Mauro CamillatoOpiniónNaturalización y negacionismo en el peor momento de la pandemia

Compartir esta noticia
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

La pandemia está mostrando la peor cara: sistema de salud colapsado, récord de muertes, contagios que no paran, comercios quebrados, pérdidas de empleo, gobiernos dubitativos y erráticos, y un largo etc. A todo esto se le suma una población agotada y ofuscada que navega en algunos casos entre la naturalización y/o el negacionismo. Dos procesos que claramente empeoran aún más la situación.

No hace falta irse muy lejos para corroborar como el negacionismo hace estragos, en Rosario un grupo autodenominados “Médicos por la verdad” realizó el martes pasado frente al Monumento a la Bandera un encuentro anticuarentena. En dicha reunión participaron cerca de 200 personas, sin barbijo ni distanciamiento, en la que negaban la existencia de la pandemia de coronavirus.

Pero el negacionismo no necesita ser tan extremo, son demasiados los que de distintas maneras “niegan la pandemia” o en todo caso se oponen a cumplir tipo de restricciones amparados en diferentes y (a veces) entendibles justificativos. Sobre todo porque los gobiernos que dictan dichas restricciones, culminan no dando el ejemplo con sus actitudes.

Así, según propios intereses unos sostienen que los colegios no son ámbitos de contagios, otros que los comercios tampoco lo son, ni los locales gastronómicos, ni las iglesias… y así podríamos seguir con otros sectores. La realidad, marca el límite a todas esas aseveraciones: en algún lado se contagia la gente.

Aunque, el presidente del Centro Comercial e Industrial de Venado Tuerto, Luis Pagnoni, insistió que “el verdadero problema está en las juntadas en los espacios públicos y en casas de familia”. De hecho, la institución bajo la consigna “el comercio no cierra”, llamó exitosamente a resistir al decreto presidencial 334/2021, al que adhirió la provincia de Santa Fe, que disponía la suspensión de todas las actividades no esenciales. La mayoría de los negocios locales culminaron abriendo sus puertas.

Comercios: entre la angustia y el negacionismo

Solo hace falta darse una vuelta por la zona céntrica de Venado Tuerto para visibilizar la cantidad de locales desocupados. (NdeR: la Confederación Argentina de la Mediana Empresa –CAME- informó en la semana que paso que en todo el país cerraron cerca de 90 mil comercios durante la pandemia). Es que no hay duda que el combo de crisis económica y pandemia provocaron una situación casi terminal del sector.

Por lo tanto, es entendible la rebeldía de los comerciantes que se negaron a cerrar sus puertas en los últimos días. El costo para ellos y sus empleados es altísimo, pero también tiene “un costo” comunitario la circulación (aunque sea mínima) que provocan los negocios abiertos. Es que el inconveniente no es solo la posibilidad de contagios dentro de un espacio cerrado (en este caso los comercios), sino que también lo que se busca impedir con esta medida es que la gente salga a la calle y por ende evitar posibles accidentes que provoquen ocupación de camas en el sistema de salud.

Así las cosas, la situación extraordinaria que vivimos necesita de soluciones extraordinarias que escapen a los reduccionismos espurios. Y dicha soluciones extraordinarias deben estar basadas en decisiones tomadas por epidemiólogos y otros especialistas. A pesar de que la ciencia no produce verdades absolutas, sigue siendo la única manera racional que tiene nuestra sociedad de gestionar las incertidumbres que nos genera la pandemia.

De este modo, en estas instancias quien tiene que aparecer para equilibrar o compensar en un sistema democrático es el Estado. Y este último debe hacerlo con políticas activas que incluyan la transferencia de recursos (subsidios) para los sectores afectados. Por ahora, dichas transferencias son escasas y hasta mínimas. Es más, como dijimos en una anterior nota de opinión, el gobierno provincial se da el lujo de exhibir superávits (posterior a subejecutar el presupuesto del 2020) y publicitar que tiene dinero inmovilizado en un plazo fijo en el medio de una pandemia.

A esto hay que sumarle que nuestros dirigentes siguen no estando a la altura de las circunstancias y parece más preocupados en el año electoral que en las consecuencias de la pandemia.

Naturalización

De todos modos, el mayor problema al que nos enfrentamos mientras atravesamos la segunda ola de contagios, siguen siendo las inconductas individuales. Claro ejemplo en los últimos días en Venado Tuerto fueron las distintas fiestas clandestinas que trascendieron. Alguna de ellas con datos espeluznantes, que la Justicia empezó a investigar.

Inconductas que en la mayoría de los casos culminan siendo consecuencia del mecanismo de naturalización, basado en una insistencia maníaca en el retorno a la vida previa como si la pandemia no existiera. Mientras tanto, los enfermos, los muertos parecen ser solo números difundidos en los informes diarios de los gobiernos. Números que se convierten en realidad cuando nos confrontamos con víctimas con nombre y apellido que forman parte de nuestro círculo íntimo.

Esta pandemia, como toda crisis puede sacar a la luz lo mejor y lo peor de nosotros. Posiblemente todavía estemos a tiempo de recapacitar sobre qué sociedad futura estamos construyendo con nuestras actitudes ante la pandemia. Hasta quizás nos sirva como norte para enfrentar otras injusticias (la desigualdad extrema, la pobreza, el hambre…) que venimos naturalizando desde hace varias décadas.

Leave a Reply

https://www.venado24.com.ar/archivos24/uploads/2019/07/ESTEVEZ-BANNER-WEB-OKEY.gif