Mauro CamillatoOpiniónCon Milei debilitado, el PJ exhibió músculo en Venado y Pullaro toma protagonismo con los gobernadores

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El triunfo de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires —victoria personal del gobernador, más allá de quienes pretendan colgarse del resultado— parece haber reanimado a un peronismo que venía golpeado, casi en estado vegetativo. Y la demostración llegó el sábado en Venado Tuerto, en el Club Ciclista Mario Mathieu, donde el PJ se animó a mostrar músculo justo en la ciudad donde más derrotas acumula: la última, histórica, al perder la única banca que les quedaba en el Concejo Municipal. Aunque ahora, sin embargo, podrán contar como propios los dos escaños de Ciudad Futura, espacio político que selló una alianza a nivel provincial con el PJ, pero que en Venado sigue jugando por separado.

Claro que no todo es resurrección. La revitalización peronista se explica también en el derrumbe de un gobierno nacional que, en menos de un año, combinó crueldad, amateurismo y un rumbo económico que prometía cambio, pero hoy se muestra exhausto. El relato libertario perdió fuerza y lo único que sobrevive es un discurso monocorde de confirmación del rumbo, sin reacción política frente al desgaste acelerado.

La historia reciente muestra que Mauricio Macri y Alberto Fernández también atravesaron su naufragio pos elecciones de medio término, aunque cumplieron el mandato. Javier Milei parece ir por el mismo camino, pero en tiempo récord: la mesa política con los “mismos de siempre” fue un gesto fallido y la convocatoria a gobernadores terminó en fiasco, ya que solo asistieron los mandatarios de Chaco, Leandro Zdero, de Entre Ríos, Rogelio Frigerio y Mendoza, Alfredo Cornejo. Es decir, los tres gobernadores que en sus provincias armaron listas en conjunto con La Libertad Avanza. Encima, de la reunión se llevaron malas noticias: el veto a las leyes de ATN y de financiamiento universitario.

En este contexto, el peronismo busca pararse como alternativa. Y lo hace bajo una paradoja: en el contundente triunfo en la provincia de Buenos Aires ratificó su caudal histórico, pero no logró perforar su techo. No creció ni siquiera frente al derrumbe de la alianza LLA-PRO. La incógnita, entonces, no es solo si puede volver al poder, sino si es capaz de reinventarse.

Abandonar el corset kirchnerista será su mayor desafío de cara al 2027. Allí aparece Axel Kicillof, ya no solo como gobernador de la provincia más grande del país, sino como el candidato natural de un espacio que necesita construir futuro antes que aferrarse a su pasado. La decisión de desdoblar las elecciones, oponiéndose a lo que proponía Cristina Fernández, fue su otro gran triunfo.

Mientras tanto, el panorama también lo pretenden aprovechar los integrantes del novedoso espacio denominado Provincias Unidas, el frente de gobernadores que hasta hace poco compartían el electorado con La Libertad Avanza y ahora intentan disputárselo.

Dicho espacio tuvo su nueva foto la semana pasada, en la exposición rural de Río Cuarto, donde confluyeron los gobernadores: Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora (Córdoba), Carlos Sadir (Jujuy)  y Gustavo Valdés ( Corrientes), junto al exmandatario cordobés, Juan Schiaretti. En la ocasión faltaron Ignacio Torres (Chubut) y Claudio Vidal (Santa Cruz), quienes justificaron sus faltas por distintas contingencias.

La imagen de Río Cuarto fue elocuente, los gobernadores avanzan en una construcción que evita las discusiones ideológicas y apuesta a mostrar gestión.

En ese contexto, un envalentonado Pullaro, que ya había conseguido vía reforma de la Constitución su posibilidad de ser reelegido remarcó que Provincias Unidas “no es un frente que discute lo ideológico, es un frente político y de gestión. Y aseguró: “El futuro de la Argentina tiene que venir desde el interior productivo”, marcando distancia tanto del kirchnerismo como del modelo impulsado por Javier Milei.

Para que quedara aún más claro, posteriormente insistió: Argentina no vuelve más atrás. El kirchnerismo no es la alternativa y el modelo actual del presidente Javier Milei se supera trabajando sobre lo que se hizo correctamente: cuidado del equilibrio fiscal y del gasto público”, afirmó. Y, cerró remarcando: “Nuestro objetivo es que el interior productivo pueda gobernar Argentina”.

A su vez, en sendas entrevistas que dio en el marco de la reciente histórica jura de la nueva Constitución que reemplaza a la antigua y castigada carta magna del 62, el oriundo de Hughes tildó a Kicillof como kirchnerista y tras cartón exageró al señalar al gobierno de Néstor Kirchnner como el peor de la reciente democracia Argentina. La jugada es clara, para Provincias Unidas el rival a vencer en el 2027 ya no son los Libertarios sino el actual gobernador de Buenos Aires, el dirigente que volvió a darle aire a un peronismo exhausto. Provincias Unidas lo entiende y por eso lo apunta como el rival a vencer.

La Argentina, mientras tanto, asiste a un reacomodamiento que ya comenzó. El oficialismo se desgasta, el peronismo se rearma y los gobernadores del interior intentan escribir su propia hoja de ruta. Pero el reloj electoral no se detiene. Y en ese tablero convulsionado, una certeza empieza a tomar cuerpo: el próximo turno no se jugará entre “cambio” y “casta”, sino entre quienes ofrezcan un futuro creíble y quienes insistan en reciclar un pasado agotado. Y en política, los espacios que no logran transformarse, simplemente terminan siendo transformados por la realidad.

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