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El 2018 se encamina a ser recordado como uno de los años más difíciles de las últimas décadas, quizás sólo comparable a lo sucedido en el 2001. Fue el año de la estrepitosa  devaluación, de la inflación desenfrenada, del megatarifazo, etc. Las consecuencias están ahí bien a la vista, miles de argentinos que se fueron “al tacho”. De hecho la última medición del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) que data de octubre último indica que hay 750 mil personas más que no alcanzan a cubrir las necesidades básicas (alimentación, salud, educación, vestimenta, entre otros ítems) que la anterior medición del 2017 del mismo Instituto oficial. Ese sólo dato es suficiente para evaluar una gestión de gobierno, más allá de la perorata de la herencia recibida (a esta altura seguir recurriendo a esa excusa ya es justamente eso, una excusa)

Por supuesto Venado Tuerto no fue “una isla” y la crisis se sintió fuertemente con cientos de despidos en las industrias metalúrgicas de la ciudad, comercios con importantes bajas en las ventas (ver informe del Observatorio Económico del Centro Comercial), y una merma general de la actividad económica.

Pero además políticamente fue un típico año preelectoral con repetidos enfrentamientos entre el oficialismo y el enriquismo, los dos espacios que se disputarán en el 2019 la intendencia.

Oficialismo vs enriquismo

El 2018 arrancó con la primera pulseada entre enriquistas y freyristas en este caso por la obra de refacción del Centro Cultural Municipal, es que desde el oficialismo pretendían hacer la obra con un crédito de 6.2 millones que otorgarían Cooperación Seguros y el banco Credicoop, pero los concejales radicales se opusieron y pidieron utilizar el Fondo de Obras Menores (FOM) 2017 para realizar la refacción. De esta manera, justificaron, que el Municipio se ahorraría 3 millones de pesos en intereses.

Corría enero y todavía permanecían las alianzas logradas luego de la “rosca de diciembre del 2017” que tuvo su epicentro en el nombramiento de Fabián Vernetti como presidente del Concejo, así que éste último en ese momento se opuso a la propuesta radical y hasta la tildó de inviable.

La polémica se cerró con el intendente llamando al gobernador Miguel Lifschitz para solicitarle un adelanto de coparticipación para comenzar las tareas, aunque de igual manera quedó firme la idea de los concejales enriquista y se tuvo que recurrir a un adelanto de coparticipación. Resultado final, desde San Martín y Marconi tuvieron que descartar el crédito y culminaron conformándose con lograr variar “un poco” el proyecto opositor con el pedido de adelanto de coparticipación.

Un revival del tema se vivió en noviembre último cuando Meardi pidió que se utilicen excedentes de la venta de terrenos para pagar la deuda del ex Bid para culminar la obra, en ese caso fue el secretario de Obras Públicas, Pablo Rada quién respondió: “Hay una ordenanza que los concejales se están olvidando de leer, que es la de Comisión de Tierras, donde se plantea que en caso de generarse fondos por venta de lotes municipales, ese dinero se tenía que utilizar para adquirir nuevos terrenos y no descapitalizar al Estado local

De todos modos, más allá de esta discusión, se prometió que antes de fin de año la sala se iba a habilitar mínimamente y eso está, por ahora, muy lejos de suceder.

A partir de allí las pulseadas entre ambos grupos políticos fueron una constante, de hecho “un ofendido” José Luis Freyre se negó a acudir al acto de apertura del Concejo, aunque utilizó como excusa la solidaridad con el paro de trabajadores municipales vigente, se ganó la rápida critica de los ediles radicales. Leonel Chiarella fue quién tomó la posta y le achacó al mandatario la falta de respeto a la institucionalidad. “Que se ponga a laburar y que dejé de hacer circo”, le retrucó el mandatario.

En tanto, un nuevo “round” de dicho enfrentamiento tuvo lugar a finés de junio, esta vez el tema la remodelación de la cuadra larga de Belgrano. Es que desde el Ejecutivo elevaron al Concejo el decreto Nº 101/18 mediante el cual según destacaron los concejales radicales pretendían avalar “un mecanismo sistemático para evitar controles, evitar procesos licitatorios y contratar de forma irregular-sistemática por montos millonarios a la misma persona”.

Santiago Meardi dijo en ese momento: “Hemos constatado un mecanismo sistemático para evitar controles, evitar procesos licitatorios y contratar de forma irregular-sistemática por montos millonarios a la misma persona. Por eso se llamó a sesión extraordinaria para rechazar este decreto”.

El secretario de Espacios Públicos, Darío Mascioli, salió a responder y lanzó: “Pareciera que acá hay una clara voluntad que no se quiere que la obra se continúe, evidentemente hay objeciones que tienen que ver más con frenar la obra que con las situaciones particulares”.

Mientras tanto una obra que prometieron que se iba a realizar en un par de meses, lleva un par de años y encima luego de ese debate está paralizada. A esta altura ya se convirtió en “un papelón”, quedó todo a medio hacer, encima se cambió el proyecto original y aparece bastante lejos la posibilidad que toda la Belgrano luzca renovada.

A mitad de agosto, los ediles enriquista volvieron a llamar a conferencia de prensa para denunciar que el intendente José Freyre había sido llamado a indagatoria por del juez federal Claudio Bonadío en el marco de una investigación que impulsa el magistrado por irregularidades en un programa Girsu (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos) entre 2013 y 2015. Dicha causa tenía que ver con hechos de corrupción (desvío de fondos por más de 600 millones de pesos) durante el gobierno de Cristina Fernández.

Chiarella comentó que “ante esta información que nos llega, y en virtud de nuestra responsabilidad como concejales, es que solicitamos al intendente Freyre que brinde explicaciones a toda la ciudadanía”; y agregó: “queremos saber cuál es su situación procesal en la causa, más precisamente qué delito le fue imputado”. Juan Ignacio Pellegrini fue más allá y disparó: “Si el juez cita a indagatoria es porque tiene sospechas fundadas suficientes de que una persona participó en la comisión de un delito, es decir, debe contar con la documentación respaldatoria que constata las falencias”.

La respuesta de Freyre en este caso, fue acusar a los legisladores opositores de adelantar la campaña electoral con sus denuncias y destacó en pleno acto de entrega de aporte para la planta nueva de residuos  frente al  gobernador Miguel Lifschitz y el propio Lisandro Enrico: “Es una absoluta inconciencia que los dirigentes estén pensando en las elecciones del 2019 o estén tratando sacar ventajas cuando estamos en la cubierta del Titanic y estamos viendo cómo llegamos a buen puerto”.

El último capítulo de la zaga fue la elección del presidente del Concejo sobre el cierre del año, y en este caso el oficialismo decidió aliarse al macrismo para lograr quedarse (moneda mediante) con dicho cargo y de paso dejar sin nada a los enriquista.

Atrás quedaron otros tantos enfrentamientos, entre ellos los protagonizados también por el enriquista coordinador del Nodo 5, Diego Milardovich, que fueron un clásico en todo el 2018 y aparecen en el horizonte de los próximos meses varios más ya decididamente inmersos en un año electoral que va a ser “para alquilar balcones”.

Juntos contra la cooperativa

El 2018 también será recordado por el año del debacle del poder de la Cooperativa Eléctrica de Venado Tuerto (CEVT) y en este caso freyristas,  enriquistas y toda la clase política decidió estar del mismo lado.

En realidad dicho “debacle de poder” fue causado principalmente por los inentendibles tarifazos nacionales que provocaron que las ya abultadas boletas eléctricas venadenses se fueran por las nubes. Es que Venado Tuerto, ya tenía la luz más cara (estudio del contador José Toledo mediante lo demostraría luego) y el traslado de los aumentos decididos a nivel nacional hacían que las tarifas nuestros se convirtieran prácticamente en impagables.

Los venadenses salieron a la calle a protestar y la clase política esta vez decidió ponerse del lado de “la gente”, así todos juntos impulsaron un exitoso recurso judicial para impedir los aumentos y obligar a la CEVT a realizar una audiencia pública.  Ahora sólo queda de una vez por todas culminar con un nuevo contrato de concesión que culmine con las arbitrariedades de la entidad y que sigue siendo la gran deuda de la democracia venadense.

Las otras noticias

El cierre de la vieja deuda con la sindicatura del ex Bid (venta de terreno de 9 de Julio y Belgrano mediante), el avance en la planta de residuos, la inauguración del Juzgado Federal y los anuncios de la construcción de dos plantas de biogás, fueron entre otros los datos positivos de los últimos 12 meses por aquí. También dentro de esta categoría podemos incluir las grandes obras en construcción en la ciudad por iniciativa provincial: remodelación del Parque Municipal y del viejo hospital para la instalación del Centro de Justicia Penal y el ya culminado asfalto del acceso a San Eduardo.

En tanto, el cierre definitivo del sanatorio Beroiz, la confirmación de la no realización de la obra del Gasoducto Regional Sur, la postergación continúa del comienzo de la obra de la autopista de la 33 son los grandes déficits del año que se va.

Por otra parte, el 2018 también será recordado por el comienzo del juzgamiento a un grupo de profesionales reconocidos de la ciudad que encabezaron la megaestafa inmobiliaria más importante de la historia de la ciudad. En el 2019 será la oportunidad de confirmar o refutar la presunta actitud clasista de la Justicia.

Ilustración principal de la nota: dibujo de Tute, “tomado” de su página de Facebook

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