Mauro CamillatoOpiniónLa sorprendente realpolitik venadense

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La realpolitik venadense no para de sorprender y en la semana transcurrida hasta sumó un inesperado y nuevo actor/operador, el relator de fútbol devenido en periodista político, Alejandro Fantino. En tanto, a imagen y semejanza de lo que sucede a nivel nacional, por aquí la pandemia incrementó los comportamientos facciosos y hasta adelantó demasiado un clima acorde a tiempos  preelectorales.

De hecho mientras los contagios de coronavirus crecieron a pasos agigantados, oficialismo y oposición culminaron enfrascados en operaciones cruzadas que contribuyen en nada a la ya complicada situación. Y hasta obligaron a subir al ring al propio Pedro Bustos, un dirigente que hizo culto en su trayectoria política de una exagerada moderación. También arrastraron al barro a un inexperto director del Hospital, el médico Daniel Alzari.

Operaciones

Tal como ya habíamos relatado en nota de opinión del 30 de agosto último por acá el clima preelectoral se coló en el medio de la pandemia y cada sector comenzó a hacer su juego.

Así el no anuncio de Perotti y el posterior triste pdf donde mandaba a Venado Tuerto y a todo el sur provincial a una virtual fase 1 atemperada, culminó caldeando aún más los ánimos. Es que en San Martín y Marconi leyeron la decisión del gobernador como un virtual destrato hacia la ciudad, sobre todo porque el intendente Leonel Chiarella adujo que horas antes del “no anuncio”, participó de un zoom con otros mandatarios de la provincia, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y el propio Perotti, y éste último nunca le dijo que iba a decidir tal cosa. (Quizás fue coherente consigo mismo, ya que después tampoco lo hizo en su discurso sino posteriormente repartiendo el pdf respectivo).

Por supuesto, luego sucedió lo ya conocido, manifestación de comerciantes amenazando rebelarse a la decisión de Perotti. Y la consecuente rebelión consumada durante la presente semana donde la mayoría de los comercios de la ciudad abrieron como si nada. Es más, por ahora no se conoce que alguno haya sido sancionado y por lo tanto se espera un panorama similar para la semana entrante.

Ahora bien, no hay dudas que la actitud de la intendencia de Venado Tuerto fue cuanto menos pasiva y desde un principio advirtió que no se iba a hacer cargo de la inspección a los rebeldes comerciantes. Más allá que el gran error (¿error?) político de Perotti fue no sumar a Chiarella, de la misma manera que lo hizo con Pablo Javkin a los discursos de ocasión.

De todas maneras, desde la Casa Gris internamente acusan al joven mandatario venadense de haber fogoneado la “rebeldía” de los comerciantes. Y tal actitud la leen por lo menos como “una mojada de oreja” que no están dispuestos a dejar pasar. Es más, un reconocido colega santafesino que tuvo una entrevista con un encumbrado miembro del gobierno provincial, me advirtió que “solo esperan un tropiezo para caerle”.

Desde la Casa Gris internamente acusan al joven mandatario venadense de haber fogoneado la “rebeldía” de los comerciantesY tal actitud la leen por lo menos como “una mojada de oreja” que no están dispuestos a dejar pasar

Desde el Municipio, más allá de intentar aclarar que nada tuvieron que ver con la rebeldía, tienen la seguridad que desde la gobernación ya hicieron de las suyas y que lo de Fantino fue una clara operación que lo demuestra.

De todos modos, el sentimiento de ninguneo del Ejecutivo santafesino ya lo vivían anteriormente (un claro ejemplo fue la no asistencia de Perotti al acto del 17 de Agosto) y por lo tanto creen que una mancha más al tigre no le da ni le quita”.

Fantino y después

El Intendente de Venado Tuerto se caga en todos los santafesinos“, bramó Fantino en su programa de la tarde en el canal América, denunciando que Chiarella había azuzado los comerciantes locales para manifestarse en contra de las restricciones decretadas por el gobernador Omar Perotti para todo el sur de Santa Fe en el marco de la pandemia. Fue cuanto más llamativo que en un programa de televisión porteño le dediquen tantos minutos a un joven intendente de una localidad no muy importante del interior del país. Más sorprendente fue que, luego de la errónea respuesta de Chiarella en las redes sociales (lección número uno de comunicación: no responder presuntas injurias, sobre todo si el que la realizó tiene en sus manos todos los días un par de horas de TV), Fantino volvió a contraatacar dedicándole otros tantos de los valiosos minutos de aire. Pero lo hizo, para suerte del intendente local, con inexactitudes que también sorprendieron.

En tanto el intendente venadense aprovechó para realizar su propio contraataque a la Provincia y anunció que el Municipio realizaría un aporte económico para cubrir la atención de nueve enfermeros del Hospital. De este modo, destacaron que “este refuerzo, que supera una inversión mensual de medio millón de pesos en honorarios, será necesario ante la próxima apertura de una nueva unidad de la sala de Terapia Intensiva ya están activas tres de las cuatro disponibles compuesta por cinco camas totalmente equipadas, pero hasta ahora sin el recurso humano indispensable“.

Pero enseguida apareció la nota firmada por Bustos y Alzari, quienes respondieron que desde la Provincia “no existe limitante económico para cubrir los cargos necesarios para incrementar la capacidad de atención del Hospital Regional”, y aclararon que el verdadero limitante es la escasez de recurso humano para cubrir las vacantes. De paso, dilucidaron lo que había querido decir Fantino (aunque no quedó claro) y recordaron que la Provincia le transfirió fondos para atención Covid al Municipio de Venado Tuerto por un total de 10 millones de pesos.

No hay dudas que ni el representante Regional de Salud ni el director del Hospital se sienten cómodos en la confrontación y una reunión casi secreta con Chiarella y otros funcionarios municipales logró apaciguar los ánimos mutuos.

Sin embargo, la polémica se trasladó  al Concejo Municipal donde luego de un prolongado debate, donde abundaron las chicanas, aprobaron una resolución impulsada por el bloque oficialista pidiéndole al gobernador Omar Perotti que suspenda las restricciones establecidas en el decreto 944/20. Por supuesto, el proyecto se aprobó en votación dividida, por 5 votos contra 4. Contó con el aval de los cuatro legisladores del Frente Progresista más Francisco Paris (a esta altura ya funcionan casi como un solo bloque); mientras que votaron en contra los tres concejales del PJ y Darío Jeannot (que también funcionan como un solo bloque con la inclusión también de Liliana Rostom, que en la oportunidad estuvo ausente debido a que se encuentra  transitando la etapa de tratamiento por haber dado positivo de coronavirus).

Y para sumar una gota más al vaso casi lleno, en la semana volaron los comunicados de uno y otro lado. Enrico y la mayoría de los mandatarios de la región pidiéndole a Perotti que revea su decisión, el PJ local criticando a Chiarella por incitar la rebeldía y hasta el del presidente comunal de María Teresa -que solicitó al gobierno provincial que las restricciones no abarquen a su localidad- aprovechó para culpar al gobierno venadense por la saturación del Hospital.

Todo es cuestión de recursos

Lo cierto es que mientras la realpolitik venadense está que trina y las operaciones al orden del día, el “bicho” sigue haciendo de las suyas y todo se puede ir al “carajo”,  si finalmente el sistema de salud colapsa.

El coronavirus se puede llevar puestos a todos, y cuando digo a todos, no solo incluyo a los dirigentes locales y provinciales, sino también a los nacionales y hasta internacionales. Es que una de las consecuencias del fracaso de las políticas implementadas en el contexto de la pandemia es una sociedad que confía cada vez menos en el Estado. Y esto es cuanto menos peligroso para nuestro actual sistema democrático, ya que si esto finalmente es así triunfarán los comportamientos facciosos.

El coronavirus se puede llevar puesto a todos, y cuando digo a todos, no solo incluyo a los dirigentes locales y provinciales sino también a los nacionales y hasta internacionales

Pero volviendo a lo local, las posibilidades del colapso del sistema de salud son reales, sobre todo si sigue aumentando el número de pacientes en terapia intensiva (ayer eran 14). Y aunque existe un número de camas suficientes para internación (todavía no se habilitaron las disponibles en el ex sanatorio Beroiz o las de la Peña de Boca), el problema sigue siendo el recurso humano y en todo caso el económico.

Y en ese contexto la Provincia acaba de cerrar con los gremios que representan a los enfermeros el primer aumento de sueldo del año, con un vergonzoso bono no remunerativo. Bono que por ahora no aceptan los sindicatos médicos, los mismos que los últimos días realizaron distintas medidas de protestas (Perotti prometió que mañana podría realizar anuncios para el sector). Claro que en esas condiciones es muy difícil que abunde el recurso humano.

Sobre todo cuando la misma Provincia dio a conocer oficialmente que, en el contexto de la pandemia y la consecuente crisis económica, acumuló en el primer semestre 4.000 millones de superávit y 25.000 millones en depósitos.

Algo no está bien.

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