Tomás LüdersLanata y Verbitsky: cuando la corrupción nos importaba a los progresistas

Tomás Lüders30/12/2024
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Era un ritual, todos los días, desde una computadora de la biblioteca de la Universidad Central de Missouri, me zambullía a leer la versión on-line de Página 12, en ese momento una copia digital del diario impreso. Lo que era genial. Todavía lo dirigía Jorge Lanata, que lo había fundado en el 87, a los 26 años y todavía escribía en él Horacio Verbitsky.

Era la época del Duhalde presidente por voluntad legislativa, previas movidas más oscuras sobre las que no me voy a extender acá. Verbitsky, ex jefe de prensa montonero, no dudaba, en plena campaña legislativa de 2003, en definir al peronismo pre-k como “un cadáver pútrido insepulto” frente a la desembozada movilización clientelar del aparato bonaerense. El autor de investigaciones como “Robo para la Corona” no disculpaba en lo absoluto uno de los costados más sucios de la política: el uso de los pobres.

Ha pasado el tiempo y Lanata ya no está en Página 12, Verbitsky todavía sigue ahí. Lanata es impiadoso con la corrupción kirchnerista en medios marginales de cable. También cuestiona maniobras oscuras del creciente PRO y de la sociedad pre 125 entre Clarín y el Gobierno Nacional. Verbitsky ya no habla del “aparato”. Parece que, puesto a jugar “para el pueblo”, negociar con lo más oscuro de la política bonaerense es un mal menor. Un mal que se invisibiliza.

Discuto con amigos que se alinean sin matices con el gobierno y replican la misma actitud. En este caso, gratis. La corrupción política ya no importa porque, como empieza a decir “el ariete de los herejes” 6,7,8 –desde un pseudo marxismo propio de un libro de Galeano-, el “poder real” es el económico. ¡Cómo si los negociados del empresariado argentino fueran un asunto separado del gobierno!  No hay caso, el poder real es solo el económico y, casi exclusivamente, Clarín, metonimia con alguna base real repetida hasta el cansancio.

Habrán pasado 13 o 15 años de mis lecturas de Página 12 en esa biblioteca de una universidad estadounidense. Jorge Lanata ya no está en los márgenes (a los que había sido condenado según él, por criticar al kirchnerismo), tampoco dirige ese delgado remedo de Página que fue Crítica versión siglo XXI. Verbitsky ya fue echado o está por ser echado del diario fundado por su ahora archi-enemigo.

Verbitsky sí critica la corrupción macrista. Pero de Hotesur o los Eskenazi, ni hablar. Lanata, solo tiene ojos para lo que roba el gobierno kirchnerista y sus aliados. La investigación periodística partidizada no es investigación periodística, es hacer panfletos, aunque se tengan pruebas.

Dos periodistas ineludibles para mi generación. Dos referentes por los que decidí estudiar comunicación en lugar de Sociología, que era mi destino elegido hasta que el creador de este medio me hizo leer mi primer ejemplar en papel de Página 12.

El más joven acaba teniendo un final triste, muere jugando sin pruritos para Clarín. El otro, continúa con sus denuncias selectivas desde un medio marginal.

Uno desde la capacidad creativa y editorial y el otro desde su capacidad para revolver las ollas más oscuras del poder revolucionaron al periodismo a fines de los 80s, cuando todo era Neustad o Grondona. En su momento hicieron de la mejor forma lo que tenían que hacer: periodismo. Lo que vino después es penoso. Y sin embargo uno no puede dejar de extrañar su época. Justo hoy, que el periodismo se deteriora jetoneada a jetoneada, clic a clic.

 

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