“José Mercado compra todo importado. Lleva colores, Síndrome de Miami. Alfombras persas y muñequitas de goma. Olor a Francia y los digitales”, cantaba David Lebón en la primera estrofa del tema “José Mercado”, compuesta por Charly García, que aparece en el disco Peperina de Serú Giran editado en 1981. Charly García, con la mordacidad habitual, retrató. en este tema que sonaba continuamente en las novedosas FM que comenzaban a proliferar en el espectro radiofónico, una radiografía de la clase media argenta que abrazaba productos importados con entusiasmo y empezaba a disfrutar de un dólar barato que les permitía conocer Miami, mientras la industria nacional se desplomaba. Un goce de unos pocos que culminó saliéndonos “caro”.
El gobierno de Javier Milei anunció recientemente la eliminación del Impuesto PAIS y la flexibilización del cepo cambiario, decisiones que podrían detonar un impacto devastador en la industria nacional. Según Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos, hasta 25.000 PYMES podrían cerrar sus puertas, poniendo en riesgo 300.000 empleos.
Este eco histórico nos recuerda que las políticas aplaudidas por algunos pueden tener efectos devastadores para muchos.
Las políticas económicas actuales están configurando un paisaje social preocupante. La liberación de importaciones sin una estrategia clara para fortalecer la producción nacional podría llevar a un aumento del desempleo y a una mayor desigualdad social. El riesgo es claro: si no se implementan medidas que protejan y fomenten a las industrias locales, Argentina podría enfrentar una nueva ola de desindustrialización similar a la vivida en décadas pasadas.

La situación es tan paradójica como alarmante. A partir de estas medidas, comenzaron a viralizarse en redes sociales los precios de productos importados, mostrando que resulta más conveniente comprarlos en el exterior. Tecnología, indumentaria y zapatillas son los ejemplos más destacados. El caso más emblemático (difundido en la semana por el portal Iprofesional) lo protagonizan las ollas Essen. Fabricadas en nuestro Venado Tuerto, estas reconocidas piezas de cocina se venden en Amazon a precios más bajos que en el mercado argentino. Las comparaciones difundidas por usuarios en redes muestran que comprar en dólares en Estados Unidos puede ser más barato que adquirirlas en el propio país de origen.

Este fenómeno es el reflejo de una economía que sigue castigando a su entramado productivo. Las políticas de apertura ya tienen antecedentes en la historia argentina. Durante la dictadura militar, José Alfredo Martínez de Hoz (salió eyectado de su cargo justo en 1981 llevándose a la rastra a la primera junta de comandantes que integraron Videla, Massera y Agosti) aplicó medidas similares que desmantelaron la industria local, mientras un peso sobrevaluado incentivaba la importación masiva. Más tarde, en los 90, Domingo Cavallo replicó un modelo similar bajo el gobierno de Carlos Menem, con resultados igualmente destructivos para la producción nacional.
El economista Roberto Cachanosky, conocido defensor del liberalismo al que nadie puede acusar de “comunista”, advierte: “Milei sabe que está haciendo una ensalada que va a terminar mal”. Su estrategia busca generar una baja temporal en la inflación para ganar las elecciones de medio término, pero podría desencadenar una crisis profunda, dejando los costos económicos y sociales para un eventual sucesor, como ocurrió luego de Menem con Fernando de la Rúa. Además, alerta que el mandatario puede lograr su objetivo y “alargar su luna de miel” con un importante sector de la población si logra conseguir fondos frescos de organismos internacionales. Claro que también los argentinos ya sabemos las consecuencias de endeudarse con organismos internacionales.
Además del golpe al sector industrial, el mismo Cachanosky, agrega que el agro también enfrenta un panorama sombrío. El atraso cambiario sumado a las retenciones que absorben entre el 57% y el 67% de la renta de granos como la soja, el maíz y el trigo, y a los precios internacionales bajos y sequías, el sector agrícola podría entrar en una etapa de rentabilidad crítica hacia 2025.
La viralización de las ollas Essen no es solo un dato anecdótico, sino una metáfora del desequilibrio que estas políticas generan: un país que produce para vender más barato afuera, mientras los costos internos ahogan a la industria ya los consumidores locales.
La historia económica argentina parece repetir el ciclo de espejismos importadores y desindustrialización, atrapada en el mal del eterno retorno, como diría Nietzsche. Mientras el gobierno persigue una liberalización sin medidas de protección claras, el riesgo de repetir los errores del pasado se hace evidente.
¿Aprenderemos alguna vez de las lecciones que Charly García tan lúcidamente retrató en su canción, o seguiremos permitiendo que José Mercado, con su obsesión por lo importado, sea el reflejo de nuestras políticas económicas? En este contexto, la pregunta no es solo económica, sino también cultural y social: ¿cuánto más puede soportar la Argentina antes de que los espejismos se conviertan en ruinas?
Mientras tanto, la canción sigue:
Hering, Chanel, Disco ShowJosé Mercado para ahorrar el pasajeSe fue en un charter del gurú MaharahiVolvió con cosas para la oficinaY ni noticias de la luz divina







