Mauro CamillatoOpiniónLa política atravesada por la pandemia y la vuelta de la grieta

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La grieta sigue siendo un negocio para algunos y a pesar que la pandemia parecía haberla atemperado en los últimos días volvió a aparecer en su esplendor. Es que nuestros dirigentes comienzan a vislumbrar en el horizonte que se viene un año electoral y por lo tanto empiezan a prepararse para enfrentarlo.

Y en ese sentido los que son gobiernos saben que no podrán mostrar demasiadas obras y menos aún ¨dinero en el bolsillo de la gente¨. La profunda crisis que atravesamos se hará más visible aún en épocas de pospandemia.

Así que no queda otra que recurrir a ¨viejas artimañas¨, una de ellas ya es bastante remanida en la historia reciente de nuestro país, esto es: apostar a la polarización (en definitiva, a la grieta). Reciclar nuevamente a Carl Smith e insistir con que ¨el otro es mi enemigo¨, simplemente porque  está en contra de mi posición.

La incógnita es comprobar si nuevamente esta estrategia dará los resultados esperados a los integrantes de ambos ¨bandos¨ o si finalmente el ciudadano escapará de esta lógica perversa y en todo caso  se inclinará por otra opción.

Fernández se pinta la cara

Alberto Fernández en los últimos días decidió extremar su discurso e intentó, por ahora infructuosamente, subir al ring al viajero Mauricio Macri.

De ahí su insistencia en el medio de la profunda crisis que padecemos con una necesaria, pero extemporánea, reforma judicial que ya atravesó la Cámara de Senadores pero que difícilmente pase lo mismo en Diputados (aunque el presidente se guarda bajó la manga la repartija de 1400 cargos que podrían seducir a más de uno). Pero además, Fernández le mojó la oreja a su antecesor recordando que éste le dijo, en una conversación telefónica en donde debatían sobre la cuarentena, la incomprobable frase lapidaria “que se mueran todos los argentinos que se tengan que morir. Más allá de la inmediata desmentida de Macri, no hay dudas que el actual mandatario pretende ¨molestar¨ al viajero para forzarlo a volver a la escena política local.

Por ahora nada hace inmutar al expresidente, quien deja que lo represente por acá Patricia Bullrich. Mención aparte, la grieta también tiene por si acaso dos exponentes neofascista en cada uno de los sectores: por un lado la propia Bullrich y en el otro ante cualquier contingencia (léase triunfo del discurso Bolsonarezco impulsado por ciertos medios de comunicación en la sociedad) se reservan al actual ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

De todos modos, como sostuvimos líneas atrás, la incógnita es si nuevamente esta estrategia dará los resultados esperados o si surgirá una tercera opción

De hecho, algunos como el actual jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, parece que intentan construir un camino alternativo, tarea que no le será fácil estando dentro de unos de los partidos interesados en sostener la grieta. Por ahora, el calvo dirigente se mantiene al margen de toda polarización y hace malabares para por ejemplo no apoyar las marchas anticuarentena que impulsaron integrantes de Juntos por el Cambio.

Habrá que ver qué otra construcción aparece por fuera de la ¨grieta¨ y si tenemos dirigentes capaces de encabezarla. Así las cosas, las elecciones legislativas del  2021 parecen el mejor banco de prueba y en todo caso una oportunidad imposible de desaprovechar para una opción ¨antigrieta¨.

Sube la tensión en la provincia

La intervención de Maximiliano Pullaro en Diputados culminó con la parsimonia que parecía atravesar a la política provincial. Es que por ahora el escenario de disputa se había trasladado indirectamente a la Justicia y tenía su correlato en acusaciones mutuas que circulaban por redes sociales u otros medios, pero ningún dirigente político aparecía públicamente para ¨ponerle el cascabel al gato¨.

En el momento más complicado de la pandemia todos parecían estar guarnecidos esperando el momento justo para salir a hablar, mientras las operaciones cruzadas estaban al orden del día.  Pullaro ¨explotó¨ y en el medio de la sesión de Diputados realizó un duro alegato en contra de la hasta ahora paupérrima y conflictiva gestión de las fuerzas de seguridad a cargo del Ministro de Seguridad, Marcelo Saín (quien paradójicamente fue reclutado por el propio Pullaro para trabajar en Santa Fe, eso también lo recordó).

No se privó de nada el legislador oriundo de Hughes y hasta recordó que la actual vicegobernadora Alejandra Rodenas apareció en escuchas realizadas a narcotraficantes. También acotó que el fiscal rosarino detenido acusado de extorsión, Luis Ponce Asahad, es un reconocido militante justicialista, entre otras cosas.

De este modo el jefe de la bancada radical, agitó en estos días la alicaída grieta provincial, aunque quizás los tiempos de elecciones puramente provinciales por acá parecen lejanos. En el 2021 se renovarán las bancas de diez diputados y de tres senadores nacionales, y si bien nadie quiere perderlas, también es cierto que el horizonte a la vista para todos es el 2023.

Habrá que ver cuánto apuestan a jugar sus fichas en dichas elecciones, algunos indican que Miguel Lifschitz va a ser el candidato a senador del Frente Progresista intentando emular a lo realizado por Perotti en el 2015. Claro que para el exgobernador dicha postulación puede ser un arma de doble filo, ya que puede quedar preso de la polarización nacional (la grieta, de nuevo) y corre el riesgo de sufrir la misma suerte que Hermes Binner en ese mismo 2015.

Es decir, Lifschitz también necesita que la lógica amigo/enemigo (la grieta) pase de moda.

La polarización venadense

En Venado Tuerto la principal preocupación sigue siendo la pandemia. El crecimiento de casos en las últimas jornadas hizo encender todas las luces de alarma. La posibilidad de un colapso sanitario no es tan lejana, aunque dicho colapso puede darse no por la falta de camas de internación sino por escasez y/o agotamiento del personal médico y enfermeros.

Mientras tanto, también por acá la realidad política comienza a polarizarse y las distintas fuerzas se rejuntan en dos claros bloques. Por supuesto el oficialismo -con todos sus dimes y diretes- aparece unido y nada hace prever que pueda haber una ruptura por ahí, a pesar de la escasa participación del socialismo dentro del gobierno municipal.

En tanto la oposición que empieza a sentir la orfandad de liderazgo (a pesar que José Luis Freyre se resiste en dejar ese espacio), intenta rearmarse abroquelando distintas fuerzas. Un claro ejemplo de cómo se reagrupa la oposición es lo sucedido en el alicaído Concejo Municipal. Los tres legisladores peronistas trabajan de manera conjunta con la líder de Nuevo Horizonte, Liliana Rostom, y con el edil de Venado Renace, Darío Jeannot. Por su parte, Francisco Paris de Cambiemos a esta altura parece un integrante más del bloque del Frente Progresista.

Más allá que la historia de la ciudad desde la vuelta de la democracia demuestra que el venadense es bastante conservador en su voto y que los distintos intendentes lograron ser reelegidos, algunos integrantes de la oposición apuestan a que la inexperiencia de Leonel Chiarella  le va a jugar en contra, más aún en la histórica crisis que se avecina. Por eso apuestan a reagruparse y no sorprende a nadie que en ese reagrupamiento se encuentren un reconocido exmacrista y exintegrante del Foro de Participación Ciudadana (“think tank” del Enriquismo que fue la plataforma para llegar a la intendencia) como Darío Jeannot junto a la exfuncionaria municipal y también excandidata a intendente aliada al PRO, Liliana Rostom.

 

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