Mauro CamillatoOpiniónEl gran desafío de Jorge Lagna

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El día domingo 10 de diciembre de 1995 quedará inscripto en la historia venadense como la fecha en la que después de 40 años la ciudad vuelve a ser gobernada por un intendente justicialista”, dice la crónica publicada en el entonces Semanario La Ciudad, relatando la asunción de Roberto Alcides Scott. Esa misma crónica detalla más adelante que en la jornada juraron como concejales electos: los reelegidos, Juan Manuel Manzini (PJ) y Esteban Stiepovich (UCR); y dos que asumieron por primera vez, Horacio Daniel Mestre (UCR) y Jorge Lagna (PJ).

Dicha fecha fue, además, el comienzo de la carrera política del hoy nombrado ministro de Seguridad de Santa Fe.

Lagna, junto a su familia festejando el triunfo en las elecciones del 95 (foto Archivo Histórico VT)

Lagna formó parte de una camada de jóvenes dirigentes que acompañaban al entonces caudillo peronista que se alzó con la intendencia de la ciudad. Scott, en ese momento, había elegido a todas noveles figuras (la mayoría de ellos hijos de otros históricos dirigentes justicialistas). En realidad, el ahora ministro era el más veterano de todos, con sus 35 años a cuesta, tenía por lo menos cinco más que sus pares, Juan Manuel Manzini y Ricardo Spinozzi. Es más, fue el último del grupo a ser electo concejal (Manzini fue reelecto en ese momento y Spinozzi hacía dos años que estaba en el legislativo local).

La historia dirá que luego dos de esos tres jóvenes culminaran haciendo una extensa carrera política. Spinozzi se convirtió en el primer diputado nacional (2013/2017) de origen venadense y ahora Lagna es el primer venadense (en realidad nació en Murphy) que llega a ser ministro provincial desde la vuelta de la democracia. Manzini decidió abandonar su carrera política luego de enfrentarse con Scott.

Foto de campaña. 1995

Un político “sin votos”

Jorge “Pito” Lagna siempre se la rebuscó para hacer carrera política, a pesar de su baja consideración pública. La mayoría de las veces que fue electo lo hizo por integrar una lista que no lo tuvo como principal elector (solo en 1999 encabezó la nómina de candidatos a concejales del PJ).

De todos modos, esta situación nunca fue su preocupación, él es “un soldado” y siempre se sintió más cómodo en el terreno de “la rosca”. Tan es así que propios y extraños lo consideran un diestro negociador, aunque también puede convertirse en un locuaz provocador. Los años han atemperados sus modos y hoy dejó de lado su espíritu confrontativo, (¿volverá a sacarlo a relucir ahora como ministro?). Por ahora, parece lejos aquel provocador que escribió, junto al recordado  Sergio Battistoni, el libro “La secta socialista”.

Su carrera política fue un continuo sube y baja, y varias veces amenazó con abandonarla. De hecho, transitó un tiempo en el ostracismo, más allá que casi siempre tuvo cargos desde 1995 hasta acá.

Sus primeros pasos los dio junto a Scott, de quien nunca se culminó de desprender, y por su intermedio estrechó una relación cercana con el exgobernador Carlos Reutemann.

Además fue en los 90 un firme defensor del menemismo y entre otras cosas en agosto de 1997 inauguró en Venado Tuerto una subsede de la Fundación Integración. Para la ocasión logró que llegará a nuestra ciudad el entonces Ministro de Justicia de la Nación y presidente de la entidad a nivel nacional, Raúl Granillo Ocampo. El mismo que, anteriormente durante su paso como secretario Legal y Técnico de la presidencia en el primer gobierno de Menem, fue el autor (entre otros) del decreto de indulto a los jefes de la represión antisubversiva  y a los líderes montoneros.

Lo cierto es que Lagna, luego de dos periodos como concejal, en el 2003 fue electo diputado provincial y logró permanecer en dicho cargo hasta el 2011. 

El 2011 fue un duro año para el ahora ministro, ya que en ese momento formaban un fuerte tándem con Ricardo Spinozzi y éste último pierde la senaduría provincial de la mano de un ascendente Lisandro Enrico. Encima, Spinozzi pega el salto junto a Carlos Reutemann al PRO.

A esta situación se le sumó que Scott estaba corrido de la escena política y por lo tanto Lagna pareció quedar huérfano. Sin embargo resistió la tentación de pasarse al macrismo y consiguió que el entonces intendente, José Luis Freyre, lo nombrará en un cargo no tan relevante: Subsecretario Legal y Técnico de la Municipalidad de Venado Tuerto.

De todos modos, se bancó permanecer en un espacio meramente técnico hasta que en octubre del 2014, un Freyre que ya estaba enfrentando un fuerte degaste y tenía en el horizonte un difícil año electoral, decidió nombrarlo como Secretario de Gobierno. Lugar en el que permaneció hasta que en el 2019 Leonel Chiarella se alzará con la intendencia.

Así, otra vez apareció ante Lagna el fantasma de tener que rebuscársela fuera de la política (aunque él siempre sostuvo su despreocupación al respecto), sin embargo el triunfo de Omar Perotti y, el posterior nombramiento de Marcelo Saín en el Ministerio de Seguridad le abrieron otra puerta. Es que con Saín había cultivado “buenas migas”, sobre todo después de ser el impulsor de una conferencia que éste brindó en el 2014 en el auditorio del Hotel Miró de nuestra ciudad. Dicho sea de paso, conferencia con la que encandilo a la mayoría de los abogados y dirigentes que la presenciaron.

Lo cierto es que, primero fue nombrado secretario de Gestión Institucional y Social del Ministerio de Seguridad y a partir del viernes culminó como Ministro de Seguridad.

El desafío

Así las cosas, como él mismo lo definió, Jorge Lagna se encuentra frente al mayor desafío de su vida política. De todos modos, hacía rato que venía trabajando para aumentar su poder. Así estuvo a punto de ser secretario de Gobierno, pero Omar Perotti demoró el nombramiento. Y hasta concursó para el cargo de Fiscal regional en Venado Tuerto. Dicho concurso todavía no se resolvió.

Pero, su nombramiento en el cargo más caliente de la administración provincial no lo esperaba. Caído Saín, su lógico reemplazante parecía ser el segundo del área, el secretario de Seguridad, Germán Montenegro, pero éste no tiene los dos años de residencia en Santa Fe para asumir el ministerio.

De la misma manera Lagna carece de la expertise (perdón, por el modismo) necesaria. En realidad su único antecedente en el área fue la organización de la Guardia Urbana Municipal en Venado Tuerto durante la gestión Freyre. Ni siquiera como abogado es un especialista en lo Penal, a pesar que en los últimos tiempos estuvo estudiando para concursar como fiscal regional.

En ese sentido, la diferencia con Saín es inmensa, hasta ideológica, muchos periodistas santafesinos recordaron en estos días que 2010 fue impulsor del controvertido proyecto de castración química para los violadores. Pero Lagna también demostró en su carrera política un poder de adaptación y practicidad inmenso. Al fin y al cabo es peronista.

El juego es a todo o nada. Aunque la faena no es fácil, también se puede mirar en el espejo del otro dirigente del sur/sur provincial que estuvo en el mismo lugar, Maximiliano Pullaro. Es que el oriundo de Hughes, por lo menos salió empatado del cargo y hoy sigue siendo un  dirigente de peso  dentro del radicalismo santafesino.

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