Columnista invitadoOpinión“Colesterror”: el miedo infundado al colesterol, el árbol, y el bosque

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Por Mauro Tortolo

En el consultorio es muy común escuchar frases como estas: Estoy preocupado, el colesterol se me fue a las nubes”; Vengo porque necesito bajar el colesterol”; Estoy bárbaro del colesterol”; Ahora que empecé a comer carne de nuevo, no sé qué pasará con mi colesterol”.

También se escuchan en la calle, en la oficina, en cualquier casa… El miedo al colesterol está en boca de todos, y al mismo tiempo existe mucha confusión al respecto. Por suerte, la buena ciencia hoy nos permite aclarar ciertos conceptos.

A continuación les presento una serie denominada “Colesterror”, y en este “Primer Capítulo” voy a argumentar lo siguiente: 

– que se ha generado un temor infundado sobre el colesterol;

– como indicador aislado el valor del colesterol es muy limitado.

Concepto 1: El colesterol es esencial para la vida

La vida sería imposible sin colesterol. Así de simple. Gracias a su estructura química particular, sirve como el armazón principal de muchos compuestos del organismo, y es clave en numerosos procesos:

                                             imagen 1. La molécula de colesterol. Esencial para la vida.

 

  • Es una pieza esencial del revestimiento de cada célula del cuerpo (membranas celulares) 
  • Es el núcleo estructural de hormonas como el cortisol, testosterona, estrógenos, progesterona; y también de la vitamina D.
  • Tiene un rol central en el sistema inmune, que nos defiende de amenazas externas (como infecciones) y de amenazas internas (por ejemplo eliminando células cancerígenas que se generan constantemente.
  • Es fundamental para el correcto funcionamiento neurológico; para pensar, recordar, calcular, imaginar; percibir sensaciones, movernos, etc.
  • Es la piedra angular de las sales biliares, que son claves para la absorción de grasas y vitaminas.

Concepto 2: el nivel de colesterol NO es un buen indicador de riesgo cardíaco

¿Cuáles son los indicios de alto riesgo cardiovascular? ¿Cómo identificar a las personas que tienen más posibilidad de sufrir un infarto o un ACV en el futuro? Hace más 70 años se gestaron los primeros estudios destinados a responder esta pregunta. Eran proyectos con muchas debilidades en sus diseños; y además la tecnología disponible en ese entonces era muy limitada. A pesar de esto, sus conclusiones rápidamente fueron incorporadas por la comunidad científica y el público general; y una de ellas se destacó del resto: cuanto más colesterol hay en sangre, mayor es el riesgo de padecer infartos, ACV y otros eventos cardiovasculares. Como dice el saber popular, “el que pega primero, pega dos veces”; y la noble molécula de colesterol recibió -a mediados del siglo pasado- una tremenda “piña” de entrada…

A pesar de la fragilidad de estos estudios, debe rescatarse el camino elegido desde entonces: el método científico es lo mejor que tenemos para acercarnos a la verdad. Dicho esto, siempre deben reconocerse sus resultados como naturalmente provisorios; y mantenerse atentos a las novedades, especialmente si son fruto de estudios de mejor calidad que los anteriores. Estos avances pueden ratificar o desmentir los resultados previos. 

¿Por qué esta aclaración? Porque hoy podemos decir confiadamente que la ciencia moderna, mucho más cuidadosa y con mejor tecnología a mano, revela que el colesterol, como parámetro aislado, no es necesario ni suficiente para estimar el riesgo cardiovascular.

  • ¿Qué significa que no es necesario? Que, por ejemplo, pacientes con alto riesgo de padecer un infarto cardíaco o un ACV puede tener niveles de colesterol “normales” en el informe del laboratorio. Esta normalidad transmite una falsa tranquilidad. “Por suerte, estoy bárbaro del colesterol”.  
  • ¿Qué significa que no es suficiente? Lo opuesto a lo anterior; el colesterol elevado puede ser parte de los análisis de sangre de una persona con una salud óptima, con mínimo riesgo cardiovascular. En este caso, estos valores pueden generar en la persona una falsa alarma. “Estoy aterrado, el colesterol se me fue a las nubes”. 

Concepto 3:  que el árbol no tape el bosque

El cuerpo es mucho más que moléculas aisladas; incluso es mucho más que la suma de las moléculas que lo componen. Debemos considerar nuestro organismo como un verdadero sistema donde sus componentes se relacionan de un modo complejo, que en gran medida desconocemos. Vale la pena insistir: nuestro organismo es un complejo sistema biológico. El bosque es mucho más que el conjunto de sus árboles. 

Partiendo de esta base -y en línea con lo que revela la ciencia actual- es más fácil comprender que los mejores indicadores del riesgo de enfermar no son los niveles en sangre de una molécula, y menos la interpretación de estos valores en forma aislada. Padecer un infarto cardíaco, un ACV, desarrollar Alzheimer o cáncer tiene mucho más que ver con la condición general, integral, de nuestro “sistema”. 

Un sistema complejo muchas veces no es explicable a través de nuestro sentido común, que es lamentablemente lo que ha orientado por décadas recomendaciones médicas centrales. Por ejemplo, hoy está claro que el nivel de colesterol total en la sangre tiene poco que ver con el colesterol en el interior de las arterias, el que integra las problemáticas placas de grasa o ateromas.

 

Concepto 4:  Otras señales del laboratorio son más confiables para evaluar nuestra salud

¿Y cómo podemos saber en qué condición de salud se encuentra nuestro cuerpo, nuestro sistema biológico? Existen varias señales que nos orientan en este sentido. Ya que empezamos hablando del colesterol, consideremos en primer lugar las determinaciones bioquímicas que pueden ayudarnos. Entre las que habitualmente se solicitan, las siguientes son las relacionadas con una peor salud cardiovascular:

    • Niveles elevados de Triglicéridos (más de 150 mg/dl)
    • Niveles bajos  de HDL (menos de 40 mg/dl en varones y 50 en mujeres)
    • Una relación Triglicéridos/HDL elevada (más de 3)
    • Niveles elevados de Insulina (más de 10 uU/ml)
    • Niveles elevados de glicemia o azúcar en sangre (más de 100 mg/dl)
    • Hemoglobina glicosilada A1C elevada (más de 5,5%)

Tengamos en cuenta que los valores entre paréntesis son una referencia aproximada, y que cada valor debe considerarse en contexto con otros elementos. No perdamos de vista el bosque.

También podríamos fiarnos de otros análisis frecuentes, como el ácido úrico, ciertas enzimas del hígado, PCR ultrasensible, entre otros. Sin embargo, éstos último no tienen la misma fuerza como indicador de riesgo. 

Entonces, conscientes de todo lo que compartimos en este primer capítulo… 

¿Tenemos que olvidarnos del colesterol como indicador de salud? 

¿Cuáles son las mejores señales de una buena salud? 

Lo veremos en el “Capítulo Dos” de la serie “COLESTERROR”… 

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