Tomás LüdersAnálisis: Pseudo-efedrina en Ezeiza, el caso revela internas en el gobierno

Tomás Lüders09/09/2016
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A la sobre-actuación mediática de Patricia Bullrich que, antes de este mediático operativo de la Policía Metropolitana, había realizado por twitter denuncias que debió luego corregir (y antes de la denuncia de un terrorista sirio que ni fue terrorista ni fue sirio, había hecho lo propio su secretario Gerardo Milman con la supuesta presencia de supuestos Maras salvadoreños), se suma la presencia de la ex SIDE, que controla cada negocio ilegal de la Aduana –y son muchísimos y millonarios–. “Los espías” habrían sido clave en la expulsión de Juan José Gómez Centurión, cesanteado titular de la entidad cuya denuncia habría sido clave para encontrar los 12 barriles en el Aeropuerto de Ezeiza, el más importante del país.

En el medio el presidente Macri, que apoyando a la diputada en uso de licencia Silvia Majdalani como subtitular de la oficina de inteligencia, apoyaba indirectamente a quienes, desde dentro de la Aduana, se encargaban de que nadie controlara la presencia de efedrina y otros productos,  incluidos estupefacientes ya elaborado y contrabandos varios.

Lo cierto es que al hangar de la Aduana en Ezeiza “no entraba” nadie, se dice, y se sabe con certeza, el problema es que el temor es tan grande que nadie quiere poner su nombre en la denuncia. A modo de ejemplo, la Policía Aeroportuaria, figura clave de la seguridad federal durante el kirchnerismo (dada su relativa independencia de fuerzas tradicionalmente corrompidas) tenía acceso a todas las secciones del aeropuerto internacional…. menos al sector Aduana.

Así las cosas, la definición ahora es saber qué juego jugará el Titular del Ejecutivo. Si hemos de creer la postura de Elisa Carrió, que apoya sin fisuras a Gómez Centurión, seguir las denuncias del desplazado carapintada sería el camino para ir “a fondo” contra la corrupción en la entrada y salida de mercancías del país (como decían los escolásticos, la verdad puede estar en el justo medio: el ex militar tendría sus negocios pero a su vez intentó denunciar otros, quizá peores y mayores).

Pero como segundo punto a tener en cuenta está sin embargo la temprana decisión de Macri de sostener (o no meterse con)  los poderes tradicionales de la actual Agencia Federal de Inteligencia, cuyos espías, sin dudas –e independientemente de la credibilidad de Centurión– participan en prácticamente toda la “ilegalidad federal” de la Argentina.

Un tercero parece ser el juego de Patricia Bullrich, que viene protagonizando bufonada tras bufonada, o hace un circo de cada tema de seguridad realmente serio. Más preocupada en elevar su perfil político que en el trazado de urgentes y profundas reformas en la vital materia de combatir el delito proteger al ciudadano, resta saber qué rol “jugará” en medio de tantas capas geológicas de corrupción y delito.

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