Mauro CamillatoOpiniónPandemia, disputas y especulaciones electorales

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Para los que superamos los 50 las redes sociales se han convertido en un gran obituario, solo hace falta abrir cualquiera de ellas y navegar un poco para encontrarse con algún posteo que da cuenta de una muerte producida por el maldito virus. Encima, por nuestro oficio de periodistas tenemos acceso a información constante del estado de la situación.

De hecho, todos nos conmovimos con el lamentable caso de la madre de solo 34 años oriunda de Villa Cañás que arribó al Hospital Gutiérrez unos 15 días atrás embarazada de siete meses y contagiada de Covid. Los médicos tuvieron que apresurar el parto, el bebé sietemesino fue trasladado al Instituto de Neonatología donde culminó recuperándose, pero la madre no resistió y murió el lunes 14 de junio.

Por eso, es frívolo y desatinado que nuestros políticos luzcan más preocupados en las próximas elecciones que en el momento que estamos viviendo. En este contexto el ciudadano culmina siendo un rehén de intereses cruzados de dirigentes que esquivan llevar adelante su verdadera función.

Ya hemos hablado en columnas anteriores de la necesidad de tener dirigentes que “dirijan” en un momento de profunda crisis como la que estamos viviendo. Y “dirigir” significa privilegiar el bien común, muchas veces (sobre todo en el contexto de una pandemia) contra los intereses de ciertos sectores.

Claro está, que si un sector culmina siendo perjudicado ahí debe aparecer el Estado para compensar.

Por eso la actual disputa entre el gobierno provincial y municipal es un nuevo despropósito y forma parte de una lamentable manera de hacer política en la actual coyuntura. Es un lugar común decirlo, pero vale la pena repetirlo, en momentos de crisis profundas se necesita de la unidad de nuestros dirigentes, sobre todo porque es necesario tomar decisiones que son muy dolorosas.

Una disputa con el ciudadano como rehén

Así las cosas la disputa discursiva de los últimos días entre el gobierno provincial y el local no es ninguna novedad.

Fue el ministro de Gestión Pública de la provincia, Marcos Corach, quien la blanqueó públicamente atribuyéndole al intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, una actitud de “desobediencia” por avalar la apertura de los locales gastronómicos hasta la 23, a pesar de lo dispuesto por el decreto emanado por el Gobierno de Santa Fe.

Es más, el funcionario provincial recordó que anteriormente intentó hacer entrar en razón a Chiarella y le enrostró que no estaba a la altura de la situación de emergencia en la que nos encontramos.

En realidad, la acusación de Corach fue en respuesta a la declaraciones realizadas por el secretario Desarrollo Productivo y Planeamiento Urbano, Santiago Meardi en Venado24. Es que el funcionario local aceptó previamente que les dieron el visto bueno a los propietarios de bares y restaurantes de la ciudad para que infrinjan la normativa provincial.

Pero el gobierno provincial no se quedó en eso, ya que decidió enviar a la fuerza policial a inspeccionar los locales gastronómicos que incumplieron con la normativa y les labraron actas. Es más, ahora el asunto pasó a la órbita judicial y el fiscal regional Matías Merlo, anticipó que citará a los comerciantes a audiencia imputativa para notificarlos de la violación del artículo 205 del Código Penal (Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia).

Posteriormente, llegó el contragolpe del mandatario local, quien le achacó a la Provincia que “no deja trabajar ni ayuda al sector gastronómico. Y además negó las acusaciones de minimizar las consecuencias que genera la pandemia, sosteniendo que: “Los intendentes y presidentes comunales somos los que más nos hacemos cargo de lo que está pasando”.

Despropósitos

No hay dudas que en el actual contexto de la pandemia, con un Venado Tuerto con casi el 100% de camas ocupadas (no importa si son venadenses o habitantes de otras localidades quienes las ocupen) y con un personal de salud agotado, parece un despropósito incentivar el incumplimiento de las restricciones. Más allá de las evaluaciones sobre la eficacia o no de las mismas. A la vez, la decisión del gobierno municipal de incentivar la insurrección (al fin y al cabo es lo que realizan los comerciantes al no cumplir un decreto provincial que tiene valor de ley) puede convertirse en un boomerang.

Pero también es “un despropósito” que 40 propietarios de bares y restaurantes continúen trabajando a medias, con el perjuicio que significa para ellos y sus empleados. Y ni hablar de otros 20 que directamente tuvieron que bajar las persianas.

Claro está que todo debate se culminaría si los gobiernos respectivos subsidiarán a los comerciantes para por lo menos poder cubrir sus gastos, pero eso hoy no está pasando. Así son pocas las compensaciones que reciben los propietarios gastronómicos, el Municipio no les cobra los impuestos locales (es la menor carga impositiva que tienen), pero los beneficios establecidos por la Provincia no llegan. Los descuentos de EPE y de Aguas Santafesina no existen por acá, ya que los servicios los prestan las cooperativas. Y encima solo uno de los 40 cumplió los complicados requisitos para acceder al magro programa de Asistencia Económica de Emergencia brindado por la Casa Gris.

De hecho, el gobierno provincial (como también ya lo dijimos en otras notas) utilizó todo el 2020 para hacer caja y cerró el año de pandemia con un superávit de $18 mil millones y hasta se da el lujo de tener plazos fijos. ¿Para qué ahorrar en semejante momento? ¿Para invertir fuertemente en el periodo electoral?

…..

Termino de escribir esta nota en el cierre de la tarde del sábado, momento en el cual el gobierno nacional emite el nuevo parte epidemiológico. Hoy murieron 338 personas que padecían Covid y con este dato ya son  92.317 las víctimas fatales (un poco menos de los habitantes totales de Venado Tuerto) desde el comienzo de la pandemia.

En tanto, en nuestra ciudad el parte oficial siempre llega al filo de la medianoche, pero el del viernes indica que fallecieron tres venadenses, y ahora suman 218 en total. Esta vez en las redes sociales no me apareció ningún obituario, parece que el algoritmo fue piadoso conmigo.

Demasiado dolor en el transcurso de un año y medio (hoy se cumplen). La memoria de los que se fueron y de los que están, pero sufrieron la consecuencia del maldito bicho, se merecen que nuestros dirigentes dejen de lado las mezquindades y las especulaciones electorales para trabajar unidos. A esta altura, parece pedir demasiado.

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