Mauro CamillatoOpiniónCondenas por la megaestafa inmobiliaria en Venado Tuerto: un atisbo de esperanza

Compartir esta noticia
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

El cierre de la causa de la megaestafa inmobiliaria en Venado Tuerto con sus principales implicados tras las rejas es una buena noticia.

Es que en esta oportunidad, la Justicia rompió con el reprochado sistema de la selectividad penal, ese que nunca alcanza con sanciones a los integrantes de las clases sociales acomodadas. Justicia clasista, la denominan en ámbitos académicos, de ahí la realidad de las cárceles llenas de pobres.

Esta vez no hubo impunidad para los delincuentes de “guante blanco”. Más allá que para algunos de los damnificados las penas impuestas sean menores a las esperadas, y que, en todo caso, nada podrá reparar la angustia que atravesaron.

Actual fiscal de la causa, Matías Merlo

Pero, claramente, la situación en Venado Tuerto es diferente a lo ocurrido con su causa espejo de Rosario. Está último que fue cerrada en 2018 con la sola obligación de los acusados (el agente bursátil Jorge Oneto y el gerente comercial del diario La Capital Pablo Abdala) de restituir los bienes birlados y de realizar una reparación económica a las víctimas. Un dato no menor es que tomó la decisión de no avanzar en el caso, fue ni más ni menos que exfiscal regional de Rosario Patricio Serjal, hoy detenido por probada complicidad con el oscuro empresario del juego santafesino Leonardo Peiti.

La historia

La historia comenzó en agosto del 2017, cuando el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe denunció que detectó en el Registro General de la Propiedad una serie de operaciones inmobiliarias concretadas con documentos apócrifos con el presunto objetivo de quedarse con campos y propiedades ubicadas en: Venado Tuerto, San Eduardo, Maggiolo.

Matías Figueroa Escauriza

De hecho, fue el entonces subsecretario de Asuntos Registrales, Matías Figueroa Escauriza, quien presentó personalmente las denuncias respectivas ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA).

Así la investigación quedó en manos del entonces fiscal (hoy camarista) Juan Pablo Lavini Rosset (luego fue tomada por Matías Merlo) y un par de meses después sumó su primer sorprendente capítulo, cuando un humilde vecino venadense (ver su casa particular en foto) Luis Celio Restovich ofreció  a la Justicia restituir tres campos para intentar zafar de la prisión.

Restovich en abril de 2016 había concretado la compra fraudulenta de tres campos que sumaban 460 hectáreas, valuados en ese momento en 130 millones de pesos, que pertenecían Luis Néstor Ferrari, fallecido en 2003. Éste último no tenía herederos directos, ya que su esposa había muerto un año antes y además no tenía hijos. Así, la complicada sucesión provocó una importante disputa entre los hermanos y sobrinos del propietario.

Por supuesto, pronto se dilucidó que Restovich (hoy condenado a 4 años de prisión) era en realidad el prestanombre de una organización ilícita integrada entre otros por abogados y escribanos de la zona. Posteriormente, la investigación comprobó que el cabecilla de dicha banda era el reconocido abogado penalista venadense, Antonio Di Benedetto. El mismo que llegó a tener su minuto de fama nacional cuando asumió la defensa del ex juez de Rufino Carlos Fraticelli acusado en ese momento de asesinar a su hija Natalia.

Di Benedetto en audiencia imputativa

Lo cierto es que luego se comprobaron decenas de maniobras realizadas por una estructura cuyos integrantes cumplían distintos roles y tareas para apropiarse de manera ilegal de casas y campos de personas ya fallecidas o de avanzada edad que por su indefensión o vulnerabilidad no podía reclamar. Todo esto quedó asentado en escuchas telefónicas, donde consta que esta práctica se desarrolló de manera sistemática durante años. La banda según detalla la causa, se apropió de 32 propiedades que suman una valuación cercana a los 1.000 millones de pesos.

La banda según detalla la causa, se apropió de 32 propiedades que suman una valuación cercana a los 1.000 millones de pesos

Pero además, el cabecilla de la banda, Antonio Di Benedetto también atravesó las fronteras del sur de Santa Fe y enfrenta otra causa en La Pampa por estafa a productores agropecuarios de dicha provincia.

Justicia en el banquillo

Así las cosas, en una época histórica en las que la justicia está como nunca en el centro de debate público, lo sucedido por acá otorga algunas esperanzas.

Encima la sentencia se conoció el mismo día en que se produjo la detención en Venado Tuerto del fiscal Mauro Blanco. Vale recordar que éste último es el tercer fiscal detenido en la provincia, anteriormente fueron el ex regional de Rosario Patricio Serjal y su mano derecha Gustavo Ponce Asahad. Y a la vez es el quinto imputado en un proceso penal si se cuenta a sus pares de Reconquista Rodrigo González, y de San Lorenzo, Melisa Serena.

En estos casos la lectura es dispar, ya que por un lado se puede inferir que lo de Blanco y los demás fiscales es un claro ejemplo del mal funcionamiento de la Justicia. Pero, también puede leerse como una depuración que surge desde adentro del mismo Ministerio Público de la Acusación. Esto último, al fin y al cabo también es una buena noticia.

Por eso, más allá que incluso se pueda discutir la decisión de recurrir a un procedimiento abreviado y no realizar un juicio oral y público, la resolución de la megaestafa inmobiliaria con los principales imputados tras las rejas otorga un atisbo de esperanza. Sobre todo si lo contrastamos con lo ocurrido con su causa espejo de Rosario.

 

Ver nota de opinión anterior: Megaestafa inmobiliaria en Venado, su presente y posible futuro

Leave a Reply

https://www.venado24.com.ar/archivos24/uploads/2019/07/ESTEVEZ-BANNER-WEB-OKEY.gif