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El domingo empieza a rodar la pelota allá lejos, en un inhóspito y extraño país condenado y bendecido a la vez por la naturaleza. Condenado por el sol que, literalmente, raja la tierra; bendecido por el petróleo que le permite contar con una riqueza inestimable.

Por supuesto, también es un país desigual, machista, misógino, homofóbico y en donde los trabajadores inmigrantes son sometidos a la kafala, algo no muy distinto a la esclavitud.

De hecho, bajo ese régimen, cientos de miles de trabajadores provenientes de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh, Sri Lanka, entre otros, fueron los encargados de realizar las tareas de construcción y servicio en estadios, hoteles, transportes y otras infraestructuras necesarias para albergar el torneo.

La kafala otorga a ciudadanos y empresas privadas de Qatar un control casi absoluto sobre el empleo y el estatus migratorio de los trabajadores extranjeros, quienes no pueden cambiar de trabajo, ni abandonar el país sin permiso de su empleador. La mayoría culmina viviendo en condiciones infrahumanas, mientras se encuentran atrapados en el perverso sistema.

Tan es así que distintas organizaciones de derechos humanos de todo el mundo denunciaron que al menos 7000 de esos trabajadores fallecieron en las obras. Amnistía Internacional le propuso a la FIFA que indemnice a las personas migrantes que trabajaron en la preparación de la Copa del Mundo. Para tal fin reclamaron que destinen 440 millones de dólares estadounidenses al fondo, una cantidad equivalente a la dotación en premios de la Copa Mundial. Se calcula que los ingresos que obtendrá la FIFA del torneo serán de 6.000 millones de dólares.

Además, hay otras historias detrás de esta decisión de darle la organización de semejante evento, uno  de los más importante del planeta, a dicho país. Contó el periodista español Enric González en el reconocido diario El País, que todo comenzó antes del 2010 con una idea del entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, quien le propuso al entonces mandamás de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), Michel Platini, que presione a Joseph Blatter, que era presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), para otorgarle a Qatar la Copa del Mundo 2022. Es que parece que Sarkozy estaba muy interesado en venderle aviones de combate al emirato arábigo. Por supuesto, ambas cosas las consiguió, y también todos los involucrados en esta historia (Blatter, Platini y Sarkozy) culminaron condenados y/o inhabilitados por corrupción.

Mientras, por acá nosotros seguimos abrazados a la ilusión de volver a ser campeones del Mundo.

Es que el fútbol para los argentos (me incluyo) sigue siendo una pasión indescriptible. Por un mes nos vamos a olvidar que la inflación puede terminar en el 2022 acercándose al 100% (en eso sí, ya nos aseguramos trofeo, somos unos de los países del mundo con más inflación) y que casi la mitad de nuestros compatriotas este bajo la línea de la pobreza.

Ya lo dijo la ministra de Trabajo, Kelly Olmos: “Después seguimos trabajando con la inflación, pero primero que gane la Argentina”. Y luego embarró más la cosa, aclarando: “Yo considero que hay que trabajar todo el tiempo por la inflación, pero un mes no va a hacer la diferencia”. Sí, ministra, un mes hace la diferencia, cada punto de la inflación que sube significa que miles de nuevos argentinos caen en la pobreza.

Claro que, de los dos lados de la grieta nuestros políticos hacen denodados esfuerzos para que los ciudadanos lo detesten cada día un poco más. Por eso, Mauricio Macri tuvo que empardar semejante atrocidad declarativa, cuando al ser consultado en una nota periodística sobre las chances de las distintas selecciones en imponerse en el Mundial lanzó: “A Alemania nunca se la puede descartar porque, raza superior, siempre juegan hasta el final“.

De todos modos, nada importa, como dijo Diego: “La pelota no se mancha”, e igual mañana empezará a rodar en el inhóspito y extraño país. Nosotros allí estaremos, pegados a nuestros televisores a casi 14.000 kilómetros, haciendo fuerza para que Argentina sea otra vez campeón Mundial.

 

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