Mauro CamillatoOpiniónElecciones del 2021: la posta necesaria antes de la meta del 2023

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Las elecciones legislativas o de medio término adquieren su importancia a partir que son la posta previa necesaria que ordenan antes de arrimar a la meta que es la disputa por cargos ejecutivos del 2023. Por eso todos los espacios políticos la afrontan a “vida o muerte”, el sentir mayoritario es que sin un buen resultado en el 2021 es imposible llegar a un 2023 con pretensiones. Sin embargo, hay experiencias recientes que contradicen ese axioma.

De todos modos, la compulsa electoral del presente año tiene características particulares que la diferencia de anteriores. Esencialmente porque está atravesada por un hecho inédito como la pandemia.

Por cierto, los oficialismos no la tendrán fácil, ya que ninguno (ni los municipales, provinciales o nacional) puede atribuirse laureles en el manejo de la pandemia. Ni siquiera los salvará la posibilidad de llegar al día de las elecciones con un gran porcentaje de los ciudadanos vacunados. Por eso, habría que avisarles que dejen de hacer campaña con dicha posibilidad y que en todo caso miren el espejo de Europa donde la inoculación de la mayoría de su población no los salvó de una nueva ola de contagios.

De paso viene bien recordarles, a oficialistas y a opositores, que hacer campaña con la abundancia o escasez de vacunas es de una bajeza política extrema. Los primeros deberían tener en cuenta que es obligación del Estado inocular a la población y por ende no es ningún mérito hacerlo; mientras los segundos deberían llamarse al silencio y colaborar en las gestiones para lograr mayor cantidad de vacunas. Los más de 100 mil muertos demandan esa actitud por parte de nuestros dirigentes.

Eso sí, quizás la pandemia pueda servir de excusa a oficialismos para exculparse de malas administraciones. Con dos años de gestión echarle la culpa a los anteriores no es suficiente.

Particularidades del 2021

Lo cierto es que estas elecciones intermedias tienen sus particularidades que la diferencia de anteriores. Así, entre otras cosas, en el horizonte aparece una falta de líderes que generen expectativas a futuro. A nivel nacional, los dos únicos dirigentes que, mal que nos pese, tienen esa condición son Cristina y Macri. Pero los dos cuentan hoy con una imagen negativa que supera la positiva y, por lo tanto pueden convertirse más en un lastre que en una referencia para aquellos que pretendan lograr triunfar en el 2023.

Para el oficialismo sería todo más fácil si el actual presidente fuera reelecto, pero a esta altura no hay dudas que Alberto Fernández está lejos de haberse convertido en un líder. La pobreza de su gestión y la poca consideración de los propios por ahora hacen imposible pensar en que tenga posibilidades de volver a ser elegido. Aunque en política (más aún en Argentina) todo puede pasar y de acá a dos años el panorama cambiar drásticamente.

A nivel provincial sucede algo parecido, la muerte de Miguel Lifschitz dejó a Santa Fe huérfana de líderes (no solo a la oposición). El actual gobernador, Omar Perotti está lejos de serlo, aunque armado de por medio de su línea (Hacemos Santa Fe) dentro del PJ pretenda ahora lograrlo. Pero, más allá que su gestión también adolece de grandes laureles para exhibir, en Santa Fe no existe la reelección y el PJ deberá conseguir un candidato diferente para el 2023.

Por eso, tanto para oficialismo como para oposición las elecciones del 2021 revisten semejante importancia. El desafío es lograr posicionar a aspirantes para disputar en dos años la gobernación.

Santa Fe, tiene la particularidad de poseer tres partidos o alianzas que pugnan por el poder. Aunque en unas legislativas que se discuten cargos nacionales, la grieta pueda finalmente hacer mella por acá.

Alianzas confirmadas

Lo cierto es que por acá se ponen en juego tres senadores del distrito (hoy dos de las bancas pertenecen al PJ, y una a Juntos por el Cambio), nueve diputados nacionales (tres corresponden al Frente de Todos; cinco a Juntos por el Cambio y uno al Frente Progresista Cívico y Social).

El viernes cerró la inscripción de alianzas electorales con la novedad del regreso del Frente Amplio Progresista (así se denominó la alianza que disputa la presidencial del 2011 con Hermes Binner como candidato) en reemplazo del alicaído Frente Progresista.

Mientras, a pesar de que hay que esperar hasta el fin de semana próximo para conocer las listas, Juntos para el Cambio tendrá cuatro nóminas que competirán en las internas, el FAP dos, y el PJ se encuentra en plenas negociaciones para lograr una única opción.

En Juntos para el Cambio la disputa en el Senado será entre las listas que encabezan: Federico Angelini; la periodista Carolina Losada; el exintendente de Santa Fe, José Corral y Maximiliano Pullaro. Los precandidatos a la Cámara de Diputados son, respectivamente, Luciano Laspina, Mario Barletta, Roy López Molina y Gabriel Chumpitaz.

Por su parte, en el Frente Amplio Progresista habría competencia en la Cámara Alta entre: Clara García (actual diputada provincial y última esposa de Lisfchitz) y el reincorporado, Rubén Giustiniani. Sin novedades sobre los nombres que integrarían las listas de diputados

En el oficialismo, por ahora no hay nada confirmado, los actuales senadores María de los Ángeles Sacnun (de fuerte vínculo con Cristina Kirchner) y el perottista Roberto Mirabella apuestan a renovar sus bancas. Las dudas ahí aparecen en la ubicación de cada uno, por supuesto el gobernador pretende que sea Mirabella el primero y de esta manera posicionarlo para que sea su sucesor; mientras Cristina quiere que la firmatense ocupe ese lugar.

El problema de ambos, es el importante desconocimiento que tienen entre los votantes, y por eso aparece una tercera opción: el actual ministro de Defensa y exdiputado Agustín Rossi, quien contaría con el apoyo del presidente Alberto Fernández y del hijo de la vicepresidenta, Máximo Kirchner.

De  todos modos, desde Buenos Aires quieren imponer otra vez la “unidad en la diversidad” y en Santa Fe harán todo lo posible para que eso suceda.

¿No hay 2023 sin 2021?

Así las cosas, no hay dudas que las elecciones del 2021 son un paso previo imprescindible con vistas al futuro ordenamiento para la compulsa electoral que realmente importa, las ejecutivas del 2023. Pero, tal cual como sostuvimos en las primeras líneas de esta nota, no siempre culminan siendo determinantes.

Un claro ejemplo fue lo sucedido en Santa Fe en el 2017 donde Cambiemos con un desconocido Albor Cantard como cabeza de lista de candidatos a diputados nacionales, arrasó en las elecciones de medio término.

No hace falta recordar que dos años después, el resultado en nuestra provincia fue totalmente diferente.

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