Mauro CamillatoOpiniónLa hora de las inauguraciones: obra pública, política y un debate abierto

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Finalmente, parece que se viene una seguidilla de inauguraciones de obras públicas en Venado Tuerto. La mayoría, consecuencia directa de la aclamada “sintonía” entre el gobierno municipal y el provincial.

En pocos días habrá dos hitos visibles. El viernes 27 de marzo será el turno de la pista de atletismo de tartán. Luego, el 26 de abril -en coincidencia con un nuevo aniversario de la ciudad- se anuncia la inauguración de la remodelada plaza San Martín.

Ambas obras comparten un denominador común: la polémica desde su origen. La pista estuvo atravesada por el debate -con protestas incluidas- por la tala de árboles. La refacción de la plaza, en tanto, abrió la discusión sobre la necesidad de la intervención y sobre el costo de una obra que algunos consideran desmedida.

A estas intervenciones financiadas por la Provincia se suman otras que el intendente Leonel Chiarella anunció durante la apertura del año legislativo. El 6 de abril se inaugurará la Playa de Camiones y el 1° de mayo se reinaugurará la Sala 2 del Centro Cultural Municipal.

Mientras tanto, durante el transcurso del año se anticipa la inauguración de la nueva avenida Circunvalación, probablemente la obra pública más importante de la ciudad en las últimas décadas, solo superada por la apertura del nuevo Hospital Gutiérrez ocurrida el 30 de septiembre de 2017.

También resta definir la fecha de inauguración del Centro de Justicia Penal que se construye en el predio del viejo hospital. Según fuentes oficiales, la obra presenta un avance cercano al 70 por ciento.

A esto se suma la continuidad del plan de pavimentación que la gestión local exhibe como uno de sus principales logros.

Por cuarto año logramos un ritmo de pavimentación de una cuadra cada cinco días, totalizando más de 300 cuadras en ese período”, destacó Chiarella en su discurso ante el Concejo.

El Ejecutivo municipal también volvió a poner en primer plano dos proyectos estratégicos: el saneamiento del basural y el desarrollo del Área Recreativa Norte. Según el intendente, ya se procesaron 3.300 toneladas de residuos y más del 30 por ciento del basural fue saneado. El objetivo final es cerrar definitivamente el basural a cielo abierto.

En ese contexto, Chiarella sintetizó su gestión con una frase contundente: “Estamos llevando adelante el plan de obras públicas más importante de los últimos 30 años”.

Dos modelos en disputa

Para el intendente venadense y para el gobernador Maximiliano Pullaro, la obra pública es una prioridad. Una política que los diferencia claramente del enfoque del gobierno nacional de Javier Milei, que tiende a considerar la obra pública principalmente como gasto y, muchas veces, como un foco potencial de corrupción.

Históricamente, la obra pública fue entendida como una inversión: genera empleo, dinamiza la economía y mejora la infraestructura. Sin embargo, desde la llegada de Milei al poder, el análisis se volvió más estrictamente fiscal. Dentro del presupuesto nacional, la obra pública se clasifica como gasto de capital o Inversión Real Directa.

Detrás de estas miradas también hay cálculo político. En el gobierno nacional parecen convencidos de que la ciudadanía reclama obras principalmente a los gobiernos más cercanos: los municipales y provinciales. Por lo tanto, entienden que la ausencia de inversión nacional en infraestructura no necesariamente impacta en su respaldo electoral.

Y la evidencia, por ahora, no los contradice: Milei lleva más de dos años con obra pública casi nula y su apoyo popular aumentó, si se tiene en cuenta lo sucedido en la última contienda electoral.

La discusión que atraviesa la política

El presupuesto nacional para 2026 destina apenas el 0,4 por ciento del PBI a obra pública, prácticamente el mismo nivel ejecutado en 2025. Una cifra que muchos especialistas consideran insuficiente incluso para sostener el mantenimiento básico de la infraestructura nacional.

Además, siguen paralizados proyectos financiados por organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco de Desarrollo de América Latina.

En contraste, el gobierno de Santa Fe y la Municipalidad de Venado Tuerto continúan apostando a la obra pública como herramienta de desarrollo. Esta semana, por ejemplo, Chiarella anunció que comenzaron los estudios encargados a la Universidad Tecnológica Nacional Regional Venado Tuerto para mejorar los cruces ferroviarios en sectores estratégicos de la ciudad, con la posibilidad de avanzar en un viaducto o paso bajo nivel. Una intervención que, de concretarse, permitiría superar la histórica división urbana que durante décadas simbolizó aquella vieja expresión de “vivir detrás de la vía.

Rutas rotas, ciudades que esperan

Lo cierto es que, por ahora, el gobierno nacional sigue imponiendo su narrativa. Son pocas las voces públicas que le reclaman obras a la Nación. Con algunas excepciones: la senadora departamental Leticia Di Gregorio, que presentó recursos judiciales para que Vialidad Nacional al menos corte el pasto de las banquinas y realice reparaciones mínimas en rutas que están en estado calamitoso. Un reclamo que cobra especial urgencia en estas semanas, con los camiones multiplicándose por la cosecha y los accidentes repitiéndose en las rutas que atraviesan Venado Tuerto.

No es un dato menor. En las últimas semanas se repitieron accidentes en rutas de la región, muchos de ellos protagonizados por camiones que transportan la cosecha hacia los puertos del Gran Rosario.

La discusión de fondo sigue abierta: ¿la obra pública continúa siendo una herramienta eficaz para construir apoyo político?

La respuesta, al menos por ahora, no parece positiva. Los representantes de Pullaro sufrieron una caída en votos en la última elección legislativa, a pesar del fuerte impulso de obras. Y Milei, con inversión ínfima en infraestructura, obtuvo un muy buen resultado. Aunque habría que matizar:  el gobierno provincial empieza a sentir el desgaste del ajuste en los sueldos estatales, percibido por algunos como “el sacrificio de los trabajadores en pos de las obras“.

Lo cierto es que sería un error analizar este tema con los parámetros de otras épocas. En tiempos de pospolítica, la obra pública no parece un factor determinante para el apoyo popular. Aunque -como hemos sostenido en otras columnas- otra de las características de esta época es la volatilidad de una opinión pública que puede cambiar de parecer con rapidez.

En tiempos de pospolítica, donde las percepciones cambian rápido y los climas de opinión son cada vez más volátiles, la respuesta no parece tan clara como antes.

Y ese cambio suele empezar cuando los ciudadanos sienten en su cuerpo las consecuencias de las políticas públicas. La inflación que no cede, el desempleo que ya se insinúa, el deterioro de las rutas, etc. Las consecuencias de la escasa obra pública son más indirectas, pero también tienen su efecto.

Tal vez por eso la discusión sobre la obra pública nunca termina de desaparecer del todo. Puede salir del foco político durante un tiempo, pero tarde o temprano vuelve.

Y cuando vuelve, casi siempre lo hace por la vía más concreta: la de los problemas que ya no se pueden esquivar.

Ver notas relacionadas: Remodelación de la plaza San Martín: ¿obra necesaria o gasto desmedido?

Campaña en marcha: Chiarella y Pullaro apuestan a la obra pública y se diferencian de Milei

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