Mauro CamillatoOpiniónChiarella, el involuntario protagonista de la revivida grieta argenta en tiempos de pandemia

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Nunca pensó el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, que la llamada “anónima” del domingo que denunciaba la posible existencia de una cantidad importante de carne en mal estado en la sucursal del supermercado La Anónima, iba a terminar convirtiéndolo en actor principal de la “reavivada grieta”  argenta en tiempos de pandemia. Tampoco que iba a ser el entrevistado preferido de los medios de comunicación “oficialistas”.

Es que el joven mandatario no se imaginó el lunes a la mañana, cuando decidió junto a sus colaboradores realizar la inspección en la sucursal para corroborar la denuncia recibida el día anterior, que se iba a encontrar con semejante cantidad de carne en mal estado. Y menos aún que en el medio del procedimiento los responsables del comercio intentarán ocultar mercadería.

Lo cierto es que lo que menos esperaba Leonel Chiarella es que “sus cinco minutos de fama” (Andy Warhol, dixit) los iba a tener en estos días y encima fundamentalmente en medios K como C5N, donde el procedimiento en La Anónima de Venado Tuerto apareció como la noticia ideal para contrarrestar “el picnic” que se estaban haciendo los medios de comunicación “opositores” como TN con el desaguisado de las compras del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a cargo de Daniel Arroyo. Así en estos tiempos de pandemia donde se mira mucha TV,  hacía falta “navegar” con el control remoto entre los dos canales más importantes de noticias para encontrarse con sus pantallas ocupadas con una u otra información. Lo mismo se repitió en otros medios de comunicación en los últimos días según su ubicación respectiva en la gastada “grieta argenta”.

Impase en la grieta

Luego de desatada la pandemia, aquella paradigmática foto que reunió a Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta parecía anunciar un impase en el marco de la peor pandemia de los últimos 100 años. Hasta los medios de comunicación parecían todos alineados olvidando viejos rencores y enfocados solo en la necesidad de afrontar de la mejor manera las consecuencias del maldito virus. De pronto se olvidaron de las primeras declaraciones del Ministro de Salud, Ginés González García menospreciando la verdadera dimensión del COVID 19 y todos (absolutamente todos) aplaudieron el decreto 297/2020 del gobierno nacional que dispuso el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Tampoco, para nombrar solo un par de ejemplos, casi no abordaron la disparada de precios que el gobierno sigue sin poder controlar o la responsabilidad del Estado en la ausencia de las distintas variedades de alcohol (insumo imprescindible en estas épocas) en todo el país.

Pero “la grieta”, siempre está vigente en la Argentina, quizás desde el comienzo de su historia, y pronto volvió a aflorar. Primero con el grosero error del gobierno nacional de realizar una desordenada reapertura bancaria que provocó que “nuestros viejos” se amontonaran realizando largas colas casi homicidas para intentar sacar los pocos pesos que la mayoría de ellos cobran. El nuevo capítulo llegaría con la compra realizada desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a cargo de Daniel Arroyo de fideos, arroz, aceite y azúcar a valores muy por encima de lo que se consigue en el mercado (la compra fue por $ 384 millones y se estima que los sobreprecios fueron de la friolera de $ 108 millones). Mención aparte merece la reacción de los medios y hasta de los propios políticos de la oposición que en casi homogéneamente intentaron salvar a Arroyo de las críticas e hicieron eje en los integrantes de su equipo (más allá que nadie discuta las condiciones y antecedentes del Ministro, no hay duda que el responsable de área es él y por lo tanto de las determinaciones que se tomen). De igual manera, es cuanto menos extemporáneo el posterior decreto presidencial que a partir del mismo el Estado no puede hacer ninguna compra que no respete los precios máximos dispuesto por el mismo Estado (¿hacía falta un decreto para eso? ¿No debería ser lógico que el Estado compre al precio o por debajo, en todo caso, del precio que el mismo Estado decreta?).

De esta manera cuando “un bando” encontró las excusas para volver a “pegar”, el otro empezó a buscar desesperadamente de donde sacar un tema para contragolpear (y tapar lo otro) y en este caso lo encontró acá, en Venado Tuerto y encima quien se lo sirvió es un joven intendente radical que claramente está ubicado en “el bando” contrario.

Es que los propietarios de la cadena de supermercados La Anónima son ni más ni menos que la familia Braun/Peña, que integran, entre otros, ex funcionarios del gobierno de Macri, esto son: el ex secretario de Comercio, Miguel Braun y el ex Jefe de Gabinete, Marcos Peña.  

Así la escandalosa incautación de más de dos toneladas de carne podrida en la sucursal venadense culminó convirtiéndose en el centro de las noticias de los medios K. Es más hasta el propio presidente, Alberto Fernández se vio sorprendido por una pregunta al respecto realizada en el marco de una entrevista en C5N en la cual se abordaba el tema de la pandemia. Después fue el ex relator de fútbol devenido en periodista estrella de la galaxia K, Víctor Hugo Morales quien le dedicó la editorial de su programa donde recurrió a citar al Papa Francisco para referirse al tema y culminó ensalzando a Chiarella por el procedimiento. Y finalmente hasta Gustavo Sylvestre le realizó una larga nota al mandatario local.

Cinco minutos de fama

De esta manera, Chiarella tuvo sus cinco minutos de fama en la galaxia de los medios nacionales, pero además esta histórica incautación de “carne podrida” marca claramente una firme decisión del gobierno local de avanzar sobre los comercios que no cumplan con las normas de higiene y salubridad. De hecho desde que asumieron la nueva gestión fueron varios los procedimientos realizados en tal sentido, aunque este último se convirtió (por la cantidad de mercadería incautada y por el peso de la firma propietaria) en el más importante. A esta altura uno podría preguntarse, qué es lo estábamos comiendo los venadenses en los últimos tiempos, ya que no existen antecedentes de realización de procedimientos similares en varios años para atrás.

En contraste con esto, en la micro política local, en esta semana la administración Chiarella tuvo que dar marcha atrás en su intención de suspender el otorgamiento de nuevos adicionales ante el fuerte reclamo del gremio municipal. De todos modos logró en el Concejo la aprobación por  unanimidad de la declaración de emergencia económica, administrativa y financiera por el lapso de seis meses.

Ahora la preocupación mayor es cómo seguir en el marco de la pandemia de coronavirus que generó un combo explosivo que integra una fuerte caída en la recaudación y un aumento considerable de la demanda social producto del aislamiento social obligatorio. Puertas adentro sostienen que con la declaración de emergencia no alcanza y que necesitan del auxilio de la provincia y/o la Nación para poder enfrentar lo que viene.

Claro está, la intendencia de Venado Tuerto no es la única que sufre esta situación.

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