Tomás LüdersLa casta docente y los acueductos de Pullaro imperator

Tomás Lüders13/08/2025
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El humorista mexicano-estadounidense Louis CK, ironizando sobre la esclavitud, decía en una de sus siempre ingeniosas y causticas performans: “it’s amaizing what we can achive when we don’t give a fuck about cerntain kind of people” (“es asombroso lo que podemos lograr cuando no nos importa una mierda un determinado grupo de personas”). Y recordaba cómo los ferrocarriles norteamericanos solo se habían logrado construir gracias a que miles de chinos murieron volados en pedazos por la dinamita o, más atrás en el tiempo, las “glorias” del Imperio Español sobre el lomo de los indios-americanos, los acueductos del Imperio Romano gracias al sistema de prisioneros de guerra esclavizados, al igual que las pirámides egipcias, y una larga lista de etc.

Parafraseando la expresión de Louis CK, al no importarle una mierda las monedas que gana un docente por su cada vez más imposible trabajo o la magritud que recibe un jubilado después de años de aportes, el gobernador Maximiliano Pullaro pretende con lo “ahorrado” que su gestión pueda dejar un legado obras, sobre todo rutas y la ampliación de servicios. Si la tesis de CK se demuestra en Santa Fe, el “republicano” hughense que logró, muy a la santacruceña o formoseña, una reforma de la constitución santafesina para ser reelecto, será el autoheredero de los preciados trabajos de infraestructura en su próxima gestión.

En el país del día a día, puede que su sueño de autodejarse “obras y más obras” no se logre. Habrá que ver, por caso, qué pasa con el encorsetado dólar de Caputto o con el reparto de los ATN.

Pero lo cierto que su not giving a fuck sobre la miseria que recibe un docente o un jubilado, es compartida por los trabajadores del sector privado, por muy empobrecida que esté la mayoría de ellos: se han resignado a que la jubilación es un “sueño eterno” y, sobre todo, consideran que los docentes –aunque tengan que trabajar 44 horas en las aulas sin cobrar un peso por el resto de las horas y horas que trabajan en sus casas– serían parte de “la casta”.

No importa que desde hace años en las instituciones de gestión privada (que es a donde envía a sus hijos la clase media y media baja) no haya habido un solo día de paro. Está instalado en su electorado que el docente es un parásito. Así, de forma apenas más sutil que el actual presidente, este gobernador practica también el juego de los antagonismos. Hace números, y entonces deduce a qué público hablarle y cuál no.

Tampoco importa que sus apabullantes resultados en las últimas elecciones legislativas dependan del cada vez mayor ausentismo electoral. Frente a él, como frente a Javier Milei, no se vislumbra (¡y, para peor, realmente no hay!) una oposición viable. Con lo que tiene le alcanza.

Habrá que ver entonces si al igual que los tycoons ferrocarrileros estadounidenses, la elite romana o el “gomero” rey Leopoldo de Bélgica este gobernador logrará sus propias obras. Sea o no, el vacío político que tiene en frente le garantiza su reelección.

Great Pyramids of Giza, Egypt, at sunset
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