Posteo en redes, cartas, comunicados oficiales con advertencias, escraches, movilizaciones y fuertes cruces discursivos. Todo esto y mucho más ocurrió en estos últimos días de cara al complicado inicio de clases del lunes en la provincia de Santa Fe.
Como sea, no hay dudas de que se resquebrajó el vínculo entre el gobierno provincial y el colectivo docente y, aunque se alcance la imagen de escuelas abiertas, en ambos campamentos saben que el clima continuará tenso y cargado de desconfianza. De hecho, algunos medios santafesinos anticipan que en los próximos días podrían surgir nuevas formas de protesta y hasta se analiza la instalación de una Carpa Blanca (similar a la histórica montada entre 1997 y 1999 frente al Congreso de la Nación Argentina) en distintas localidades de la provincia.
La reciente protesta policial que culminó con aumentos salariales y otras concesiones funcionó como catalizador para que los docentes profundizaran su reclamo. Demanda que ya no está exclusivamente liderada por los gremios -sector que carga con un importante desprestigio en la opinión pública- sino que ahora emergieron grupos de docentes autoconvocados que descolocan al gobierno provincial en su principal línea argumental. Es que fue el propio Maximiliano Pullaro quien, en reiteradas ocasiones, sostuvo que el malestar residía en la dirigencia sindical y no en los trabajadores de base.
Sin embargo, el gobernador comenzó a percibir ese malestar en forma directa a través de manifestaciones docentes en actos públicos. Una de ellas ocurrió el viernes 12 de febrero, durante la inauguración del edificio de la Escuela Secundaria N°238 “Ricardo Torres Blanco” en Venado Tuerto. Más significativo aún fue el episodio registrado en la habilitación de los primeros 16 kilómetros del tercer carril de la autopista Rosario–Santa Fe, donde Pullaro tuvo la poco prudente iniciativa de ironizar sobre la protesta al afirmar en su discurso: “traje hinchada”.
Formalmente, el conflicto se estructura sobre la discusión salarial. La propuesta del Ejecutivo contempla un incremento del 12,5 % hasta junio, acompañado por una recomposición del 3 % por el desfasaje de 2025 y un esquema de mínimos garantizados.
No obstante, dentro del universo docente el eje del debate se corrió del porcentaje. El rechazo expresado tanto por Amsafe como por Sadop es interpretado internamente como algo más profundo que una mera objeción a los números. En las escuelas comienza a consolidarse otra narrativa: el problema no se limita a cuánto se percibe, sino bajo qué criterios se configura el salario.
El sistema de suplementos, incentivos por asistencia y sumas no remunerativas aparece en el centro de las críticas. Allí se instala la percepción de precarización, pero también algo más difícil de medir: el desgaste de un vínculo cada vez más áspero con la gestión provincial. Los descuentos por días de paro, el premio por Asistencia Perfecta y la retórica oficial que suele confrontar con la dirigencia sindical conforman un combo que, para amplios sectores docentes, ya desborda la discusión estrictamente económica.
En ese marco, el viernes, el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, envió un correo electrónico a las familias de estudiantes de todos los niveles afirmando que el ciclo lectivo comenzará con normalidad el 2 de marzo. En medio de la convocatoria al paro, solicitó el acompañamiento familiar y enumeró mejoras salariales, inversiones en infraestructura y programas pedagógicos.
“Cada hora de clases hace la diferencia”, señaló, al recordar que durante 2025 el sistema educativo provincial alcanzó 185 días de actividad escolar luego de catorce años sin lograrlo, y planteó como meta consolidar este año los aprendizajes.
Goity agradeció el acompañamiento frente a los cambios impulsados por la política educativa y sostuvo que el aprendizaje constituye el mejor legado para las nuevas generaciones. “Sigamos haciendo todos los esfuerzos para que los chicos aprendan: solo el conocimiento los hará verdaderamente libres”, expresó.
En paralelo, Pullaro aseguró: “El lunes las clases van a empezar, van a estar todas las escuelas abiertas”. Al mismo tiempo reforzó el mensaje dirigido a los padres: “Les pido que el lunes lleven a sus hijos a las escuelas. Más allá de la decisión de los gremios, todas las escuelas van a estar prestando el servicio, entendiendo que la educación es una prioridad”.
El mandatario subrayó que el Gobierno Provincial formuló “una de las mejores propuestas salariales del país” y sostuvo que el esfuerzo fiscal apunta a sostener el funcionamiento del sistema educativo en un contexto económico adverso. Sin embargo, volvió a colocar el foco en los estudiantes: “Nosotros escuchamos y discutimos todo, pero queremos que los chicos estén en las escuelas aprendiendo”.
Además, desde el gobierno provincial sostuvieron que el inicio del ciclo lectivo está atravesado por un objetivo central de la política educativa: sostener los 185 días de clases. Destacando que en 2025 Santa Fe cumplió esa meta por primera vez en catorce años, un hito que las autoridades consideran clave para mejorar los aprendizajes y recuperar la regularidad pedagógica
Al mismo tiempo, el propio gobierno advirtió que descontará el día de huelga y volvió a apelar a la herramienta de la declaración jurada de prestación de servicios, sumando la advertencia de que este año se implementará un sistema de auditoría más riguroso. Dicha declaración jurada funciona como herramienta para evitar el descuento del día no trabajado y, a su vez, para preservar el beneficio vinculado a la Asistencia Perfecta.
Todo este debate se produce en un escenario de marcada caída de ingresos, especialmente los de origen nacional, en un esquema donde el gobierno presidido por Javier Milei sigue recortando fondos a las provincias. El panorama, no obstante, presenta matices a tener en cuenta. Por un lado, la pérdida de poder adquisitivo afecta a la mayoría de los trabajadores argentinos, tanto estatales como privados. Por otro, es cierto que -como destaca la Casa Gris- la provincia impulsa un ambicioso plan de infraestructura que incluyó la construcción de aulas y nuevos edificios escolares.
Como señaló días atrás la senadora Leticia Di Gregorio en el departamento General López son cuatro los nuevos edificios escolares: las ya inauguradas Escuela Agrotécnica Nº335 de Rufino, Escuela Especial Nº2125 de María Teresa y Escuela Nº 238 “Dr. Ricardo Torres Blanco” de Venado Tuerto, a las que se sumará pronto la Escuela de Educación Secundaria Orientada Nº224 “Patagonia Argentina” de Hughes, actualmente en su etapa final de ejecución.
De todos modos, como ya se señaló en este espacio en otras oportunidades, Pullaro comenzó a registrar el desgaste que generan las políticas salariales sobre trabajadores estatales y jubilados provinciales, en particular los docentes, un sector que en 2023 lo acompañó de manera masiva. Resulta imprescindible recomponer, aunque sea de manera gradual, ese vínculo. Algo de ello pareció insinuarse en la apertura del año legislativo, cuando anunció el fin del aporte solidario extraordinario para jubilados provinciales y prometió una actualización más ágil de haberes. Asimismo, la última propuesta paritaria resultó algo más generosa -aunque todavía distante de las expectativas docentes- respecto de ofrecimientos anteriores.
Como sea, el gobierno provincial quizás logre que este lunes las escuelas estén abiertas, pero difícilmente consiga que los docentes estén conformes. Y la calidad educativa no se reduce únicamente de sumar más días de clases: también es imprescindible contar con docentes que ingresen al aula con motivación y compromiso, porque de eso también depende que los chicos aprendan de verdad.







