La expectativa fue creciendo con el correr de los días, luego del anticipo de Venado24 realizado a principios de este mismo mes, que confirmaba el inicio de los vuelos comerciales regulares a Buenos Aires, un anhelo largamente esperado por parte de sus habitantes, principalmente aquellos vinculados al sector industrial. Este servicio, que conectaría al Aeródromo Municipal Tomás B. Kenny con el Aeroparque Jorge Newbery, promete acortar distancias y abrir un nuevo capítulo en la conectividad de la región.
Aunque, vale aclarar a esta altura, que la historia de Venado Tuerto con la aviación comercial hasta el momento fue una sucesión de intentos fallidos y frustraciones. Varias empresas lo intentaron y hasta lo lograron concretar, pero lo hicieron por un corto tiempo o en algunos casos no lo lograron. Como sea, establecer lo que nunca se pudo es tener un servicio regular y confiable.
Historia de una frustración
1981: LAPA (Líneas Aéreas Privadas Argentinas) inauguró su servicio el 9 de noviembre, con vuelos entre Venado Tuerto y Buenos Aires. El acto inaugural contó con la presencia de autoridades municipales, de la Fuerza Aérea, directivos de la empresa, periodistas e invitados especiales. El intendente municipal de facto de ese momento, Héctor Pelosso, destacó la importancia de este servicio para una ciudad con gran actividad comercial e industrial como Venado Tuerto. Sin embargo, la falta de flexibilidad en los horarios de los vuelos y la necesidad de extender la pista para la operación de aeronaves de mayor tamaño fueron algunos de los obstáculos que enfrentó este primer intento. El semanario La Ciudad lo anunció en su edición del 11 de noviembre resaltando la posibilidad que se le abría a los habitantes del extremo sur santafesino de llegar a Buenos Aires en 70 mínutos.

1985: Líneas Aéreas Santafesinas (LAS) inició sus operaciones con vuelos a Rosario, Santa Fe y Reconquista, para luego extenderse a Venado Tuerto, Villa Minetti y Goya.

La empresa operaba con aviones Turbo Commander y CASA 212, pero la crisis económica de 1989 la obligó a cesar sus actividades en agosto de ese año.

Previamente, en 1988, una comitiva local se reunió con el director administrativo de LAS, Jorge Gerónimo Celio, para gestionar la incorporación de la ruta aérea Venado Tuerto-Aeroparque. Si bien Celio se mostró receptivo a la propuesta, ya que la ruta estaba otorgada, la falta de instrumentación operativa y la necesidad de incorporar un avión de carga para asegurar la viabilidad del proyecto fueron algunos de los factores que impidieron su concreción.

1997: LAWSA (fundada en 1982) comenzó a operar vuelos desde Buenos Aires a Venado Tuerto y Marcos Juárez con aviones Swearingen Metro III. Sin embargo, la continuidad y regularidad de los vuelos fueron problemáticas debido a diversos factores económicos y operativos.

En el período 1996-1998: Trader Air Line ofreció servicios regulares y no regulares de pasajeros desde Aeroparque a diversas ciudades, incluyendo Venado Tuerto. La empresa operaba con un avión Swearingen Metro III alquilado a Alas del Sur, así como con un Cessna 402 y otros Swearingen Metro. La falta de autorizaciones definitivas y la inestabilidad en las rutas fueron algunos de los problemas que enfrentó Trader Air Line
2009: Milenium Air reanudó los vuelos comerciales a Buenos Aires después de una pausa de 10 años. La empresa operaba un avión de 19 plazas con frecuencias regulares de martes a viernes. El tiempo de vuelo era de aproximadamente 45 minutos. La falta de puntualidad, la poca disponibilidad de la aeronave y las dificultades para cubrir los costos operativos fueron algunos de los factores que llevaron a la suspensión del servicio.

2014: Macair Jet SA (empresa perteneciente a la familia Macri) presentó una propuesta al entonces intendente, José Luis Freyre, para conectar Venado Tuerto con Buenos Aires mediante un vuelo combinado con Villa María. La empresa disponía de aviones turbohélice British Aerospace Jetstream 32 con capacidad para 19 pasajeros. La propuesta inicial era de un vuelo semanal los días martes, con la posibilidad de ampliar la frecuencia a dos vuelos semanales si la demanda lo justificaba. Sin embargo, la necesidad de realizar mejoras en la infraestructura del aeródromo y las dudas sobre la rentabilidad del proyecto terminaron por frustrar esta iniciativa.

En esta nueva oportunidad, la empresa Humming Airways se presenta con un ambicioso proyecto que busca conectar varias ciudades del interior del país con la capital. Los vuelos serán operados con aeronaves Fairchild Swearingen Metroliner, con capacidad para 19 pasajeros, y se estima una duración de 50 minutos. La empresa informó en sus redes sociales y en su página web que la ruta a implementar será: Ciudad de Buenos Aires – Venado Tuerto – Villa María – Venado Tuerto – Ciudad de Buenos Aires, lo que permite que los vuelos, tanto de ida como de vuelta, desde el Aeroparque J. Newbery sean sin escalas hacía el Aeródromo Municipal Tomás B. Kenny.
Humming Airways ya inició la preventa de pasajes con precios escalonados según la cantidad de boletos adquiridos: más de 75 pasajes : USD 300 ida y vueltas; entre 50 y 75 pasajes : USD 350 ida y vuelta; hasta 49 : USD 400 ida y vuelta.
Por su parte, habrá posibilidades para la compra individual de pasajes con un valor que rondaría los USD 450 ida y vuelta. Este valor todavía no fue confrimado oficialmente, pero fue estimado por el joven titular de Humming Airways, Simón Errecart en diversas notas periodísticas.

Un comienzo con turbulencias
Sin embargo, el proyecto arrancó con “turbulencias”. El vuelo inaugural, programado para el último viernes 19 de diciembre de 2024 (que iba a contar con la presencia del Ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger y del secretario de Turismo, Deportes y Ambiente de la Nación, Daniel Scioli) fue suspendido a último momento. La razón oficial esgrimida fue la solidaridad con las familias de las víctimas del accidente aéreo ocurrido en San Fernando. No obstante, trascendió que la decisión se debió principalmente a las malas condiciones climáticas, con pronósticos de tormenta para esa mañana.

Este hecho pone de manifiesto una de las principales falencias del aeródromo de Venado Tuerto, la falta de equipamiento para operar en condiciones climáticas adversas. A diferencia de otros aeropuertos, Venado Tuerto no cuenta con un sistema VOR (Radiofaro Omnidireccional VHF), una herramienta fundamental para la navegación aérea que permite a los pilotos aterrizar y despegar con seguridad en condiciones de niebla o tormentas. La falta de este sistema ha sido un factor determinante en el fracaso de los intentos anteriores y plantea un interrogante sobre la viabilidad a largo plazo del proyecto de Humming Airways.
Ante esta situación, el intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, manifestó que su intención de sumar a las reformas ya anunciadas en el aeródromo (ya lanzaron licitación para obras de mantenimiento y bacheo en la pista del aeródromo, con un presupuesto oficial de $63.420.0009) la compra del costoso VOR. Sin embargo, prudentemente afirmó que esta inversión se realizará una vez que se compruebe la viabilidad y regularidad del proyecto de Humming Airways. Dejando claro que el compromiso del municipio es firme, pero también cauteloso, buscando evitar los errores del pasado.
Mientras tanto, una importante porción de la comunidad de Venado Tuerto espera que esta sea la oportunidad definitiva para la concreción de un viejo anhelo. Sin embargo, las dudas persisten. ¿Podrá la empresa sortear los obstáculos y garantizar un servicio regular y confiable? Solo el tiempo dirá si este es el comienzo de una nueva era para la conectividad de Venado Tuerto o una nueva frustración en su larga búsqueda de lograr tener una mejor conexión con la Ciudad de Buenos Aires.







