El calendario marcaba que faltaban apenas dos días para que terminara el agobiante 2025 y el sur santafesino atravesaba una de las jornadas más calurosas del año. Con temperaturas que superaban holgadamente los 35 grados y varios días consecutivos de calor extremo, Venado Tuerto ya estaba al límite. El pavimento ardía, las viviendas acumulaban temperatura y el sol (ese mismo que en otros momentos se espera) se volvía insoportable.
En ese contexto, la expectativa era mínima: que cayera la noche y el alivio llegara, aunque fuera de manera tenue. Pero no ocurrió. Pasadas las 20, el calor seguía intacto y, como si faltara algo para empeorar la situación, un corte abrupto de energía eléctrica terminó de sellar la escena: Venado Tuerto y gran parte del extremo sur santafesino quedaron a oscuras. Fueron alrededor de ocho horas de un verdadero infierno, ya que el suministro eléctrico recién volvió a las 4:24. Ocho horas sin energía eléctrica en uno de los días más calurosos del año. Ocho horas sin ventiladores ni aires acondicionados, sin heladeras, sin bombas de agua, sin conectividad, sin respuesta oficial. Ocho horas que no pueden explicarse como un simple “incidente técnico”.
Antecedentes
No es fácil encontrar antecedentes de un apagón de semejante duración en condiciones climáticas tan extremas. Hay que retroceder al 28 de diciembre de 2021 para hallar un episodio comparable. En aquella oportunidad, el corte se extendió por casi siete horas. Cuatro años después, el escenario se repite, pero con un agravante: el crecimiento de la ciudad y de la demanda energética hace que el impacto sea mucho mayor.
Cuatro años atrás, el entonces gerente de la CEVT, Alberto Corradini (recientemente jubilado), informó al día siguiente que el prolongado corte fue producto de un incendio en una subestación ubicada en Casilda. Además, explicó que la generación de energía es obligación de la Nación y de la EPE que la entidad local solo tiene a su cargo la distribución.
Lo mismo argumentó su sucesor en la gerencia, Cristian Marmiroli, un día después del reciente apagón. Y, de paso, lanzó su reclamo hacia la EPE y el gobierno provincial manifestando: “La Cooperativa ha realizado importantes inversiones en la red de distribución, pero dependemos de la red de transmisión. Venimos insistiendo desde hace tiempo en que el sistema de 132 kV requiere nuevos niveles de inversión, acordes al crecimiento de la demanda“.
Por otra parte, detalló que Venado Tuerto cuenta con 20 megavatios de generación instalada, perteneciente a la empresa privada Secco, pero esa central no es operada por la CEVT, sino por la EPE. Aun así, esa capacidad resulta insuficiente para cubrir la demanda total y, durante el corte, presentó problemas de calidad de energía, con niveles de tensión inadecuados.
Corradini, en el episodio anterior, fue quien se encargó de señalar que los antiguos generadores instalados en las instalaciones de la vieja usina estaban fuera de servicio desde el 2008.
Todo esto deja una conclusión incómoda pero inevitable: Venado Tuerto sigue siendo energéticamente frágil. Y lo es pese a su peso económico, productivo y demográfico.

Pero, lo más grave aún del último apagón no fue solo el corte, sino el silencio posterior. La EPE emitió una escueta comunicación recién pasada una hora del apagón. La Cooperativa Eléctrica de Venado Tuerto lo hizo aún más tarde. No hubo información clara, no hubo previsión, no hubo un plan de contingencia visible.
Generación propia
La paradoja es evidente. Esta ciudad supo ser pionera en generación propia de energía. En 2008, mientras gran parte de Santa Fe sufría apagones prolongados por el colapso del sistema nacional, Venado Tuerto logró amortiguar el impacto gracias a sus generadores. Y si se mira más atrás, la historia es aún más elocuente: desde principios del siglo XX, la ciudad apostó a producir su propia energía como condición de desarrollo y autonomía. Hoy, más de un siglo después, esa lógica parece haberse perdido.

La historia de la generación propia de energía se remonta a julio de 1906, cuando la legislatura provincial aprobó la Ley N.º 1345, a pedido del Ministerio de Gobierno, Agricultura e Instrucción Pública de Santa Fe, que otorgaba autorización a las Comisiones de Fomento de Rufino y Venado Tuerto, respectivamente, para contratar con don Roberto Beyschlag la instalación de una usina de luz eléctrica y fuerza motriz en cada una de las localidades.
Mientras tanto, según relata el recordado José Favoretto en su libro Mi ciudad, tu historia, tu vida y tu gente (1992), hacia 1930 operaba la Compañía de Electricidad del Sud Argentino, ubicada en Belgrano 450. Esta usina contaba con dos unidades diésel de 550 HP y abastecía a unos 1.750 clientes, con una producción mensual de 130.000 kWh. Sin embargo, la población estaba descontenta con el servicio y las altas tarifas y, debido al malestar social, un grupo de vecinos decidió fundar, en febrero de 1931, una empresa local conocida como la Usina Popular (Compañía de Servicios Públicos S.A.). Su primer presidente fue Patricio J. Boyle, y su inauguración oficial ocurrió el 2 de junio de 1933, en ocasión de la visita del entonces gobernador de Santa Fe, Luciano F. Molinas, para conmemorar el cincuentenario de la ciudad.
Luego, para mejorar el suministro ante el crecimiento demográfico, el 10 de agosto de 1957 se fundó la Cooperativa de Electricidad y Servicios Anexos de Venado Tuerto, entidad que se hizo cargo formalmente del servicio de la antigua Compañía de Servicios Públicos el 1 de enero de 1960.
Sin embargo, la distribución de la energía proveniente del sistema provincial comenzó el 1 de septiembre de 1974 cuando la Dirección Provincial de la Energía (DPE), entidad que hoy conocemos como EPE, inició formalmente sus actividades en Venado Tuerto.
A partir de la consolidación del sistema provincial, la DPE pasó a encargarse de la transmisión y el mantenimiento del sistema interconectado provincial. En este esquema, la entidad provincial suministra la energía de forma indirecta a Venado Tuerto, donde la Cooperativa actúa como la encargada final de su distribución a los usuarios de la ciudad y de localidades vecinas.
De todos modos, la CEVT continuó manteniendo hasta el 2008 sus propios generadores, que eran utilizados ante la emergencia de cualquier corte surgido desde el sistema provincial.
Volver a generar
El apagón del lunes 29 dejó al descubierto algo más que una falla técnica. Expuso el aislamiento estructural del extremo sur santafesino. El corte tuvo escasa o nula repercusión fuera de la región. No hubo comunicado oficial de la EPE a nivel provincial. No se expresó la Secretaría de Energía ni el Ministerio de Desarrollo Productivo. Y el silencio político local y regional fue tan estruendoso como el apagón mismo.
Nadie salió a dar explicaciones (a excepción de la CEVT). Nadie exigió respuestas. Nadie planteó públicamente la necesidad de un cambio de estrategia. Ni siquiera la oposición política, tan ausente del debate estructural, encontró allí un tema para interpelar al oficialismo.
Mientras tanto, los vecinos soportaron ocho horas sin electricidad, con temperaturas superiores a los 30 grados durante la noche. Para muchos fue una incomodidad extrema; para otros, un riesgo real. Niños, adultos mayores y personas electrodependientes quedaron completamente expuestos. Y esa no es una anécdota: es una advertencia.
Venado Tuerto necesita volver a discutir seriamente su política energética. No como nostalgia del pasado, sino como estrategia de futuro. Contar con generación propia no implica romper con el sistema provincial, sino complementarlo, fortalecerlo y, sobre todo, ganar autonomía ante contingencias que, como quedó demostrado, van a seguir ocurriendo.
Porque, a pesar del aumento de protagonismo que ha logrado la ciudad en los últimos tiempos, todavía permanece aislada. Es llamativo que una localidad de semejante importancia dependa para servicios vitales como la electricidad y las cloacas, exclusivamente de cooperativas locales, sin respaldo operativo por parte del Estado provincial ante emergencias graves.
Solo para marcar la diferencia: ante cortes semejantes en Rosario o Santa Fe, la EPE recurre a camiones equipados con generadores que permiten ir paliando la situación en determinados sectores. Ninguno de esos camiones está disponible para Venado Tuerto.








