ajenas, le dan a los radicales  una alta intención de votos. Aunque el propio Freyre araña la cifra nada despreciable de un 30 % de adhesión, pero parece no alcanzarle para superar ni a Lisandro Enrico, ni a Leonel Chiarella o a Juan Ignacio Pellegrini (en ese orden, aunque algunas encuestas dan a Chiarella, sorprendentemente como él dirigente de mejor imagen). Pero además cualquier otro integrante oficialista tiene muy baja consideración, lo cual lo obliga al mandatario a ser él el candidato sino quiere perder por paliza.

Para Freyre en estos días su principal preocupación es encontrar la forma de horadar los votos del enriquismo

A esta altura, en los pasillos municipales, más allá de los denodados esfuerzos realizados para levantar la gestión se empieza a dudar de la intención de Freyre de ir nuevamente por la intendencia, algo que parecía seguro unos días atrás. Así un alto dirigente del sector confesó al pasar que se acerca cada vez más la posibilidad que Freyre elija integrar una más cómoda lista de diputados que acompañe a la candidatura de Perotti. La visita de ayer de éste último y las sonrisas mutuas, a pesar de la desconfianza previa que existía entre ambos, alimenta esta especulación.

En tanto, el variopinto Frente Progresista venadense, atravesado por las diferencias ideológicas de sus dos sectores más importantes, ya se comienza a probar el traje de la intendencia. De todos modos saben que para llegar todos juntos van a tener que atravesar muchas rispideces y tragar saliva más de una vez. Por si acaso el socialismo ya lanzó la candidatura de Fabián Vernetti a la intendencia, demostrándoles a sus socios radicales, que a pesar de los números previos, quieren ser de la partida. En la UCR todos están esperando la decisión de Enrico, por ahora no lucen apurados pero los tiempos comienza a correrlos, aunque se los ve muy seguros por los números previos de cualquiera de sus tres posibles candidatos.

Pero lo que movió el avispero en estos días fue el cambio de parecer de Liliana Rostom, quien abandonó (por ahora) su idea de no participar en la compulsa por la intendencia y dijo que se va a presentar con Nuevo Horizonte. Rostom es poseedora todavía de una cantidad importante de votos que podría hacer torcer la elección para un lado o para el otro. ¿Para qué lado?, es difícil de predecir, pero lo seguro es que el freyrismo la prefiere candidata.

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